Política

Puigdemont pondrá fin a la tregua con Sánchez en el aniversario del 1-O

Calienta el independentismo su maquinaria de cara a un otoño caliente. El apoyo a Sánchez se convertirá en ofensiva el 1-O, según la estrategia de Puigdemont

El expresident de la Generalitat Carles Puigdemont en una imagen de archivo
El expresident de la Generalitat Carles Puigdemont en una imagen de archivo Efe/ Ricardo Ramírez

No es un pacto de Gobierno, ni un acuerdo de investidura. El respaldo de los independentistas catalanes a la moción de censura de Pedro Sánchez fue tan sólo una ‘tregua’ de la república con el poder central, dicen en el entorno de CarlesPuigdemont. Una estrategia que tiene los días contados, aseguran.

Los independentistas preparan la rentrèe política con una batería de acciones políticas de cara a subrayar su distancia con el Gobierno de Pedro Sánchez. El primer paso será la conferencia política de Quim Torra prevista para el próximo día 4 de septiembre, en la que tiene planteado señalar los diversos jalones del separatismo rumbo a la república. La Corona, la Seguridad del Estado y, finalmente, el propio Gobierno central son los objetivos de esta ofensiva. La calle se calienta. El ataque contra quienes retiran lazos amarillos ha subido de nivel y ha pasado ya al nivel institucional.

Torra le ha enviado al ministro Grande-Marlaska una misiva para que ataje de raíz la colaboración de miembros de los cuerpos de Seguridad que supuestamente toma parte en las acciones de retirada de estos símbolos independentistas. También habló de ‘atacar al Estado’, una expresión que este jueves matizaba en la Universidad Catalana de Verano para rebajarla a una más sutil: "acusar al Estado por esta farsa". Lo de "atacar" era un verbo demasiado contundente, según comentaron en ambientes nacionalistas, teniendo en cuenta que el Supremo está pendiente de abrir la fase oral del proceso contra los impulsores del golpe a la democracia.

Las organizaciones que promueven las acciones callejeras también aceleran las previas de la Diada del Onze de Setembre, que se pretende más masiva que nunca, como es tradición. Ya hay contratados quinientos autobuses y se han apuntado 50.000 personas, según los datos de la ANC, uno de los grupos de agitación ciudadana. Desbordar la Diagonal en pro de la República es el objetivo.

Aniversario decisivo

El momento decisivo coincidirá con el primer aniversario del referéndum del 1-O, base que sustenta las reivindicaciones secesionistas. Con este motivo el ‘president en el exilio’ Puigdemont prepara un mensaje, que teledirigirá desde su refugio en Waterloo, en el que insistirá en sus ataques a la Corona, a los cuerpos de Seguridad estatales y al propio Gobierno de Sánchez, quien sustentó el “eje del 155”. El expresidente pretende arrancar de esta forma su precampaña electoral con vistas convocar comicios catalanes a primeros de año, en paralelo con el desarrollo de los juicios a los golpistas del ‘procés’.

Puigdemont, que no está inhabilitado ya que la justicia alemana le exoneró del delito de rebelión, pretende presentarse como candidato a presidente al frente de su Crida Nacional, un movimiento trasversal, al estilo de peronismo, en el que busca agrupar a todas las fuerzas secesionistas, por encima de siglas y perfiles ideológicos. En ERC se resisten a esta estrategia, pero sus fuerzas están muy debilitadas. Nadie ha logrado sustituir a Oriol Junqueras, en prisión, al frente de los republicanos, que están sin líder y sin apenas propuestas.

Segundo encuentro

Puigdemont quiere dar por finiquitado su respaldo parlamentario al PSOE, una apuesta con la que nunca estuvo de acuerdo. El expresidente se negaba en redondo a apoyar la moción de censura contra Rajoy, pero los diputados del PDeCat, liderados por Marta Pascal, ignoraron sus indicaciones. Ahora, con el separatismo bajo su control, Puigdemont reforzará la línea de confrontación con el Estado, eje de la que será su campaña.

El 1-O lanzará un mensaje vehemente, en su línea habitual, pero con Pedro Sánchez en el punto de mira. Para entonces ya se habrán reunido de nuevo, esta vez en Barcelona, el presidente de la Generalitat y el jefe del Gobierno español, en la segunda vuelta de encuentros que tenían establecidos. La actitud conciliadora que viene mostrando el Gobierno socialista hacia el bloque separatista no evitará esta estrategia, comentan fuentes constitucionalistas catalanas. El otoño será caliente, tanto en Cataluña como en el Congreso de los Diputados donde el grupo parlamentario catalán dejará de lado su actual actitud condescendiente hacia los socialistas para lanzarse a la batalla frontal contra Sánchez, algo que pondrá la débil mayoría del PSOE al borde del abismo.



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