Podemos Teresa Rodríguez lleva al límite su desafío a Iglesias a menos de año de las urnas

La líder andaluza de Podemos mantiene su hoja de ruta apoyada por la corriente anticapitalista, a la espera de celebrar una reunión con la dirección estatal

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y la secretaria general del partido en Andalucía, Teresa Rodríguez,
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y la secretaria general del partido en Andalucía, Teresa Rodríguez, EFE

La relación entre la coordinadora de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, y la dirección estatal del partido morado pasa por uno de sus momentos más críticos en la corta historia de la formación de Pablo Iglesias. Un conflicto abierto por la decisión de la líder andaluza de sellar un acuerdo de coalición para las próximas autonómicas con IU al margen de las reglas marcadas por el pacto estatal alcanzado con el partido de Alberto Garzón.

La situación ha empeorado rápidamente en las últimas semanas, con acusaciones cruzadas entre ambas direcciones. El secretario de Organización Pablo Echenique, avisa a Rodríguez de que su pacto "contraviene" las normas fijadas por la dirección y acordadas con sus socios. Desde la dirección llegaron incluso a manifestar su "preocupación" porque la gaditana pueda estar dando "los primeros pasos hacia una disolución de Podemos Andalucía en un nuevo partido político". Una maniobra que sobrepasaría su habitual reivindicación de gozar de mayor autonomía respecto de Madrid.

Pero en la federación andaluza niegan de forma rotunda el extremo de la disolución y defienden que la alianza con la federación de Antonio Maíllo (IULV-CA) se ha cocinado "a fuego lento" y fue aprobada antes de que el reglamento estatal viera la luz. Desde Madrid insisten en que vulnera los parámetros fijados para todos los territorios. Entre otras cosas, porque contempla la celebración de primarias conjuntas, en contra de la instrucción general de que cada partido celebre su proceso interno y "negocie" después el reparto de puestos en las listas. 

En segundo lugar, porque la palabra Podemos no aparece a priori en el nombre del manifiesto para la confluencia (Adelante Andalucía), a pesar del mandato de las bases de Podemos. A ojos de la dirección, además, el último movimiento de Rodríguez también buscaría formar un censo "paralelo" al de los inscritos en Podemos con una plataforma virtual para lograr la firma de 50.000 simpatizantes de la confluencia. 

Después que la Ejecutiva andaluza emplazase este viernes a la dirección a celebrar una reunión urgente para tratar de reconducir la situación, fue el número dos orgánico de Podemos quien se puso en contacto con la dirigente anticapitalista para trasladarle su posición y la necesidad de mantener un encuentro "lo antes posible". "Las elecciones en Andalucía no se ganan desde Madrid" y las generales "no se ganan sin Andalucía", le había dicho Rodríguez un día antes a través de un comunicado de la dirección autonómica.

Dimisión

La fórmula elegida para el pacto y la manera de negociarla con Maíllo provocó el pasado miércoles la renuncia de la diputada en el Congreso Isabel Franco como miembro de la Ejecutiva autonómica. La parlamentaria afín a Iglesias denunció que dicha alianza pretendía "desconectar, desenchufar y apagar" al partido morado en la Comunidad autónoma. Un relato al que la dirección de Iglesias da verosimilitud. 

Por contra, desde la Ejecutiva andaluza insisten en que se trata de un pacto para superar la lógica de partidos y abrir el denominado 'espacio del cambio' al resto de actores políticos y sociales para favorecer la victoria en las urnas frente al PSOE de Susana Díaz. "Ambas organizaciones mantendrán su independencia, identidad, integridad y representatividad, exactamente igual que el formato Unidos Podemos", manifiestan desde Andalucía, recalcando que el formato legal de la confluencia será "una coalición electoral y no un partido instrumental".

El desencuentro entre la capital andaluza y la cúpula morada se agravó durante la polémica por la compra del chalet de Pablo Iglesias y la portavoz parlamentaria Irene Montero. José María González 'Kichi', alcalde de Cádiz y pareja de Rodríguez, fue una de las pocas voces del partido que alzó su voz de forma pública contra la adquisición de la casa de 660.000 de ambos dirigentes en la sierra madrileña. Poco después, en plena moción de censura de Pedro Sánchez, Rodríguez difundió a través de Twitter y de forma presuntamente accidental el fragmento de una conversación con Echenique, donde le acusaba difundir un documento "falso" para perjudicarla.

Respaldo de Anticapitalistas

Pero el conflicto interno en Podemos trasciende el tira y afloja entre la cúpula y la federación andaluza. Anticapitalistas, la corriente más escorada a la izquierda y de la que Rodríguez es una de sus principales caras visibles, respalda la alianza electoral de la gaditana. Asimismo, rebate las sospechas manifestadas por la cúpula de Podemos sobre la posibilidad de que la tercera familia del partido esté intentando replicar en otros territorios esta fórmula. 

La tensión ha ido creciendo durante los últimos meses con la corriente que capitanea el eurodiputado Miguel Urbán. En Madrid, los anticapitalistas declinaron participar en el proceso de primarias que eligió a Íñigo Errejón como candidato de Podemos a las elecciones autonómicas de 2019. Y ahora que se encuentran fuera de la lista de Podemos, apuestan por construir un espacio más amplio donde concurra a unas primarias conjuntas su propio partido. El pasado miércoles, varios miembros de esta corriente –entre ellos varios diputados en la Asamblea y la portavoz Lorena Ruiz-Huerta- impulsaron el Manifiesto por Madrid, que defiende repetir la experiencia de Ahora Madrid pero a nivel autonómico.

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