Política

El fracaso de Anguita con los pactos de Estella mancha el acuerdo de Iglesias y Bildu

Sectores 'morados' manifiestan sus dudas sobre la línea estratégica del secretario general. Recuerdan el batacazo electoral de IU a finales de los noventa tras el acuerdo con Batasuna. De aquello nació Podemos

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el histórico político de IU, Julio Anguita, en Córdoba
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el histórico político de IU, Julio Anguita, en Córdoba EFE

Los fantasmas de Julio Anguita, uno de los dirigentes de Izquierda Unida que más ha influido en Pablo Iglesias, se manifiestan a menudo en el partido morado. El año pasado Iglesias temió bajar el umbral del 12% de votos en las elecciones generales, acabando por debajo de su mentor. Ahora se trata de analizar el acercamiento estratégico de los morados a Bildu, cristalizado en el pacto presupuestario y que algunos dirigentes de Podemos miran con “perplejidad”.

Esas dudas, que revela uno de los fundadores de Podemos en conversación con Vozpópuli, es compartida por otros cuadros consultados por este diario. Iglesias decidió antes del verano apostar por Bildu para intentar encadenar ERC al bloque de la investidura. Los republicanos catalanes se descolgaron de la mayoría de gobierno en febrero de 2019, obligando a Pedro Sánchez a convocar nuevas elecciones. Y ahora la relación con ERC se mantiene frágil.

Iglesias, que no quiere que Ciudadanos se acerque a Sánchez por el peligro a que se refuercen los sectores más “ortodoxos” del Ejecutivo (Calviño, Escrivá, Robles…), intenta hacer del parlamentarismo su principal arma. “Bildu no tiene nada que perder. Su interés es demostrar que puede influir en Madrid y es un apoyo más seguro que ERC”, afirman fuentes cercanas a Podemos en Madrid, que por otro lado creen que los afectados por este movimiento serán tanto Sánchez como Iglesias.

Miedo al desplome electoral

En los círculos morados recorre el miedo a que la decisión de Iglesias acabe en un desplome electoral, al igual que ocurrió con Izquierda Unida tras los pactos de Estella. El 12 de septiembre de 1998, en la localidad navarra de Estella, nueve fuerzas políticas, entre ellas Izquierda Unida, firmaron un pacto para buscar un "proceso de diálogo y negociación" que lograra el cese del terrorismo de ETA. Todos los firmantes pertenecían al mundo nacionalista vasco y catalán, menos IU. Herri Batasuna también firmó el acuerdo. ETA dejó de matar tras declarar una tregua que, sin embargo, finalizó en noviembre de 1999.

El fracaso de Estella representó un terremoto para Anguita e Izquierda Unida, que perdió la mitad de sus votos entre las generales de 1996 y las de 2000: pasó del 10% al 5% de votos. A nivel territorial la ola fue mayor. Solo en Madrid, la formación de izquierda perdió dos tercios de sus diputados, y se expandió por todo el territorio nacional. IU no volvió a recuperar su fuerza, hasta que la crisis económica generó el nacimiento de Podemos.

Pablo Iglesias y Tania Sánchez en un acto con Julio Anguita y López Uralde, de Equo: se adivinaba la ‘gran coalición’.
Pablo Iglesias y Tania Sánchez en un acto con Julio Anguita y López Uralde, de Equo: se adivinaba la ‘gran coalición’. Frente Cívico

El Rubicón de Iglesias

Veinte años después, algunos en Podemos temen que Iglesias repita el mismo error. Aunque la cúpula del partido morado está decidida a jugárselo todo en la aprobación presupuestaria, puesto que detecta en ella algo parecido a un Rubicón: un antes y un después en la legislatura y la mejor manera para evitar una remodelación del Consejo de Ministros tras el envió de los fondos europeos de recuperación.

El problema es el coste para Iglesias del abrazo con Bildu en la situación de desplome electoral de su formación. En Galicia, por ejemplo, Podemos es ya fuerza extraparlamentaria y en Cataluña la formación vive con enorme preocupación las elecciones de febrero. “A la izquierda, el terrorismo siempre le ha hecho daño”, sugieren los más veteranos de la izquierda cercana a Podemos.  

Otro asunto atañe al conflicto generado con el PSOE. La Moncloa manifiesta su inquietud por cómo Iglesias presumió del acuerdo con Otegi. Los socialistas, que durante cinco días respaldaron el pacto, de repente cambiaron de guion para afirmar que no había ningún acuerdo sobre la mesa. La protesta interna en el PSOE obligó a Sánchez a recular al menos parcialmente, y se empiezan a oír voces en el Gobierno que acusan a Podemos de “deslealtad”.

Pablo Iglesias garantiza a Otegi y Bildu la misma "influencia" en el Estado que el PNV
Pablo Iglesias garantiza a Otegi y Bildu la misma "influencia" en el Estado que el PNV Europa Press

40 años "jodidos" 

Los morados contestan elevando la polémica en otros asuntos, como el de la política exterior y de migraciones. Se trata de una estrategia de visibilidad que muchos comparten, debido a la debilidad interna de Podemos y su escasa capacidad de gestión. Pero existen voces en el partido que consideran poco útil “fardar” del apoyo de un “subpolo” como Bildu

Iglesias, sin embargo, piensa que si Bildu entra en la ecuación presupuestaria al PNV no le queda más remedio que sumarse (para “no quedarse fuera de la foto de los influyentes en Madrid”). Con la abstención de ERC la ecuación saldría adelante. En definitiva, todos contra Ciudadanos para reforzar el eje izquierdista del Ejecutivo.

Los afines a Iglesias mantienen que entre los jóvenes el terrorismo es asunto del pasado. En esto coinciden casi todos en el partido. Aunque los más veteranos aconsejan al líder no entregarse al nacionalismo, olvidando los errores del pasado: “Lo de la troika derechista con Bildu es estomagante. Al mismo tiempo, bienvenida Bildu a la política democrática y de izquierdas, después de joder a la democracia y a la izquierda cuarenta años”.

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