Elecciones 21D La campaña que no parece campaña en uno de los bastiones 'indepes' de Barcelona

Nadie diría en el distrito de Gracia que faltan cuatro días para unas elecciones históricas, a pesar de que allí se encuentra la sede de JxCAT y fue un barrio inundado de esteladas durante el referéndum

Imagen de una pintada en el barrio de Gracia de Barcelona.
Imagen de una pintada en el barrio de Gracia de Barcelona. VP

La recta final de la campaña para las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña no puede ser más extraña. No sólo porque hayan sido convocadas por el Gobierno o porque haya candidatos a la presidencia encarcelados o realizando sus mítines por videoconferencia, sino porque en las calles de Barcelona se respira un ambiente alejado de la contienda electoral que exhiben los líderes políticos en sus actos centrales de campaña este fin de semana.

En el barrio de Gracia, un distrito de 50.000 habitantes donde las candidaturas independentistas arrasaron en las autonómicas de 2015, apenas es posible toparse con carteles de Oriol Junqueras o de Carles Puigdemont. Algunas pegatinas de la CUP aparecen desperdigadas en los postes de las señales de tráfico. Las 'esteladas' siguen colgadas en los balcones, pero nada tienen que ver con el mar de banderas independentistas que inundaban las fachadas en las semanas más próximas al referéndum.

A tres días de que finalice la campaña, la gente hace cola a la puerta de los cines del barrio para la película de las cinco. El único debate que ameniza la espera es si el filme de Isabel Coixet será mejor que la otra cinta que pasan esa tarde. Nada de ficción con candidatos, vetos o posibles pactos que tanto espacio ocupan en la arena mediática. 

Los clientes de los comercios compran ajenos al mar de dudas que dibujan hasta ahora los sondeos y que auguran una participación histórica. "Hace dos meses me pasaba la mañana y la tarde hablando de lo mismo con todos los clientes. Ahora ya no comentan tanto como con el 1 de octubre o los plenos del Parlament", relata Alfred, dependiente de una óptica del barrio. "No es lo mismo que en el referéndum, pero iremos a votar en paz, porque a nosotros nos gusta la democracia", se entromete Eulalia mientras descuelga unas gafas de leer para su marido de 79 años. "La ilusión no es la misma pero el compromiso sí", añade él en catalán y levantando el dedo en gesto de advertencia. Critica el carácter "impuesto" de estos comicios, que comparte todo el electorado partidario de la independencia.   

Imagen de la cola del cine.
Imagen de la cola del cine. VP

La tensión acumulada durante los últimos meses deja paso a una normalidad que en nada se diferencia a la de cualquier otro barrio de España. Las ristras de bombillas iluminan ya las calles y los árboles de navidad decoran los comercios. "Aquí antes teníamos unos debates tremendos. Ahora seguimos comentando de vez en cuando, pero la gente ya no saca tanto el tema", confiesa Miriam, peluquera de 35 años.

"Todos debemos ir a una. Lo primero es la independencia y, después, ya veremos quién es de izquierdas y quién de derechas", se lanza una clienta al escuchar la conversación. "Pero el Iceta es un cínico y un encantador de serpientes, sacando ahora eso del indulto a los presos", apostilla la de al lado sin ocultar su preferencia por la coalición de Carles Puigdemont.  

JxCAT estableció en este distrito su cuartel general de campaña, alquilando un local para no ocupar la sede del PDeCAT

Precisamente, Junts Per Catalunya decidió establecer en este distrito su cuartel general de campaña, alquilando un local para no tener que ocupar la sede del PDeCAT. En el exterior, las calles angostas están tomadas por pequeños puestos que los comercios del barrio despliegan a modo de mercadillo. En las plazas más típicas, las conversaciones fluyen al calor del fuego de las estufas en terrazas abarrotadas.

Alguna pintada atestigua que allí se hicieron fuertes los famosos Comités de Defensa del Referéndum (CDR), encargados de agitar las calles y de dar soporte logístico a la consulta ilegal. Ahora sólo hay talleres de cocina y niños jugando al balón. Algún grupo de compañeros de trabajo se tambalea intentando buscar un nuevo local donde continuar la fiesta tras una comida navideña. La tentación de hablar de política en estos eventos se convierte en deporte de alto riesgo. 

La calle de Domènech

Frente al número 155 de Travessera de Gràcia se encuentra un edificio okupa en el que los grafitis llaman a la resistencia. Tomando la calle de la derecha, se tarda apenas dos minutos en llegar a un callejón sin apenas comercios, donde por pura casualidad también se cuela la política. Carrer de Domènech, reza la placa situada frente a un balcón con 'estelada'. Nada que ver con Xavier, el candidato de los 'comunes'. 

Una de las calles del barrio de Gracia en Barcelona.
Una de las calles del barrio de Gracia en Barcelona. VP

Los de Ada Colau celebraron este sábado su acto central de campaña en Nou Barris, un distrito obrero totalmente opuesto al de Gracia en el que el independentismo cosechó los peores resultados en la ciudad condal. Allí ganaron los comunes en las municipales y se lo arrebató Ciudadanos en las autonómicas. El líder de Podemos Pablo Iglesias y el coordinador federal de Izquierda Unida Alberto Garzón arroparon al candidato y congregaron a apenas mil personas. Un cartel del socialista Iceta vigilaba la boca de metro más cercana al evento. En el resto de calles, tranquilidad absoluta. 



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