Política

Torra se 'cae' de la cumbre del Mediterráneo en Barcelona para esquivar a Borrell

El presidente de la Generalitat no ha confirmado su asistencia a la reunión de ministros de Exteriores a pesar de estar invitado y que Puigdemont participó en la misma en 2017 

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, durante una rueda de prensa.
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, durante una rueda de prensa. EFE

La Generalitat de Cataluña no ha confirmado su asistencia a la reunión de ministros de Exteriores de la Unión por el Mediterráneo, que se celebra el lunes en Barcelona. Fuentes consultadas por Vozpópuli interpretan la ausencia del presidente Quim Torra, que está invitado, como una manera de evitar la foto con el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, uno de los enemigos públicos del independentismo. Torra fue abucheado e increpado por el sector más radical del separatismo en el aniversario del 1-O.

Torra y la Generalitat están a tiempo de rectificar. Según ha sabido este diario, las autoridades catalanas no han aceptado ni declinado la invitación del Gobierno. No han respondido. La convocatoria del evento que ha distribuido el Ministerio no incluye a representantes del Govern catalán. La vicepresidenta Carmen Calvo y la ministra de Política Territoria, Meritxell Batet, mostraron mucho interés en que se contase con la Generalitat para esta cumbre. Borrell, que no era tan partidario, atendió la petición del Consejo de Ministros.

De Pedralbes a un hotel

La Unión por el Mediterráneo es una organización formada por un total de 43 países de Europa y de la cuenca mediterránea, tanto del norte de África como de Oriente Próximo. Barcelona es su sede central y donde tienen lugar las reuniones a nivel ministerial. Entre los invitados confirmados está la Alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini.

Borrell ha introducido cambios importantes con respecto a otras reuniones de este tipo. La cumbre se celebrará en un hotel en lugar de en el Palacio de Pedralbes, sede habitual de los actos más solemnes de la Generalitat. El motivo no es sólo una cuestión de logística y espacio, que también, sino una declaración de intenciones. Además, Exteriores está preocupado por la seguridad y temen que alguna acción de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) enturbie el encuentro.

El titular de Exteriores es uno de los ministros más odiados por el separatismo -sino el que más-. Y el acto coincide con el primer aniversario de la manifestación constitucionalista del 8-O. El actual titular de Exteriores fue precisamente uno de los protagonistas de aquella marcha con su discurso a favor de la unión en varios idiomas. De hecho, ese discurso se considera su renacer político después de varios años apartado de la primera línea. Este temor ha empujado también al Gobierno a reducir la reunión a su mínima expresión, apenas la mañana del lunes.

La deslealtad de Puigdemont

Los diplomáticos del Ministerio guardan un pésimo recuerdo de la última cumbre de la Unión por el Mediterráneo, que tuvo lugar en enero del 2017. En aquel momento, y respondiendo entonces a las presiones de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el ministro Alfonso Dastis invitó tanto al presidente Carles Puigdemont como a su consejero Raül Romeva. El objetivo, antes como ahora, era trasladar una imagen de distensión.

La cumbre tuvo lugar en Pedralbes. Puigdemont ofreció el discurso de bienvenida a los ministros. El presidente habló del incipiente nacimiento de la república catalana. La deslealtad, recuerdan estas fuentes, no terminó ahí. Romeva se presentó a varios invitados como "ministro" de Cataluña y se hizo varios selfies que vendió en las redes sociales como si fueran encuentros bilaterales.



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