Política

La "remota" abstención de Ciudadanos a un Gobierno PSOE-Podemos si Sánchez rompe con ERC

La formación naranja se prepara para una investidura a la que el PSOE se presente sin acuerdo con los independentistas catalanes y en la que los 10 diputados naranjas sean determinantes. La decisión final recaería en la gestora, como le ocurrió al PSOE en 2016 con Rajoy tras la repetición de elecciones

Reunión de la gestora de Ciudadanos bajo la presidencia de Manuel García Bofill.
Reunión de la gestora de Ciudadanos bajo la presidencia de Manuel García Bofill. Cs

La rápida respuesta afirmativa de Pedro Sánchez a recibir a Inés Arrimadas en La Moncloa, junto con las palabras de ayer del presidente del Gobierno apelando a "las fuerzas social-conservadoras" a no bloquear la investidura de un Ejecutivo de coalición PSOE-Podemos, coloca a Ciudadanos en la tesitura de que sus 10 diputados puedan ser determinantes para poner fin al bloqueo político.

Existe una ecuación parlamentaria endiablada para Ciudadanos, pero que algunos dirigentes naranjas empiezan a ver como posible y, además, una ocasión para que Cs se desmarque de PP y Vox, pueda ser influyente en la legislatura que hoy empieza a pesar de su exigua representación, y que esos 10 diputados condicionen todo lo posible ese eventual Gobierno entre PSOE y Podemos.

En todo caso, siempre desde la abstención, pues el 'sí' al llamado Ejecutivo 'Frankenstein' es inasumible y está totalmente descartado en la formación de centro. Además, la decisión final recaería en la gestora de Cs, no sobre los hombros de Arrimadas, tal y como le ocurrió al PSOE en aquel traumático octubre de 2016 cuando Mariano Rajoy presentó precisamente un acuerdo de legislatura con Ciudadanos.

¿Cuáles son los números de esa ecuación? En el caso de que en los próximos días se rompiesen las negociaciones del PSOE con ERC y los republicanos terminasen enfrentados a Sánchez, entonces la suma de 'noes' de ERC junto a PP, Vox, Navarra Suma, JxCat y la CUP daría una cifra de 166 escaños.

A favor del Ejecutivo de coalición quedarían sus patrocinadores -PSOE y Podemos- junto a Más País, PNV y seguramente las formaciones regionalistas -CC, BNG, PRC y Teruel Existe-. Esa suma daría 169 escaños. Faltarían los 5 escaños de Bildu, que podría optar por la abstención como en las votaciones fallidas de julio, y los 10 representantes de Ciudadanos, que se encontrarían ante el dilema de tener que decantar la balanza a un lado u otro en la segunda -y decisiva- votación de la investidura.

El precedente de Valls con Colau

En ese comprometido escenario, una eventual abstención naranja provocaría que los 'síes' fuesen más que los 'noes' y que el Ejecutivo PSOE-Podemos se pusiese en marcha tras casi un año de bloqueo político. Salvando las distancias, se asemejaría a la disyuntiva en la que se encontró en junio Manuel Valls y dos concejales afines en la votación para investir a Ada Colau en la Alcaldía de Barcelona frente a la opción de Ernest Maragall (ERC). Aquellos votos se vendieron como un mal menor, justo lo que podría pasar con Cs ahora a nivel nacional.

Es decir, Arrimadas y el resto de diputados de Cs podrían encontrarse en la hipótesis de tener que elegir entre el 'no' a un Gobierno PSOE-Podemos y acercar al país a la celebración de unas terceras elecciones; o que ese mismo Ejecutivo saliese adelante con la abstención de Ciudadanos. Esto último, a cambio de que, al menos, Sánchez aceptase algunas condiciones naranjas que le alejarían de la radicalidad.

Ese escenario se ve "remoto y lejanísimo" ahora mismo en Cs, según una fuente próxima a Inés Arrimadas consultada por Vozpópuli, aunque no se descarta completamente y podría darse en 15 días si se fijan las votaciones de investidura para la semana del 16 al 20 de diciembre.

Tal posibilidad metería mucha presión a Cs pues Albert Rivera siempre dijo en la campaña electoral que, tras la repetición de comicios, no se bloquearía que un Gobierno echase a andar con el fin de no tener que ir a terceras elecciones, si bien siempre se refirió a una fórmula de un Gobierno del PSOE en solitario con apoyos externos y puntuales en asuntos de Estado de PP y Cs, tal y como reiteró ayer Arrimadas con su oferta de una reunión a tres en La Moncloa con Pedro Sánchez y Pablo Casado.

Arrimadas reúne a su núcleo duro

Precisamente, la más que segura sucesora de Rivera reunió ayer por la tarde en la Cámara Baja a varios diputados y dirigentes de la gestora para analizar los pasos a dar, según supo este diario, tras la rápida aceptación de Sánchez a recibirla. La cita en La Moncloa podría darse a finales de la próxima semana cuando Felipe VI haya terminado las previsibles consultas regias con los partidos y le haya pedido al líder del PSOE que intente la investidura.

En la formación naranja no se esperaba que la respuesta de Sánchez a Arrimadas, por boca de portavoces gubernamentales, fuese tan rápida, en contraste con los portazos que recibió Rivera en septiembre y octubre cada vez que solicitó una reunión con el presidente en funciones. Además, la carta fue muy bien acogida dentro del partido y tuvo el apoyo entusiasta de figuras del sector crítico como Toni Roldán.

Arrimadas ha advertido por activa y por pasiva en los últimos días que la formación naranja no permitirá que Pablo Iglesias sea vicepresidente del Gobierno. Dirigentes de Cs hacen extensible ese veto a cualquier otro dirigente de Podemos y evitan valorar si en una situación límite, entre la primera y segunda votación de investidura, se exigiría que Iglesias no estuviese en el Consejo de Ministros a cambio de la mencionada abstención naranja.

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