PP Madrid

Rajoy 'vacía' de poder a Garrido para tener manos libres en la sucesión del PP de Madrid

El presidente del Gobierno, que no le comunicó su continuidad, le deja seguir hasta mayo de 2019 solo para dar sensación de que lo de Cifuentes fue un asunto "personal", no del proyecto popular 

Ángel Garrido.
Ángel Garrido. EFE

A Mariano Rajoy no le gustaba la idea de dejar a Ángel Garrido en la Presidencia de la Comunidad de Madrid pero ha hecho de la necesidad virtud para no dar sensación de "fracaso" del PP sino de que la dimisión de Cristina Cifuentes se ha producido por un "asunto personal". Eso, y que Ciudadanos estaba dispuesto a mirar con lupa a cualquier otro candidato de entre los 48 diputados populares en la Asamblea.

Garrido va a ser investido presidente hasta 2019, a sabiendas de que en el partido cunde la sensación de que se ha abierto una etapa provisional hasta la nominación, en otoño, del candidato a sucederle en la CAM, y del candidato a la Alcaldía de la capital; de hecho, quien transmitió este lunes a Garrido que seguía no fue el presidente de los populares sino la secretaria general, María Dolores de Cospedal, en una muestra de frialdad por parte del presidente del Gobierno.

Rajoy, además, le ha despojado de todo poder orgánico destituyéndole de facto del cargo de secretario general del PP de Madrid, al que llegó de la mano de Cifuentes, para nombrar en ese puesto a una persona de su máxima confianza, José Antonio Vera, que tendrá por encima a Pío García Escudero como presidente.

La vuelta de García Escudero a dirigir el PP de Madrid ya ha desatado la especulación sobre su posible candidatura a la Presidencia de la CAM

La designación de Vera era esperada, no así la de Pío García Escudero, que vuelve a dirigir el PP madrileño -ya lo hizo en pleno aznarismo, entre 1993 y 2004- en el peor de los momentos posibles; y ya han comenzado los rumores de que el actual presidente del Senado vuelve para quedarse, es decir, que no se descarta como candidato a la Presidencia de la CAM después de los experimentos fallidos de Esperanza Aguirre y Cifuentes.

El problema es que García Escudero nunca ha sido candidato electoral, por eso hay quienes en la sede de Génova le ven solo como un pacificador a la espera del desembarco de la actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y del vicesecretario general, Pablo Casado, indistintamente para la Comunidad de Madrid o para la Alcaldía de la capital.

Porque lo que no puede permitirse Rajoy es perder la joya de la corona autonómica que le queda al PP, la comunidad más rica junto a Cataluña y la más dinámica, a manos de Ciudadanos; y Ángel Garrido es todavía un perfecto desconocido para la opinión pública madrileña.

Cierto que, como dicen varios dirigentes populares, Ignacio Aguado, el portavoz de Cs en la Asamblea, es "otro desconocido", pero mientras que Albert Rivera puede permitirse no ganar, Rajoy no está en situación de perder una de las cinco autonomías que gobiernan los populares.

Garrido ha dicho en su primera declaración de intenciones que "el progreso económico de Madrid no se podía detener" y con un gobierno PSOE-Podemos había riesgos

De momento, el presidente del PP ha dado a Garrido un año para demostrar lo que puede dar de sí. Y éste ya advierte que su propósito es culminar el proyecto comenzado por Cifuentes en el Gobierno regional "con rigor" y "huyendo de personalismos". Madrid "es una de las comunidades autónomas más importantes de España, motor económico de nuestro país que no se podía detener y desde luego tampoco podía caer en lo que creo que hubiese sido un grave retroceso con un gobierno de izquierda acompañado de la izquierda radical", añade en referencia al PSOE-M y Podemos.



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