Política

El Rey emérito: sin agenda y sin desfile por las réplicas del 'caso Corinna'

El Rey emérito está desaparecido de la agenda oficial desde el 7 de junio. Cuatro largos meses. Son los efectos del 'caso Corinna'. Hoy no estará en el desfile y hay dudas sobre su presencia en la fiesta de la Constitución

El rey emérito.
El rey emérito.

El Rey don Juan Carlos se cayó de la agenda oficial hace cuatro meses. Las grabaciones de Corinna y Villarejo provocaron un efecto demoledor en los planes de la Casa Real. Este 2018 era el año del Rey emérito. Su 80 cumpleaños y el 40 aniversario de la Constitución. Su hijo había impulsado un programa de relanzamiento social y de reivindicación de su legado. Ya había penado su estropicio en Botsuana y sus correrías con Corinna. Tocaba el retorno.

El rey emérito gozó de notable protagonismo en los primeros meses de este año. Arrancó con su presencia en la Pascua Militar, tras cuatro años de ausencia, y prosiguió con una presencia pública ya casi inédita. Hasta que estalló el 'bombazo Corinna'. Unas grabaciones le señalaban como presunto defraudador y comisiones en operaciones irregulares. El pasado volvía vestido de escándalo. 

Renuncias y lesiones

Don Juan Carlos volvió al rincón oscuro. Se vio obligado a renunciar a las regatas de Mallorca, en las que, después de años, iba a competir junto a su hijo. Pasó las vacaciones fuera de España, alejado de las réplicas de la escandalera. Mejor que no le vieran. El 14 de agosto estuvo en los toros, junto a su hija Elena, en San Sebastián, donde tanto se le aprecia. El 3 de septiembre, recuperado de la lesión en la muñeca, regateó en aguas francesas, en Trinité su Mer. El 23 de el mes pasado, también compitió en Sanjenjo. 

Cuatro meses largos de ostracismo, ausencia en actos oficiales. Su esposa, doña Sofía, ha vivido, paralelamente, un renacer en su vida oficial. Acudió días atrás al funeral de Montserrat Caballé, donde se la vio departiendo con el presidente del Gobierno. Viajó también a Santiago a un acto académico. La madre del Rey, infatigable, cumple 80 años el 2 de noviembre.

El 7 de septiembre, justo cuatro meses después de celebrar su último acto oficial, don Juan Carlos quedaba judicialmente exonerado. El magistrado Diego de Egea, en línea con la petición de la fiscalía, archivaba la pieza sobre Corinna en el espinoso 'caso Villarejo'. Don Juan Carlos, por tanto, quedaba exonerado, limpio, sin mácula de sospecha. Parecía llegado el momento de 'sacarlo de la nevera', desempolvar su agenda y enviarle de nuevo a actos oficiales. No ha ocurrido tal cosa. 

La sombra del elefante

En el Palacio de la Zarzuela se mantiene una actitud prudente. El Rey emérito sigue alejado de la actividad pública. En privado, sin embargo, le echa un cable a su hijo, como en el caso de la venta de fragatas a Arabia Saudí, a punto de naufragar por la vehemencia incontinente de la titular de Defensa. O en el AVE a la Meca. Don Juan Carlos es el único interlocutor español con las monarquías del Golfo. Sus gestiones han sido de enorme eficacia. En secreto, con sigilo. En segunda línea.

No estará en el desfile del 12 de Octubre. Una ausencia de seis años. Lo presidió por última vez en 2012. Un año después le cedió los trastos a su hijo, aún Príncipe de Asturias, porque estaba convaleciente de su enésima intervención quirúrgica. Luego se produjo la hecatombe del elefante y la abdicación.

El 7 de junio presidió con don Felipe un acto de Cecot. Desde entonces no ha vuelto a la primera línea. "Es increíble que Felipe se preste a tratar así a su padre, parece que quien manda es Villarejo", comentan en los círculos del emérito. Nadie desvela si asistirá a los actos del 4O aniversario de la Carta Magna, el próximo 6 de diciembre. Una incógnita que se despejará a su debido tiempo, según fuentes de la Casa Real.  



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba