40 aniversario de las elecciones constituyentes

La ausencia del Rey emérito marca la celebración de los 40 años de la democracia

Diputados y senadores constituyentes celebran en la Cámara Baja las cuatro décadas de las primeras elecciones ante los Reyes, pero sin la presencia de Juan Carlos I, protagonista de la Transición

Celebración en el Congreso por los 40 años de las primeras elecciones
Celebración en el Congreso por los 40 años de las primeras elecciones EFE

La Puerta de los Leones se ha abierto este miércoles para recibir a los Reyes en el 40 aniversario de las primeras elecciones de la democracia, un acto con toda la solemnidad de las grandes celebraciones en el Congreso al que han asistido los diputados y senadores de las Cortes Constituyentes de 1977 y en el que el gran ausente ha sido el Rey emérito Juan Carlos I, que fue quien protagonizó la Transición del Franquismo a la democracia.

Desde que Felipe VI empezó su Reinado, la Casa Real le ha otorgado todo el protagonismo: su padre no estuvo en su proclamación, en junio de 2014 ni tampoco en la sesión de apertura de la legislatura el pasado 19 de noviembre. Pero aunque se le ha querido dar normalidad a esta ausencia, algunos se preguntaban este miércoles por qué el principal protagonista de aquellos años no estaba en el Hemiciclo junto a otros destacados personajes de la historia reciente de España como José María Aznar, Felipe González y dirigentes políticos de la época.

Pero Juan Carlos I sí ha estado muy presente en los discursos de Felipe VI y de la presidenta del Congreso, Ana Pastor. De hecho, el Rey ha comenzado su intervención recordando unas palabras de su padre pronunciadas el 22 de julio de 1977 celebrando la llegada de la democracia y llamando a "tratar de consolidarla". A su padre y a toda la generación que entonces "abrió el camino de la democracia", el monarca le has ha trasladado su gratitud, homenaje y admiración. Después, Ana Pastor ha elogiado también la figura del Rey emérito, asegurando que su nombre "no podrá nunca desligarse de la palabra democracia". 

Durante el besamanos en el Salón de los Pasos Perdidos, donde el Rey y la Reina han entregado insignias a aquellos primeros diputados y senadores, visiblemente envejecidos, se han producido numerosas anécdotas y corrillos entre estos y los miembros del Gobierno, situados en fila al lado de los monarcas. Felipe González, Alfonso Guerra, Rodolfo Martín Villa, Miguel Herrero de Miñón, Miquel Roca, José Pedro Pérez Llorca, Luis Ramayo y Manolo Núñez, entre otros, han recogido la condecoración de manos de Felipe VI.

En la segunda fila estaban los portavoces parlamentarios, también la de Podemos, Irene Montero, pese a que su grupo ha protagonizado dos horas antes un acto alternativo a este homenaje. Y también en el Salón de los Pasos Perdidos ha estado el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, situado como jefe de la oposición junto al expresidente José María Aznar, con quien se le ha visto intercambiar unas palabras con gesto relajado.

La soledad de Pedro Sánchez en la tribuna

Pedro Sánchez asiste desde la tribuna al acto por los 40 años de la democracia
Pedro Sánchez asiste desde la tribuna al acto por los 40 años de la democracia EFE

Después el líder de los socialistas ha protagonizado una de las imágenes de la jornada, al seguir el desarrollo del acto desde la tribuna de honor solo. Sánchez se ha sentado en segunda fila, detrás de Aznar y del presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes y ha acompañado el acto serio, mirando en ocasiones el teléfono móvil, y con un gesto que algunos han interpretado como de cierta incomodidad

Así ha sido su vuelta al Hemiciclo después de abandonar el escaño tras su dimisión como líder del PSOE. Él mismo ha reconocido después que, aunque su ubicación en el acto ha sido "una cuestión de protocolo", ha tenido "sensaciones un tanto raras" al volver al Congreso porque fue diputado "unos cuantos años" y dejó el Congreso porque no estaba de acuerdo con la decisión de su partido de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy.

Pero no ha sido el único que ha recibido miradas en el desarrollo de este homenaje, para el que el Congreso había dispuesto 650 sillas en el Hemiclo, para acoger a todos los invitados. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha hecho un amago de saludar a Felipe González, que lo ha ignorado y se ha sentado junto a Herrero de Miñón. 

La entrada del expresidente ha pasado más desapercibida que la de su exnúmero dos. Alfonso Guerra recibió los aplausos de los diputados socialistas cuando acudió a sentarse en la cuarta fila de la bancada de su Grupo, su escaño antes de dejar de ser diputado. 

Un Hemiciclo abarrotado, ha escuchado el discurso de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y del Rey. Felipe VI, que ha cosechado muchos aplausos de los ilustres invitados, aunque no entre los diputados de Podemos, ha reivindicado los valores de la Transición, que lograron superar "la intolerancia, la discordia y la falta de entendimiento" que fueron la "la realidad innegable" de ese "duro pasado" al que por primera vez se ha referido hoy como Dictadura



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