Política

Vox se lanza contra el PNV para intentar arañar un escaño en el Parlamento Vasco

La guerra entre ambos partidos se recrudece en el camino a las elecciones del 5 de abril. La mala gestión del derrumbe del vertedero de Zaldibar no ayuda a los nacionalistas vascos

La secretaria general del grupo de Vox, Macarena Olona.
La secretaria general del grupo de Vox, Macarena Olona.

El viento de las encuestas no sopla a favor de Vox en las próximas elecciones vascas, pero el partido liderado por Santiago Abascal se muestra optimista. Presentará candidatura en todas las circunscripciones con el fin de arañar representación en el Parlamento por primera vez en su historia.

Tiene hasta el próximo 2 de marzo para presentar sus listas y, a diferencia de las otras formaciones, primará la marca de la formación frente a rostros más visibles. La misma situación se repite en Galicia.

"Algunos están muy satisfechos porque varias encuestas no dan escaños a Vox en las próximas elecciones vascas y gallegas del 5 de abril. Pues bien. Os recuerdo que en octubre de 2018 ninguna encuesta daba escaños a Vox en Andalucía. Un mes después ya sabéis lo que pasó", ha advertido Abascal a través de sus redes sociales.

En este contexto, la formación ha intensificado sus ataques al PNV desde el Congreso de los Diputados. Respaldados por los 52 escaños que les convirtieron en tercera fuerza parlamentaria, los de Vox no pierden oportunidad de sacar los colores a los peneuvistas. Lo hacen durante las sesiones de control al Gobierno y lo hacen en las distintas comisiones.

Corrupción y vertedero de Zaldibar

La sombra de la corrupción y la mala gestión del derrumbe del vertedero de Zaldibar por parte del Gobierno vasco facilitan la tarea.

Urkullu convocó elecciones de forma anticipada para arrasar en las urnas, pero se ha encontrado con varias chinas en el zapato: la condena a trece años de cárcel por corrupción a uno de sus dirigentes en el caso De Miguel (conocido como la "Gürtel del PNV") y una montaña de basura y amianto que ha terminado enterrando a dos trabajadores.

El lehendakari ha pedido disculpas a la sociedad, pero el tiempo que su gobierno ha estado mirando a otro lado del vertedero 'low cost' pasará factura. Vox, la tercera china en el zapato, se ha erigido como dura oposición en las instituciones. Aunque no cuentan con representación alguna en la comunidad autónoma, su capacidad para introducir temas en el debate y la agenda política es poco discutible. Y el PNV está en su punto de mira.

Vox terminó la pasada -y atropellada- legislatura bautizando a los nacionalistas vascos como "recogenueces de ETA" y ha arrancado el curso político tachándoles de "racistas".

La diputada de Vox Macarena Olona ha acusado de "racismo" a Urkullu y el PNV por "rechazar que los trabajadores Alberto y Joaquín tengan la ayuda de nuestra UME aunque ello cueste la vida, no todo vale". 

También les recordó que en 2007 fue el lehendakari Juan José Ibarretxe el que rechazó la ayuda de la UME para "casos de emergencia" y solicitó que se derogara el protocolo de actuación por estimar que suponía una invasión de competencias. "Les conocemos, tenemos memoria. Hoy ha sido Urkullu. En 2007 fue Ibarretxe. Mismo ADN supremacista", zanjó.

Los nacionalistas vascos no han ocultado su enfado: "Que alguien ponga en tela de juicio los fundamentos éticos de Urkullu es, en cualquier lugar y circunstancia, una bajeza moral infinita", dicen. Los sondeos les dan una amplia ventaja, pero la guerra con Vox se recrudece en el camino a las urnas.

Recurso contra el decreto 179/2019

En paralelo a las acciones desde las instituciones, los de Abascal han llevado al Gobierno vasco a los tribunales. En concreto, ha interpuesto un recurso ante el TSJ del País Vasco contra el decreto 179/2019 aprobado el pasado mes de noviembre.

Esta norma, sobre normalización del uso institucional y administrativo de las lenguas oficiales en las instituciones locales de Euskadi, da carta blanca a los ayuntamientos del País Vasco para que tengan la potestad de dirigirse a los ciudadanos íntegramente en euskera si así lo consideran. Es decir, tienen autonomía para decidir en qué lengua trabajan.

"Nosotros no podemos odiar a lo vasco porque lo vasco nos representa, pero lo vasco se entiende en vasco y se entiende en lengua española. Creemos que el PNV durante mucho tiempo ha actuado en nuestra tierra como si fuera un cortijo, haciendo que no todos los ciudadanos tengan los mismos derechos", espetó Abascal.

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