Varias comunidades autónomas se inclinan por abrir sus estaciones de esquí en los próximos días a pesar de que Alemania insiste en mantener cerradas las pistas de toda Europa durante las Navidades. A pesar de que el Ministerio de Sanidad busca una respuesta coordinada, cada comunidad maneja sus propias estimaciones en función de los datos de esta segunda ola del coronavirus. Mientras Aragón prefiere evitar la apertura, Cataluña, Andalucía o Madrid -con una estación mucho más pequeña- están en la idea de abrir.

El esquí se ha convertido en un foco de controversia a nivel europeo. Alemania ha reclamado que todos los países de la Unión Europea cierren sus estaciones durante la Navidad. En esa línea, Italia ha anunciado que la temporada de esquí no empezará hasta el 7 de enero, después de la fiestas.

El Gobierno de Giuseppe Conte ha optado por una línea de restricciones severas para la Navidad con la prohibición expresa de viajar entre regiones. Italia afronta el pico de esta segunda ola de la covid-19. Casi 1.000 personas fallecieron el pasado jueves en Italia; récord absoluto de la pandemia.

Andorra, en enero; Suiza abre

Francia, que en un primer momento apoyó este cierre europeo, ha reculado. Y se sitúa en la línea aperturista de España, Austria y también Suiza, que no es parte de la UE, pero que por su ubicación geográfica recibe a miles de turistas europeos cada invierno. El principado de Andorra, por su parte, ha optado por sacrificar parte de la Navidad e iniciará la temporada a principios de enero "si las condiciones sanitarias, de movilidad y de nieve" lo permiten.

No existe unanimidad entre las 31 estaciones de esquí alpino en España, pertenecientes a diferentes comunidades, sobre cómo proceder. El puente de la Inmaculada y la Constitución se dio por perdido, a pesar de que estaciones como Sierra Nevada (Granada) estaban en unas condiciones nunca vistas de nieve para abrir. Este sector genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Por ejemplo, hay más de 8.000 plazas hoteleras disponibles solo entre las estaciones de Granada y el Pirineo aragonés.

Aragón es precisamente la que más claramente se decanta por mantener sus estaciones cerradas hasta después de Reyes. El resto de regiones se pronunciará en los próximos días. Sierra Nevada en Andalucía, las catalanas y regiones con estaciones mucho más pequeñas como las del sistema central en Madrid apuestan por abrir en los próximos días siempre que la evolución de la epidemia siga a la baja y se respeten todas las medidas de seguridad.

Solo Cataluña ha ofrecido fechas concretas de apertura. Los centros situados en los Pirineos de Girona y Lleida tienen previsto abrir sus puertas esta semana entre los días 9 y el 11 de diciembre. Las restricciones de movilidad impiden teóricamente el desplazamiento de turistas desde otras regiones. Y esas restricciones se mantendrán en Navidad, porque los viajes solo están autorizados por reagrupación familiar pero no para esquiar ni para disfrutar de una segunda residencia. 

El riesgo del 'apresquí'

La preocupación de las autoridades sanitarias tanto nacionales como autonómicos no es tanto la práctica del deporte de la nieve, que es al aire libre y se considera segura; sino el ocio que moviliza este sector después de la jornada y que popularmente se conoce como après ski (después del esquí). En ese sentido, los responsables de las estaciones sostienen que el apresquí está precisamente fuera de las estaciones y que no les corresponde a ellos controlarlo. Pero existe el temor a que este ocio vinculado al esquí dispare los contagios de coronavirus.

La Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (ATUDEM), que agrupa a 19 estaciones, elaboró una guía de buenas prácticas para esta temporada. La práctica del esquí se considera en general segura. Se desarrolla al aire libre y la equipación habitual ya incluye gafas y guantes. Según esta guía, se requerirá la cobertura facial y el uso de mascarillas en los remontes que son compartidos como telesillas y telecabinas.

La guía, que cada estación ha adaptado a sus propias características de tamaño, prevé también la distancia a la hora de guardar colas. Y la limpieza y desinfección constantes de las zonas que se consideran comunes como aseos o cafeterías. Hay estaciones que han optado también por reducir el horario de taquillas a la mínima expresión. La idea es que las entradas de acceso se compren de forma electrónica por regla general.