Política

Arrimadas consolida su alianza con Sánchez para arrebatar el centro a Casado

El principio de acuerdo al que han llegado el Gobierno y Ciudadanos para que el partido naranja apoye los Presupuestos es el mismo que tenían antes de agosto y que Iglesias vetó 

Sánchez y Arrimadas en su última reunión en la Moncloa.
Sánchez y Arrimadas en su última reunión en la Moncloa. Pedro Ruiz (Cs)

El apoyo de Ciudadanos a los Presupuestos Generales del Estado es casi un hecho. Y solo un vuelco del Gobierno de coalición, que es improbable pero no imposible, rompería un acuerdo que se ha fraguado entre el PSOE y el partido naranja desde julio. Inés Arrimadas consolida de esta manera el giro que Ciudadanos inició durante la pandemia del coronavirus como aliado del Gobierno, en su intento por recuperar el centro y consolidarse en ese espacio frente a Pedro Sánchez y Pablo Casado.

El Ejecutivo y Ciudadanos han anunciado este miércoles la apertura de negociaciones para sellar un pacto de Presupuestos. El inicio ha sido más que prometedor. El partido de Arrimadas ha arrancado al Gobierno la retirada del impuesto al diésel, una tasa que también rechaza el PNV. Las conversaciones están muy avanzadas. Y lo único que podría apartar a Ciudadanos del acuerdo es una cascada de cesiones a los partidos separatistas que posibilitaron la investidura de Sánchez.

El Ministerio de Hacienda y Ciudadanos iniciaron las negociaciones presupuestarias en julio. Podemos nunca participó en este diálogo, pero, según ha sabido Vozpópuli, María Jesús Montero rechazó algunas de las demandas de Ciudadanos al considerar que el partido morado nunca las aceptaría. El acuerdo entre Hacienda y Ciudadanos estaba hecho a finales de agosto y, según fuentes conocedoras de la negociación, era prácticamente el mismo que se ha conocido ahora.

"Hemos vuelto al mismo punto en el que estábamos a finales de agosto", reconocen estas fuentes.

La resistencia de Podemos

¿Por qué ha pasado un mes entonces? La resistencia de Pablo Iglesias fue clave. Podemos rompió la baraja tras la reunión que Sánchez y Arrimadas mantuvieron en La Moncloa a principios de septiembre. Iglesias se empeñó en recomponer el Frankenstein para los Presupuestos.

El presidente del Gobierno no quería un incendio y cedió. La conversación que Sánchez e Iglesias mantuvieron aquellos días para solventar la crisis fue un diálogo de sordos. Sánchez trató de convencer a su vicepresidente con el argumento de que a la coalición le venía bien un apoyo como el de Ciudadanos para centrarse y que Arrimadas apenas exigía contrapartidas. Pero Iglesias pensaba entonces, y lo piensa ahora, que ese acuerdo le viene bien al PSOE pero no a Podemos.

La consecuencia del desencuentro fue un retraso en la tramitación presupuestaria que Sánchez no quería. Y un intento de regreso hacia sus aliados tradicionales de la mayoría Frankenstein, que se tradujo en cesiones como la de la tramitación de los indultos a los líderes del procés encarcelados. Los casi dos meses que ha durado este tira y afloja no han supuesto un parón en el diálogo entre Hacienda y Ciudadanos. Montero conoce bien al partido naranja, con el que ya negoció y aprobó tres Presupuestos autonómicos en su etapa como consejera en Andalucía. La comunicación se ha mantenido, a la espera de que Sánchez se decantara por una u otra vía. El apoyo de Arrimadas y el de ERC son incompatibles. Y las dos partes han dicho que no formarían parte de la misma mayoría.

La presentación del borrador presupuestario el martes ha terminado por decantar la balanza. Podemos ha dedicado el día en las redes a sugerir que Arrimadas se ha tragado el sapo de unos Presupuestos de izquierdas. Pero fuentes conocedoras de esta negociación aseguran que el anteproyecto no es ni mucho menos lo que esperaba Iglesias.

Si el pacto prospera, como así parece, Arrimadas consolidará el giro que ha imprimido a Ciudadanos desde que asumió su liderazgo tras la dimisión de Albert Rivera. Arrimadas ha ido poco a poco sacando a su partido de la foto de Colón. Primero se desmarcó de Vox y después del PP, con el que compite por el centro tras el reciente giro de Pablo Casado en la moción de censura de Santiago Abascal.

La estrategia de Arrimadas

Ciudadanos, con diez diputados, trata de sobrevivir en un entorno político muy complicado. Mantiene sus pactos de gobierno con el PP en Murcia, Madrid, Castilla y León y Andalucía. Pero ha tendido la mano al PSOE de Sánchez en un momento extraordinariamente complejo por la pandemia del coronavirus. El partido naranja trata de recuperar a millones de votantes que le dieron la espalda. Y Arrimadas y su equipo están convencidos de que los acuerdos con Sánchez son el mejor camino.

"Cuando tienes poco que perder, puedes arriesgar más", explicaba a este diario un alto cargo de la actual dirección.

Por un lado, los Presupuestos ofrecen a Ciudadanos un horizonte de estabilidad que necesitan para coser un partido hecho jirones. Por otro, el acercamiento a posiciones de centro izquierda es una estrategia a largo plazo. Arrimadas está convencida que el acercamiento de Sánchez al independentismo y su blanqueamiento de Bildu acabará pasándole factura. Y ahí es donde Ciudadanos aspira a recuperar parte del terreno perdido. 

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