Investidura de Puigdemont Puigdemont se resigna a una presidencia simbólica

Puigdemot empieza a ceder. No será investido en el Parlamento catalán, sino en una asamblea de electos. Dirigirá un Gobierno 'en el exilio'. Habrá otro 'operativo' en Barcelona

El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont
El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont Efe

Carles Puidemont empieza a asumir la posibilidad de no ser investido en sesión del Parlament. Las conversaciones entre el expresidente y ERC avanzaron el domingo hacia una fórmula que ahora deberá confirmarse. Puigdemont sería proclamado presidente 'en el exilio' por la asamblea de cargos electos, según anuncian fuentes del mundo separatista, lo que evitaría el trámite de la Cámara, que sería anulado por el Constitucional.

Esa Asamblea se formó a finales de 2016, en previsión de que las autoridades del Estado anularan a las de la autonomía catalana. Está integrado por diputado, alcaldes y concejales de toda la comunidad, un órgano de absoluta mayoría del régimen secesionista. No le ha parecido mal al partido de Oriol Junqueras esta variante tan heterodoxa para salir del paso.

El arduo trance de superar la investidura en el Parlament de un candidato no presencial, queda así superado, aunque se tenga que recurrir a una ceremonia fuera de la normalidad, pero no de la legalidad. Sería un trámite casi escénico, una especie de reconocimiento de méritos a quien ya está más fuerza que dentro de la política activa. Puigemont, eso sí, podría seguir exhibiéndose como el 'presidente legítimo' de Cataluña. Un mero artificio.

Las negociaciones entre JxCat y ERC son frenéticas. Se divisa un principio de acuerdo para evitar el bloqueo institucional y la celebración de nuevas elecciones. Se trata de una fórmula imaginativa por la que Puigdemont será investido mediante  una ceremonia simbólica y formará un Gobierno en Bruselas, también nominal pero no operativo. Paralelamente, el Parlament designaría a un 'president' legal, con todas las garantías y sin problemas pendientes con la Justicia.

Un Ejecutivo de 'atrezzo'

La obsesión del sector nacionalista es buscarle una salida airosa al expresidente fugado y salir el actual 'impasse' en el que se encuentra la política catalana. La vía que ahora se pone sobre la mesa es inédita e inaudita. Un presidente y un Gobierno en el exterior y otro presidente y otro Ejecutivo en Cataluña. No se han comunicado los detalles concretos de este esquema que, en cualquier caso, reduciría el papel de Puigdemont a una figura ornamental, rodeado de un gabinete de 'atrezzo', también en tierras belgas, a quien ahora se trata de señalar funciones y atribuciones.

Fuentes independentistas insisten en asegurar que el expresidente tendría capacidad decisoria, e incluso que seguiría rigiendo la política de la comunidad desde su refugio en el exterior. Algo que en la práctica se antoja sumamente alambicado y que, con el tiempo, dejaría de contemplarse como una solución efectiva. "Se están dando pasos y todo es muy complicado", comentaban fuentes del PDeCAT este lunes. Lo que está claro es que Puigemont ya ha dado 'un paso al costado' en su empeño por ser entronizado en la Cámara catalana vía plasma. 



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba