Política

Reforma del sistema electoral: estas son las alternativas

Distintos expertos coinciden en que el sistema electoral debe caminar hacia un nuevo equilibrio que pondere una mayor proporcionalidad

Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias momentos antes de empezar un debate electoral.
Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias momentos antes de empezar un debate electoral. EFE

La Constitución Española de 1978 establece que todas las provincias españolas tendrán representación en el Congreso de los Diputados. Una exigencia constitucional que ha derivado en un sistema electoral hoy cuestionado por los nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos, por no garantizar una suficiente proporcionalidad entre votos y escaños, algo en lo que los expertos, con matices, coinciden.

El experto electoral Jaime Miquel considera que la falta de proporcionalidad reside fundamentalmente en el uso de las provincias (52 en total) como circunscripción y propone que la unidad de referencia sean las comunidades, algo que el propio Miquel ve poco factible entre otras cosas por las reticencias que han mostrado en este sentido los partidos nacionalistas (al igual que lo que harían si el sistema fuera 'presidencialista' como en EEUU o Francia).

En cualquier caso, este experto considera que la actual Ley Electoral (Loreg), que asigna un mínimo de dos escaños a cada circunscripción provincial, deriva en una sobrerrepresentación de las comunidades menos pobladas con más circunscripciones.

Según sus cálculos, las comunidades menos pobladas tienen en total aproximadamente 30 escaños más de lo que deberían, siendo palmario el caso de Castilla y León, comunidad a la que, atendiendo a este experto, se le han asignado un total de 12 escaños más de los que corresponderían a su peso poblacional.“La sobrerrepresentación de Castilla y León y de la Andalucía interior han favorecido históricamente a los dos grandes partidos, PP (antes UCD) y PSOE”, afirma. En una línea similar, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona, Josep María Reniú, ha apuntado que el sistema actual fue el elegido en su momento para garantizar gobiernos fuertes en la entonces joven democracia española pero ahora, subraya, no es el adecuado.

Cambiar la Loreg

Sustituir la circunscripcion provincial por otra autonómica precisaría en todo caso una reforma constitucional y el apoyo, por tanto, del PP y PSOE, algo que a día de hoy resulta poco factible.

A la vista de ello han surgido las últimas propuestas de Podemos y Ciudadanos, en la línea de modificar la ley electoral sin precisar un cambio constitucional (y necesitar el apoyo 'solo' del PSOE): reducir de dos a uno el mínimo de escaños por provincias (algo que surtiría 'gran efecto' pero sería difícil por la resistencia, además de PP y PSOE, de las propias provincias), elevar el número de diputados en el Congreso de 350 a 400 (lo que, salvo que se reduzca su sueldo, supondría un mayor gasto para las arcas públicas...y en los tiempos que corren no parece sencillo) y cambiar el sistema D’Hont por uno más "proporcional" como el sistema Sainte-Laguë (a diferencia del D’Hont, que utiliza como divisores de los votos el 1,2,3,4, el Sainte-Laguë utiliza los impares, 1, 3, 5, lo que ‘abarata’ el segundo escaño para los partidos minoritarios), que según defiende en especial Podemos, ofrece mayor "proporcionalidad".

Comparativa de los métodos de repartición de escaños: D'Hont y Sainte-Lague
Comparativa de los métodos de repartición de escaños: D'Hont y Sainte-Lague

Avanzar en la proporcionalidad, sin embargo, tiene sus riesgos para el profesor de Sistemas Políticos en la Universidad de Navarra, Jordi Rodríguez Virgili, que no niega que en la actualidad existe una sobrerrepresentación de las circunscripciones pequeñas y propone asimismo un sistema de listas abiertas que incremente la conexión del representado con su representante (con las listas abiertas, el votante influye en el orden de los candidatos que presenta un partido).

Aún así, Virgili recuerda que un aumento ‘excesivo’ de la proporcionalidad (como puede darse en un sistema de circunscripción única, donde todos los votos valen lo mismo y pueden acabar representados en el Congreso muchas minorías) puede derivar en gobiernos inestables (como sucedió en Italia entre 1946 y 1993, con una media de un gobierno cada 10 meses, lo que les llevó a apostar por un sistema que fortaleciera una mayoría y que da al partido ganador al menos el 55% de los escaños). Lo anterior más si cabe, según este profesor, si se considera que España es un país “con muchas minorías”, por lo que el sistema electoral debe procurar representarlas de un modo que limite lo menos posible la estabilidad de los gobiernos.

En esa línea, Virgili apuesta por tomar el ejemplo 'intermedio' del modelo alemán (donde se utiliza el Sainte-Laguë), en el que cada ciudadano emite dos votos: uno en el que elige al diputado que quiere de su circunscripción o distrito local, y otro con el que elige al partido que quiere que le represente a nivel estatal.



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