Política

Los bandazos con las fronteras y los muertos desploman el crédito de Sánchez entre los socios europeos

Aumenta la desconfianza en países como Alemania, Francia e Italia. Las decisiones en la política del turismo y hasta en las cifras de muertos levantan las sospechas sobre la fiabilidad del presidente

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a una cumbre del Consejo Europeo en Bruselas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a una cumbre del Consejo Europeo en Bruselas. EFE/ Stephanie Lecocq

La imagen del presidente del Gobierno en Europa empieza a desgastarse. Las principales cancillerías europeas ya miran de reojo a Pedro Sánchez, que, según fuentes diplomáticas y comunitarias, ha "perdido credibilidad". El socialista se presentó hace dos años como un mirlo blanco de la política europea. Por edad, estilo de seductor y perfil político, aspiraba a convertirse en una estrella emergente del tablero comunitario. Sin embargo, la crisis de la covid-19 y los vaivenes de los últimos meses han alimentado cierto malestar entre los principales socios europeos: Alemania, Francia e Italia. 

Desde ámbitos diplomáticos y en el Ejecutivo europeo de Bruselas la figura de Sánchez se empieza a asociar a la de un actor poco solvente. El asunto no es baladí, puesto que sobre la mesa queda la importante negociación para obtener los fondos del Recovery fundque podrían ascender a 140.000 millones de euros. La Comisión Europea exigirá a España abordar una serie de reformas y pedirá un compromiso de seriedad que Sánchez deberá garantizar, so pena acabar en la diana de países más poderosos en el organigrama europeo.

Las fuentes consultadas admiten que la imagen de la ministra de Economía y vicepresidenta, Nadia Calviño, ayuda a Sánchez a ganar "solvencia". También manifiestan su confianza hacia la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, a quien de todas formas ven "en dificultad" ante las medidas del Gobierno, que creen que a menudo desconoce. Pero inciden en que sobre el presidente permanecen las sospechas de que no hace lo que dice.

"En juego están los ahorros de alemanes, holandeses, etc.", advierten fuentes diplomáticas que explican que el líder socialista español perdió la confianza de sus homólogos en al menos tres momentos

La vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, en el Congreso.
La vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, en el Congreso. EFE/Mariscal

El primer episodio fue la convocatoria de las manifestaciones del 8-M, que no gustó en los ambientes diplomáticos. Entraron en ebullición porque no entendían esa política cuando Italia había bloqueado un tercio del país. Sánchez afirmó el miércoles en el Congreso que en París y Berlín se dieron las mismas marchas. Y estas palabras han generado más malestar. Tanto en Francia como en Alemania, los Gobiernos llevaban semanas alertando de manera oficial a los ciudadanos del peligro de las aglomeraciones. En España, en cambio, las fuentes consultadas recuerdan que no hubo ninguna campaña en ese sentido. 

Geopolítica del turismo

El segundo punto caliente atañe a la política sobre el turismo. A nivel europeo se asiste a una confrontación de baja intensidad de carácter geopolítico. Para España el sector representa el 15% del PIB, y a nivel europeo se intentó poner orden para ofrecer medidas paritarias ante la crisis. En un primer momento pareció que el Ejecutivo de Sánchez estaba de acuerdo, pero, como adelantó Vozpópuli, el Gobierno se descolgó anunciando unilateralmente las cuarentenas a los turistas. Francia estalló y planteó a sus ciudadanos no viajar a España. 

"Macron dio al menos dos tirones de orejas a Sánchez por ese tema", recuerdan fuentes diplomáticas. Otro golpe llegó de Alemania, que se posicionó en contra de las cuarentenas. El Gobierno de Merkel anunció que permitirá a sus ciudadanos viajar a toda Europa a partir del 15 de junio menos España y Noruega. El pasado jueves, también Portugal manifestó su malestar por la decisión de España de anunciar la apertura de las fronteras (que luego rectificó) sin antes avisar al Gobierno luso.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente de España, Pedro Sánchez.
El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente de España, Pedro Sánchez. EFE

"La sensación general es de improvisación, errores tras errores, falta de comunicación y poca credibilidad". Este es solo uno de los mensajes que se oyen a nivel diplomático de países de la UE, donde añaden que en los pasillos de la Comisión Europea existe "preocupación" sobre el futuro del Gobierno de Sánchez. También Italia, que comparte con España una estrategia parecida sobre las ayudas de la UE, empieza a distanciarse de su socio. 

El país transalpino no siempre ha agradecido el tono de Sánchez. El socialista español se ha proyectado como el impulsor del acuerdo, cuando en realidad las presiones de Italia y sobre todo la decisión de Francia y Alemania fueron clave para desbloquear al asunto. Además, las relaciones entre Sánchez y Giuseppe Conte son mejorables, señalan fuentes gubernamentales. No detallan en qué momento se generó el alejamiento entre ambos, pero apuntan a una pérdida de confianza "personal".

“La figura de Sánchez está muy desgastada en Europa. La luna de miel del político joven que defendía el Open Arms y planteaba un nuevo modelo migratorio se ha acabado”, afirman. Por ello, algunos sostienen que Europa se espera que el Presidente del Gobierno plantee una remodelación de su Ejecutivo después del verano como símbolo de un cambio de rumbo

Falta de credibilidad en las estadísticas

El tercer elemento que ha sorprendido en Europa atañe al número de fallecidos por la covid-19. Hace una semana Sánchez y los expertos liderados por el epidemiólogo Fernando Simón modificaron el modelo de recuento, que ha determinado una caída en picado de los muertos. En la prensa internacional aparecieron noticias de que España casi no registraba fallecidos (dos días seguidos sin muertos), a pesar de que sigue habiendo centenares de contagios diarios.

Ese recuento ha levantado sospechas, y el diario Financial Times se ha centrado el jueves en desmontar la estadística del equipo de Sánchez. También en Italia ha generado sorpresa. Algunos piensan que se trata de una maniobra del Gobierno para lanzar al exterior un mensaje de seguridad y atraer más turismo después de una política errática de cuarentenas. 

Sea como fuere, la figura de Sánchez se ve tan desgastada que Alemania y Francia están enviando mensajes a los eurodiputados españoles de que tanto Merkel como Macron pedirán que la votación en el Congreso de los Diputados sobre reformas y ayudas europeas obtenga un amplio apoyo de las fuerzas políticas. Quieren que el PP se sume al PSOE para garantizar la continuidad de las medidas en el caso de cambios de Gobierno.

Sánchez, sin embargo, cree que esa vía es peligrosa, porque el apoyo de Pablo Casado puede costar su cabeza. Es por ello que se ha conjurado con Pablo Iglesias para evitar todo tipo de acercamiento, a pesar de que a nivel técnico y ministerial sí se está realizando. Pero para que su jugada pueda salir adelante hace falta que la economía aguante. De no ser así, una desautorización de las cancillerías europeas acabaría con su poder, aún manteniendo en vida la legislatura. Y la sombra del Gobierno técnico aparecerá por primera vez también en España.

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