Política

Pedro Sánchez arriesga su futuro con dos inciertos debates de 'ida y vuelta'

El presidente del Gobierno, que tiene garantizada la victoria el 28A salvo sorpresa, se juega impedir un posible 'tripartito' y evitar un triunfo precario que derive en otro bloqueo como en 2015/16 

Debate en Atresmedia en 2015 con Sánchez, Iglesias, Rivera y Soraya Sáenz de Santamaría
Debate en Atresmedia en 2015 con Sánchez, Iglesias, Rivera y Soraya Sáenz de Santamaría Atresmedia

Pedro Sánchez se encerró en La Moncloa con sus asesores este domingo, y volverá a hacerlo el lunes, para preparar los dos debates televisivos en TVE y Atresmedia, donde se va a jugar mucho más de lo que él preveía hasta el martes 16 de abril: no solo tiene que evitar un gobierno tripartito de derecha, como viene alertando desde la precampaña, sino otro bloqueo político como el que sufrió España entre 2015 y 2016, pero con él al frente del país.  

Ese martes de Semana Santa la Junta Electoral Central (JEC) echó por tierra el único debate que el presidente del Gobierno había aceptado en un principio, a cinco con Vox, porque entiende el órgano regulador que la participación de la formación liderada por Santiago Abascal no sería "proporcional" al no tener representación nacional todavía. Y eso ha trastocado toda la estrategia socialista.

Adiós a la reedición de la foto de Colón, PP, Ciudadanos y Vox, que quería forzar el candidato del PSOE ante millones de españoles, para que vieran a cinco días de su cita con las urnas lo que puede pasar si en España se repite la experiencia de Andalucía después de las elecciones del dos de diciembre.

El presidente del Gobierno cuando vio riesgo cierto de que solo hubiera un debate en Atresmedia con Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias, y su 'silla vacía'

Durante 48 horas el líder socialista protagonizó un soterrado tira y afloja con sus rivales, llegando incluso a forzar que la Dirección de RTVE cambiara de fecha de su debate, del lunes 22 al martes 23, con tal de no tener que enfrentarse dos veces en 24 horas con Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias.

Los nervios se iban apoderando de un PSOE que veía con pavor cómo Sánchez se estaba metiendo en un callejón sin salida sin conseguir los frutos de movilización que ansía Ferraz:

Quince horas después de esa entrevista, a las nueve de la mañana de Viernes Santo, el candidato socialista anunciaba que había pedido al Comité Electoral del PSOE que "reconsidere" (sic) su negativa a dos debates y que ese órgano había "dado el sí" a su petición. 

Una maniobra para enmascarar que, en realidad, daba su brazo a torcer tras comprobar el riesgo cierto de que hubiera un solo debate, el martes 23 en Atresmedia, con una silla vacía, la suya, y los otros tres candidatos debatiendo entre sí y sometiéndose a las preguntas de los periodistas Ana Pastor y Vicente Vallés. Sánchez entendió que no podía emitir semejante mensaje y cedió.

Casado y Rivera, beneficiados

¿Y ahora qué? Pues, en principio, es una evidencia que al presidente se le ha complicado el panorama, aunque solo sea porque ya no va a estar Abascal, no va a haber foto de Colón, y Pablo Casado ya ha dicho que no piensa perder un minuto en enfrentarse con Rivera; el del PP tiene claro que no ha conseguido el cara a cara que quería, pero ese debate a doble vuelta es mucho más aproximado a ello que no el debate a cinco con Abascal.

Sánchez sigue conservando la gran baza presidencial: controla toda la información del Estado, a diferencia de sus rivales, y no necesita salir al ataque para lucirse. Le basta con no perder ninguno de los dos debates ante la ciudadanía, a sabiendas de que la crisis catalana puede pasarle factura en un sector de la izquierda si Casado y Rivera logran instalar la imagen de que el candidato socialista solo seguirá con el voto de los independentistas. 

Rivera suele referirse a PSOE y PP con desdén como "el bipartidismo" pero es dudoso que después del llamamiento a poner un cinturón sanitario contra el inquilino de La Moncloa, vaya a hacerle el juego enzarzándose con Casado de forma muy llamativa. El líder de los naranjasegundo gran beneficiado de que no haya debate a cinco -también padece fuga de voto a Vox-, no ha dejado de recrudecer sus mensajes desde el viernes:

Así que la gran incógnita este lunes y martes es qué hará en los debates Iglesias, socio del presidente en estos nueve meses finales de la legislatura. El sábado, después de que Sánchez pidiera el voto útil a los exvotantes de Podemos, el secretario general de los morados se la devolvió pidiendo el voto a los socialistas para evitar un gobierno "de derechas" PSOE/Ciudadanos que auguran algunos sondeos. Por ahí puede ir su intervención.

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