Si Carles Puigdemont responde al requerimiento del Gobierno con un 'no', es decir, que afirma que no ha proclamado la independencia, todo volvería la situación previa al 6 de septiembre. Fue entonces, en esos plenos que en Moncloa denominan "folclóricos", cuando el Parlamento de Cataluña aprobó, en dos sesiones tumultuosas, tanto la ley del referéndum como la ley de ruptura. Se amordazó a la oposición, se ignoraron los dictámenes de los letrados de la Cámara, se pulverizó tanto la Constitución como el propio Estatuto en una iniciativa sin precedentes en un Estado democrático..

La vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, señaló en la recepción del Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional, que el Gobierno únicamente admitiría un 'no' como respuesta por parte del 'president' al requerimiento en el que se le exige que clarifique si la Cámara catalana proclamó la independencia el pasado martes.

Si el jefe del Gobierno catalán responde de esta forma, se abriría un nuevo escenario y todo volvería a la situación previa al día 6. Es decir, retorno a la legalidad absoluta como si nada hubiera pasado. Seria una especie de 'indulto' a todas las ilegalidades perpetradas por el bloque secesionista en el plano político. Otra cosa es lo que ocurriría con las iniciativas que ha puesto en marcha la Justicia para actuar contra aquellas sesiones parlamentarias. Puigdemont quedaría 'limpio' para ejercer de interlocutor.

Un largo plazo

Ni Rajoy ni Sánchez son muy partidarios de aplicar el 155 para reconducir la situación en Cataluña. De ahí los largos plazos que se le han concedido a Puigdemont para que reconsidere la situación. El lunes ha de enviar la respuesta y tiene hasta el jueves para retornar a la legalidad.

En el Gobierno se insiste en que que tanto en es imposible colegir si el 'president' formuló una proclamación de independencia en la sesión del martes en el Parlament. De ahí el requerimiento que se ha cursado a la Generalitat sobre cuya respuesta aún no se tiene noticia. 

"Le toca a Puigdemont mover ficha, todo depende de él, de si está dispuesto a cumplir con su palabra, es decir, a abrir un diálogo desde una posición de legalidad", señalan fuentes del Gobierno. Algunos dirigentes del PDeCat mantienen una línea de comunicación con Moncloa. Señalan que en ERC como en la CUP se muestran contrarios a cuaqlueir paso atrás. 

Sánchez aseguraba en los corrillos de Palacio que "sólo Puigdemont y Rivera parecen tener ganas de que se aplique el 155". El líder del PSOE señaló que las conversaciones con el Gobierno sobre este punto están siendo difíciles y laboriosas, pero en lo básico están de acuerdo. Si el presidente de la Generalitat responde con ese 'no', se volvería a la casilla de antes del 6 de septiembre, como si nada hubiera pasado hasta ahora. Una especie de'blanqueo' en todas las ilegalidades perpetradas por el 'president' que de esta forma podría  convertirse en interlocutor válido en cualquier tipo de conversaciones que a partir de ahora se inicien.

Nada se sabe sobre cual será el contenido de la respuesta de los independentistas. En Moncloa consideran que lo tiene muy difícil. "El que está en apuros ahora es él"m, decía un ministro. Las movilizaciones en Barcelona en favor de la unidad de España, la última este 12-0, la crisis incipiente en la familia separatista, el cerrojo absoluto del entorno europeo le están complicando mucho las cosas a la Generalitat en su afán por seguir adelante, mencionan estas fuentes. "Pero con Puigdemont, todo es posible o imposible.".