Independencia de Cataluña Puigdemont responde a Junqueras: "No seré un presidente florero"

Carles Puigdemont ha rechazado la sugerencia de Junqueras de combinar una presidencia 'simbólica' con otra ejecutiva. "No será un florero", ha confesado en su entorno

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente Oriol Junqueras.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente Oriol Junqueras. EFE

El Pulso entre Puigdemont y Junqueras por liderar el bloque secesionista es intenso. "Van a muerte", reconoce un dirigente republicano. La última provocación ha venido desde el frente republicano. La sugerencia de Oriol Junqueras sobre la creación de una presidencia 'simbólica' y otra 'ejecutiva' se ha recibido en el 'sanedrín de Bruselas' como una severa ofensa. ERC quiere desatascar el embrollo, huir de elecciones anticipadas y propiciarle al prófugo una 'salida digna'. En JxCat ha un fuerte movimiento interno de contestación al líder, que se repliega y mantiene su apuesta. La 'presidencia simbólica' es la opción que se maneja como principal opción en estos círculos. 

"No pienso quedarme aquí de florero", ha comentado el prófugo de Flandes al reducido grupo de fieles que todavía le acompañan. Junqueras, en entrevista remitida desde prisión y coordinada por sus abogados, tan sólo ha lanzado una propuesta que ya habían sugerido desde ERC hace tiempo. Marta Rovira lo apuntó hace ya semanas, en noviembre, sin ser rebatida ni ser escuchada. Dado que Puigdemont difícilmente regresará a España, al menos en un breve lapso, esta bicefalia presidencial sería una solución, según se piensa en círculos separatistas. El propio Roger Torrent, presidente de la Cámara y militante de ERC, animaba este lunes al líder de Bruselas ser 'generoso'. Es decir, a que pensara en ceder en sus pretensiones. 

En el entorno del expresidente no ha habido respuesta oficial. Los comentarios no han traspasado el ámbito de lo privado, aunque en amplios círculos del secesionismo catalán se han calificado de una muestra más del agrio pulso entre las dos familias del bloque de la DUI. 

Un paso al costado

Tras la cancelación 'sine die' del pleno de Investidura, Puigdemont mantiene su postura inamovible, de acuerdo con estas fuentes. Ni un paso atrás en su empeño de ser designado de nuevo presidente de la Generalitat. Nada de 'plan B', ni siquiera como una alternativa que le permita seguir gobernando en la distancia. Elsa Artadi, su mano derecha, aparece en todas las quinielas como posible sucesora, en el caso de que el frente judicial se convierta en asfixiante. El magistrado Llarena podría inhabilitar a toda la cúpula del golpe de Estado en las próximas semanas, según ha trascendido. En ese caso, Puigdemont daría un paso al costado y cedería los trastos a su colaboradora más leal. 

De momento, su único escenario alternativo se centra en unas elecciones anticipadas en las que ERC sufriría un severo retroceso. Una parte de JxCat, el partido de Puigdemont, sumido en severas tensiones intestinas, también se inclina ahora por esta alternativa, en tanto que en el PDeCat, los herederos de Convergencia, consideran que ya ha llegado la hora de proceder a un cambio total de rumbo.

"En la reunión entre los grupos parlamentarios independentistas, tras conocerse los polémicos mensajes por móvil con Comin, más de un diputado se mostró abierta y tajantemente partidario de que el expresidente renuncie de una vez. Hasta hubo quien le dedicó algún insulto", apuntan fuentes conocedoras del encuentro. "Aquello fue una refriega dialéctica de las que no se recuerdan", concluye. 



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