Análisis

Vox arruina la huelga de hambre de Sánchez y Turull

Jordi Sànchez, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Joaquim Forn, Jordi Cuixart, Josep Rull y Raül Romeva.
Jordi Sànchez, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Joaquim Forn, Jordi Cuixart, Josep Rull y Raül Romeva. EFE

Los resultados de Andalucía y la endiablada aritmética parlamentaria ha supuesto una tregua en la enésima batalla entre republicanos y puigdemonistas que en esta ocasión se libraba a cuenta de la huelga de hambre iniciada por el líder de la ANC, Jordi Sánchez y el exconsejero Turull.

La irrupción de Vox en el parlamento andaluz ha sido recibida, paradójicamente, con gran alborozo entre los políticos independentistas catalanes. La entrada de los de Abascal en el Palacio de San Telmo es visto por los líderes independentistas como una oportunidad de aumentar el tono de las descalificaciones contra España y los españoles, presentándolos, una vez más, como anticatalanes neofranquistas y al país en su conjunto como un Estado de dudosas credenciales democráticas que arrastra tics no superados de los tiempos de la dictadura.

El mundo separatista ha vivido de forma contradictoria la noche electoral andaluza. Por una parte los más cercanos a las tesis de Puigdemont han asistido al recuento y las sorpresas que el mismo ha deparado con indisimulado fastidio dado que el vuelco electoral en Andalucía ha restado notoriedad a la recién estrenada huelga de hambre de Turull y Jordi Sánchez, dos presidentes frustrados de la lista que encabezo Puigdemont. La portavoz postconvergente en el Congreso, Miriam Noguera, a preguntas de la prensa sobre los resultados andaluces respondió: “el tema central de las próximas semanas es la huelga de hambre de Sánchez y Turull”.

Por su parte en ERC ha vivido con alivio el balón de oxígeno que Andalucía les ha brindado dado que las terminales mediáticas cercanas a Puigdemont y Torra, con Pilar Rahola a la cabeza, desde el sábado por la noche en su homilía diaria en TV3, de la que solo descansa en domingo, ya exigía a los republicanos que se sumarán a la huelga, extremo que Josep Rull, exconsejero convergente, no descarta.

La irrupción de Vox en el parlamento andaluz ha sido recibida, paradójicamente, con gran alborozo entre los políticos independentistas catalanes

Las declaraciones de los líderes independentistas de todas las tendencias mostrando su horror por el bombazo de Vox se han sucedido y algunas de ellas han sido coincidentes como por ejemplo la tertuliana y musa por excelencia de Puigdemont, Rahola y la portavoz de ERC, Marta Vilalta. Ambas han afirmado, sin aparente coordinación previa dada la mala relación existente entre ambas familias del independentismo catalán que “la irrupción de Vox hace necesaria y urgente la independencia”. Ni Rahola ni Vilalta han caído en la cuenta que por muy radical que sea Vox estos no han realizado declaración alguna que se acerque, ni de lejos, a lo escrito por Torra sobre los catalanes no independentistas y sus supuestos problemas de ADN o lo afirmado por Junqueras en relación a las mayores similitudes de un catalán con un francés que con un andaluz.

Puigdemont, que la semana pasada, en medio de las huelgas de maestros, médicos, estudiantes y bomberos mantuvo un ensordecedor silencio de tuiter desde el domingo no ha parado de publicar en su red social equiparando a Vox con Cs y PP. Lejos queda de su memoria las reuniones, con todos los honores, de su antecesor Artur Mas con el entonces líder de la Liga Norte, Maroni, recibido casi como Jefe de Estado en el Palacio de la Generalitat o de los apoyos recibidos por el propio Puigdemont en el Parlamento regional de Flandes de los extremistas flamencos, nostálgicos de la ocupación alemana de Bélgica durante la II Guerra Mundial.   

Torra, casi no ha dicho ni pio y se limitó a retuitear la felicitación que Marine le Pen transmitió por redes sociales a Abascal. El termino extrema derecha desde el independentismo no solo se atribuye a Vox, el portavoz adjunto de Junts per Catalunya en el Parlament, el grupo de Torra y Puigdemont, ha pedido al PSOE “que no se vaya más a la ultraderecha”. En estas declaraciones se pone de manifiesto la estrategia del independentismo que crear un silogismo: España=UltraDerecha.   

Torra, casi no ha dicho ni pio y se limitó a retuitear la felicitación que Marine le Pen transmitió por redes sociales a Abascal

Tarda y la CUP, que hace unas semanas habían tenido sus manos y sus menos a cuento de las pitadas que, orquestadas por las juventudes de la CUP, Arran, Tarda recibía, a su llegada a actos independentistas también han coincido atribuyendo el resultado de Andalucía a la presunta anticatalanidad imperante en España. Ningún atisbo de autocrítica a la catarata de insultos y descalificaciones que España y los españoles llevan recibiendo desde hace años por parte del nacionalismo mutado a independentismo.

Rufián, siempre alerta y hiperactivo en las redes, ha escrito que “Franco ha salido del Valle de los Caídos y se ha instalado en la Junta de Andalucía”. En definitiva  la campaña de la huelga de hambre pensada para pasar página sobre las protestas de la semana pasada de colectivos afines al independentismo ha empezado con mal pie dado que Vox ha dejado en un breve la protesta de Sánchez y Turull pero como mínimo, ni que sea por un día, el independentismo se ha unido. Mañana volverán a la guerra aunque Vox será el mantra al que se agarrarán y será el partido más citado del hemiciclo del Parque de la Ciutadella los próximos meses. 

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