Política

La carambola que persigue el PSOE para lograr in extremis la alcaldía de Pamplona

La portavoz del PSN en la capital navarra, Maite Esporrín, puede convertirse en regidora si los siete concejales de Bildu la votan, una posibilidad que parecía imposible pero va cobrando fuerza 

Las candidatas al Gobierno de Navarra, María Chivite (c), al Parlamento Europeo Adriana Maldonado (i) y a la alcaldía de Pamplona Maite Esporrín
Las candidatas al Gobierno de Navarra, María Chivite (c), al Parlamento Europeo Adriana Maldonado (i) y a la alcaldía de Pamplona Maite Esporrín

La política de Navarra ha vuelto a convertirse en cuestión de Estado. Y se habla mucho de quién gobernará la comunidad, pero no tanto de quién acabará haciéndose con la alcaldía de Pamplona, donde vive un tercio de todos los navarros. Si bien parece que Navarra Suma, que logró 13 de 27 concejales, es la formación con más opciones, la realidad es que es posible una carambola de última hora que entregue el Ayuntamiento al PSOE. Como en el Parlamento foral, el plan de los socialistas depende de los votos de Bildu. 

Este sábado, 15 de junio, se constituyen todos los ayuntamientos de España. No está claro qué ocurrirá en algunas de las principales localidades navarras. Y la gran duda está en Pamplona. La coalición de derechas que encabeza Enrique Maya, alcalde entre 2011 y 2015, parece tenerlo todo a favor, ya que está a solo un edil de la mayoría absoluta. Sin embargo, el reparto es endiablado y puede haber sorpresa. 

Cifras endiabladas... y lo que puede hacer Bildu

La coalición de UPN, PP y Cs obtuvo, como se ha dicho, 13 de los concejales. Otros siete fueron para EH Bildu, con el actual alcalde, Joseba Asirón, a la cabeza. El PSN, liderado por Maite Esporrín, subió hasta los cinco. Y, por último, Geroa Bai se quedó en dos. A priori, Maya, Asirón y Esporrín han anunciado que presentarán su candidatura a la alcaldía y contarán con los votos de sus concejales. Como nadie tiene mayoría absoluta, la alcaldía sería para la fuerza más votada. Es decir, Maya sería el regidor de la capital. 

Pero hay una carambola que la noche electoral parecía imposible pero va cobrando fuerza con el paso de los días. Sabedores de que tienen imposible mantener la alcaldía, los 'abertzales' de Bildu tienen en su mano hacer alcaldesa a Esporrín, del PSOE. Si en el último momento, contra pronóstico, los bildutarras sumasen sus votos a los socialistas y a Geroa Bai, acumularían entre todos 14 concejales frente a los 13 de la derecha. 

A priori, esta opción parece casi descartada. Porque Asirón ya ha dicho que él no va a prestar sus votos al PSOE, sino que se los va a pedir para seguir como alcalde. Igualmente, Esporrín ha asegurado que no habrá apoyos socialistas a la candidatura de Bildu. Para colmo, la relación entre ambos no es la mejor, porque la portavoz socialista ha tildado al alcalde de "machista" en varias ocasiones y ha desarrollado un dura oposición durante toda la legislatura. 

El precedente de Vitoria: ¿Del 'agur' al 'eskerrik asko'?

Tan mala es la relación entre ambos que Esporrín, un tanto crecida por los resultados, sorprendió en la noche del 26-M al gritar "agur, Asirón"en la sede de su partido. No hay dudas, por tanto. Pero curiosamente desde el PSN insisten en que su plan para Pamplona es no dar sus votos a la derecha ni pactar nada con Bildu, sino presentar candidatura propia, caso similar al del Parlamento autonómico.

La diferencia es que en la cámara regional el PSOE solo necesita la abstención de Bildu, mientras en el Ayuntamiento necesita sus votos. De hecho, los bildutarras ya han pedido el apoyo en Pamplona a cambio de su abstención para toda Navarra. Opción que los socialistas ni se plantean. Por todo ello, la carambola que ansían en el PSN parece harto difícil. 

Sin embargo, en una entrevista le preguntaron a Esporrín si aceptaría los votos de Bildu; y, pese al veto que hace el PSN a esta formación, dijo que no los rechazaría. Presentar candidatura a la alcaldía con solo cinco de 27 ediles parece un tanto osado, cuanto menos. A no ser, claro está, que el objetivo sea, como parece el caso, esperar a que en el último minuto Bildu decida regalar la alcaldía a los socialistas porque los prefieren antes que a sus acérrimos enemigos de Navarra Suma. La realidad es que hay un precedente que dispara los nervios en la derecha navarra.

Hace cuatro años, Javier Maroto se veía como alcalde de Vitoria. Pero en la sesión de constitución del Consistorio, Bildu regaló sus votos al candidato del PNV a pesar de que tenía más concejales. Todo por desalojar al PP. Como el caso es diferente y las relaciones son más tirantes, parece improbable que aquello se repita en la comunidad vecina. Pero no es imposible. Quizás Esporrín acabe diciendo "eskerrik asko" (gracias) a Asirón. 

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