Política

Sánchez usa la argucia de los Presupuestos para dilatar su estancia en La Moncloa

El cambio de la Ley de Estabilidad pactado con Podemos permite dilatar el paso de Sánchez por La Moncloa. Aunque no le garantiza la aprobación de los Presupuestos, allana el camino de la legislatura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa en La Moncloa.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa en La Moncloa. GTres

La voluntad manifestada por el Gobierno socialista es agotar la legislatura. Pero el camino a recorrer está plagado de obstáculos que tendrá muy difícil sortear. Pedro Sánchez ha pactado con Pablo Iglesias modificar la Ley de Estabilidad para evitar el anunciado veto del PP en el Senado a la senda de déficit; el paso previo para aprobar los Presupuestos Generales del estado (PGE) de 2019. 

Tras muchas dudas legales sobre el uso del Real Decreto para el cambio legislativo, "la intención" del Gobierno es que el Grupo Socialista registre este viernes en el Congreso una proposición de Ley para impulsar la modificación del artículo 15 de la Ley de Estabilidad. Una reforma que allana el terreno y facilita el propósito de estirar la legislatura hasta su final natural en 2020. Sin embargo, dicha modificación acarrea necesariamente una dilación de los plazos que retrasará la aprobación de las primeras cuentas públicas socialistas.

La primera consecuencia ha sido la retirada del orden del día del Consejo de Ministros de este viernes la aprobación de la senda de estabilidad, a la espera de acometer la reforma. En Moncloa han optado por la patada hacia adelante con tal de no darse de bruces con la Cámara Alta a la vuelta del verano, como ya le ocurrió el pasado 27 de julio en el Congreso. En caso de no haber cambiado la Ley, la senda de déficit pactada con Bruselas para 2019-2021 habría muerto gracias a una norma elaborada en 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy que deja a la Cámara Baja sin la última palabra y otorga al Senado una capacidad de bloqueo que no tiene en ningún otro caso.

El colapso habría sido inminente, pues Unidos Podemos no contempla elaborar unos Presupuestos en base al objetivo de déficit aprobado por el PP. Aunque el nuevo escenario tampoco es nada halagüeño para los expertos, pese a que se atisba una especie de pacto de legislatura con Podemos. El politólogo Pablo Simón cree directamente que "el PSOE ha ofrecido a Podemos algo que no va a poder satisfacer". Una visión que comparte el consultor Fran Jerez: "Es altamente improbable que se pueda llevar a cabo", asegura respecto a la reforma de la Ley de Estabilidad. 

Y lo dicen porque no confían en que PP y Ciudadanos, que cuentan con mayoría en la Mesa del Congreso, vayan a permitir que la Ley prospere de forma rápida o urgente. Si el órgano de gobierno de la Cámara Baja opta por dilatar los plazos con la ampliación sistemática del período de enmiendas, la aprobación de las cuentas públicas podría quedar estancada durante meses. E incluso tendría que pasar después por el Senado, donde la mayoría absoluta del PP podría retrasarla aún más. Aunque la Constitución marca el 30 de septiembre como fecha límite para presentar los PGE, el Gobierno de Rajoy estuvo sin aprobarlos hasta el mes de junio del año siguiente.

Mientras tanto, la ministra de Hacienda podrá seguir escenificando la negociación del apoyo de Unidos Podemos

Mientras tanto, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, podrá seguir escenificando la negociación del apoyo de Unidos Podemos la senda de estabilidad e incluso a las futuras cuentas públicas. Tras la primera reunión de este miércoles, la negociación técnica tendrá lugar en las próximas semanas a través de varias mesas de trabajo. En ellas se estudiarán aspectos relativos a la Seguridad Social, las pensiones y el empleo; la posible eliminación de los reales decretos de racionalización del gasto aprobados por el PP en el 2012 sobre Sanidad, Educación y Dependencia; la flexibilización de la regla de gasto para los ayuntamientos; o una reforma fiscal para incrementar los ingresos del Estado.

Todo estará envuelto, eso sí, por la espiral de competición en la que se encuentran inmersos los de Pablo Casado con los de Albert Rivera por el liderazgo del centro-derecha. Los primeros pusieron este jueves sobre la mesa la posibilidad de recurrir la modificación de la Ley de Estabilidad ante el Tribunal Constitucional, mientras que los segundos insisten en que Sánchez debe convocar a las urnas cuanto antes.

El 'frente' catalán

En cualquier caso, la dilación de los plazos que conlleva el pacto de Sánchez e Iglesias hará coincidir -o permitirá salvar- el contexto de gran polarización política y social que se avecina en Cataluña de la mano de la Diada; del primer aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre; y del juicio del procés, previsto para finales de año.

Sánchez necesita los 17 votos de los partidos independentistas catalanes en el Congreso tanto para acometer el cambio de la Ley de Estabilidad como para aprobar la senda de déficit y los PGE. ERC y el PDeCAT (también el PNV) apoyan la modificación legislativa, pero aún no han definido su posición sobre el techo de gasto. El 27 de julio se abstuvieron y no hay que descartar que acudan a la mesa de negociación con exigencias que Sánchez no pueda satisfacer. De momento esperan la llamada del Gobierno para explorar el sentido de su voto que dependerá, en último término, de las instrucciones que emanen del Govern de la Generalitat

Encuentro entre Quim Torra y Pedro Sánchez
Encuentro entre Quim Torra y Pedro Sánchez GTres

En caso de que Sánchez no consiga aprobar las cuentas públicas, pasarán los meses y se encontrará con "una incapacidad para hacer cambios legislativos reales, sobre todo si tienen carga económica", resalta Jerez. Podrá hacer gestos en política social, pero pronto "llegará un momento en que se perciba que no tiene capacidad para gobernar". Tampoco tendrá fácil mantener el efecto luna de miel del que todavía disfruta en las encuestas. La idea del adelanto electoral, por tanto, volverá a coger fuerza ante el previsible bloqueo de los adversarios políticos. La cuestión es saber cuándo es el mejor momento para apretar el botón nuclear, a la vista de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2019.

En cambio, si el Gobierno logra consumar el cambio en la Ley de Estabilidad y Sánchez consigue reunir -con la ayuda de Iglesias- los apoyos suficientes para elaborar unas nuevas cuentas públicas, podrá intentar sobrevivir para alargar su estancia en La Moncloa. 



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