Política

El miedo a Vox lleva a los independentistas a replantearse su rechazo al Presupuesto 2019

La aprobación de las cuentas públicas permitiría a Sánchez no convocar elecciones generales hasta junio de 2020; si son rechazadas, el presidente todavía tiene margen para convocar elecciones en marzo 

El portavoz adjunto de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián.
El portavoz adjunto de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián. EFE

Los partidos independentistas catalanes, ERC y PDeCAT, empiezan a dar señales de que el miedo al crecimiento espectacular de Vox si hay adelanto de las elecciones generales está haciendo mella; su no inicial a apoyar el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2019 es ya un no, pero porque saben que si aprueban las cuentas públicas permitirán a Pedro Sánchez agotar la legislatura; como pronto, no disolvería las Cortes hasta otoño y es muy probable que tratara de agotar la legislatura, en junio de 2020.

Cualquier cosa, se dicen no solo los nacionalistas catalanes, también el PNV y, por supuesto, Podemos, antes de un cambio de gobierno que abra paso a la "recentralización" competencial de la España de las autonomías que propician no solo la formación de Santiago Abascal, sino el nuevo PP de Pablo Casado, y por supuesto Albert Rivera y Ciudadanos.

Así que, aunque al día siguiente de la sacudida en las elecciones andaluzas de este domingo Carles Puigdemont insistiera desde Bruselas en no apoyar las cuentas, este miércoles el diputado del PDeCAT Ferrán Bel, que con una propuesta "razonable" del Gobierno para dar salida al conflicto político en Cataluña, su partido se replanteará el no a los Presupuestos. Y lo dijo con toda la intención a los periodistas tras asistir a un desayuno de la ministra de Economía, Nadia Calviño.

El problema ahora es ERC

El problema lo tiene ahora el Gobierno con Oriol Junqueras y los suyos porque ERC no acepta "chantajes" de Pedro Sánchez y le exige medidas políticas para desactivar el conflicto y gestos hacia los presos por haber participado en el referéndum ilegal del 1-O, entre ellos su líder.

Este lunes, el líder de facto de la formación republicana mientras Junqueras permanezca encarcelado, el vicepresidente y conseller de Economía de la Generalitat, Pere Aragonès, exigió al inquilino de La Moncloa "menos propaganda y más hechos" si quiere que le garanticen su estabilidad. "Para participar de algún tipo de garantía de estabilidad del Gobierno del Estado, hace falta resolver los problemas de fondo"

Lo cierto es que con su anuncio de que "en enero" el Consejo de Ministros remitirá a las Cortes el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado 2019, el presidente del Gobierno se ha venido a garantizar margen de maniobra para saber en la primera semana de febrero si va a tener un Presupuesto que le salve la legislatura o no.

A finales de enero Sánchez ya sabrá si tira hasta 2020, si convoca a las urnas en marzo o si hace coincidir generales, europeas y autonómicas en el 'superdomingo' 26 de mayo del que huyen los barones del PSOE

A partir de un supuesto rechazo, Sánchez tendrá tres opciones:

  1. Disolver inmediatamente las Cortes para que los españoles voten a finales de marzo;
  2. Posponer las generales dos meses para juntarlas a las europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo -el llamado superdomingo electoral, del cual los presidentes autonómicos socialistas no quieren ni oír hablar-;
  3. o tirar a golpe de real decreto y decreto-ley hasta otoño.

Tras el batacazo de Susana Díaz en las elecciones andaluzas a manos de Vox el pasado domingo, que los barones achacan en gran medida a la política de "apaciguamiento" de Sánchez hacia los independentistas, los Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara, Emiliano García-Page, Ximo Puig y Javier Fernández no quieren saber nada de una convocatoria conjunta; están convencidos de que PP, Ciudadanos y el partido de Santiago Abascal convertirían la cita en un plebiscito contra el presidente del Gobierno. 

Sirva de muestra el significativo tuit que el pasado lunes, un día después de la debacle andaluza, colgaba el aragonés Lambán poco antes de reunirse con el ministro y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en el Ministerio de Fomento:   

El clima interno en el PSOE está muy agitado desde el domingo por el intento nada disimulado de Ferraz de intentar descabalgar ya a Díaz en el PSOE-A. Y el valenciano Puig lleva días pensando, incluso, adelantar las elecciones en su comunidad a marzo para huir de la quema en mayo. La reciente reforma del Estatuto de la Comunidad Valenciana se lo permite. Y no va a dudar en hacerlo como vea que Sánchez hace ademán de sumarse alsuperdomingo.   



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