Política

Sánchez baraja convocar elecciones en otoño con las andaluzas si peligra su mayoría

El rechazo del PP al objetivo de déficit y la derrota de los moderados del PDeCat, que puede poner muy cuesta arriba su deseo de agotar la legislatura, serán clave en la decisión final del presidente

Pedro Sánchez y Susana Díaz derrocharon complicidad este lunes en La Moncloa
Pedro Sánchez y Susana Díaz derrocharon complicidad este lunes en La Moncloa EFE

Pedro Sánchez contempla hacer coincidir las elecciones generales con las autonómicas andaluzas que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, convocará este otoño, posiblemente el 28 de octubre, día en que se cumplen 36 años de la histórica victoria de Felipe González en 1982 (202 diputados), admiten a Vozpópuli distintas fuentes del PSOE.

Aunque Sánchez aseguró en su primera entrevista al llegar a La Moncloa tras la moción de censura a Mariano Rajoy que quiere llegar a junio de 2020 y agotar esta convulsa legislatura para "dar estabilidad a España", distintos reveses están haciéndole cambiar de opinión a él y a su entorno.

El fracaso de la renovación del Consejo de RTVE por falta de mayoría parlamentaria, la demostración de fuerza que va a hacer el PP tumbando la flexibilización del objetivo de déficit para 2019 -6.000 millones menos de gasto, lo cual pone en riesgo el apoyo de Podemos al Presupuesto- y, sobre todo, la victoria del sector radical en el  PDeCat, son considerados "avisos" suficientes para reconsiderar esa estrategia.

En el PSOE creen que, con el centro-derecha noqueado tras el adiós de Rajoy, la 'doble urna' le beneficiaría en Andalucía, su gran 'granero' de voto y en toda España

De momento, Sánchez y Díaz se reunieron ayer en La Moncloa y, de creer la versión que trasladan uno y otra de lo hablado, el asunto electoral no estuvo sobre la mesa. Lo único que se sabe es lo que dijo la presidenta andaluza el domingo, que  agotar la legislatura -marzo de 2019- no depende de ella, y que "algunos", en alusión a su socio, Ciudadanos, son los que están forzando el adelanto a este otoño.

Si se diera ese adelanto, y si a los comicios andaluces se unieran unas elecciones generales, el PSOE podría ser el gran beneficiado porque el PP está lamiéndose todavía las heridas de la salida traumática de Rajoy del Gobierno, y Podemos y Ciudadanos andan igualmente descolocados.

La victoria socialista en Andalucía sería aún mayor porque las veces en que se han convocado a la vez generales y autonómicas el efecto doble urna ha beneficiado al inquilino del Palacio de San Telmo. Eso ocurrió el 14 de marzo de 2004 cuando, además de ganar José Luis Rodríguez Zapatero tras los atentados del 11-M, el entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, recuperó la mayoría absoluta que había perdido diez años antes. Hoy, algunas encuestas que maneja el PSOE-A acercan a Susana Díaz a los anhelados 55 escaños, aunque todavía no llega.   

Hasta la disolución de las Cortes el 4 de septiembre hay tiempo para comprobar si Podemos apoya el presupuesto 'recortado' y si Puigdemont vuelve a impregnar Cataluña

Fuentes próximas a Pedro Sánchez no niegan que hacer coincidir ambos comicios está sobre la mesa, pero otras señalan que aún hay "tiempo" -la disolución de las Cortes junto al Parlamento Andaluz sería el 4 de septiembre- para comprobar si los de Pablo Iglesias aceptarán otro presupuesto recortado y, sobre todo, si Carles Puigdemont y su radicalismo se vuelven a hacer fuertes en la política catalana.

Un aperitivo de esa nueva actitud de los exconvergentes lo vamos a ver este viernes cuando apoyen en el Congreso, o no, el nombramiento de la periodista Rosa María Mateo como administradora única del RTVE. 

No obstante, aunque la elección de Mateo salga adelante, la sensación de que la legislatura se está poniendo muy cuesta arriba está ya instalada en amplios sectores del PSOE; paradójicamente, justo en un momento en que ese partido disfruta del llamado efecto luna de miel en las encuestas: es primero en intención de voto en casi todas, relegando al PP al segundo lugar y a Ciudadanos al tercero.

Unas elecciones generales en otoño pillarían al PP en plena reorganización interna y en medio de una batalla con Ciudadanos por el control del centro-derecha

La novedad de la llegada de Pablo Casado al frente de los populares entra también en los cálculos de Ferraz, puesto que, si las elecciones generales se adelantaran a este otoño, apenas le habrá dado tiempo al nuevo presidente del PP de asentarse en el cargo en medio de una guerra por el control del espacio político de centro-derecha entre su partido y Ciudadanos, de Albert Rivera.  

Y este es, precisamente, uno de los argumentos de quienes en el PSOE creen que Pedro Sánchez debe llamar a las urnas tras haber abordado dos o tres temas de calado, entre ellos la ya famosa exhumación de los restos de Francisco Franco, para transmitir al electorado sensación de que "se han hecho cosas" y Sánchez "cumple".  



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