Desafío secesionista

Puigdemont coloca de nuevo a Torrent al borde del delito

Puigdemont pone contra las cuerdas al presidente del Parlament, Roger Torrent. El expresident pretende ser investido vía telemática pese a las advertencias del Constitucional

El presidente de Parlament, Roger Torrent.
El presidente de Parlament, Roger Torrent. EFE

Roger Torrent está de nuevo contra las cuerdas. Esta semana deberá decidir si convoca un pleno para investir a Carles Puigdemont en contra de los estipulado por el TC y el Supremo. Una 'patata caliente' que el prófugo de Berlín le ha pasado al titular de la Cámara. 

Los parlamentarios de JxCat aprobaron este sábado en Berlín intentar de nuevo la investidura telemática de Puigdemont. Un empeño imposible. El TC y el juez Llarena ya han fijado de forma diáfana la doctrina. No cabe una investidura sin que el protagonista se encuentre en el Hemiciclo. Así quedó claro en enero, cuando se frustró el primer intento del expresidente. Torrent suspendió entonces el pleno hasta nueva orden judicial. 

El equipo de Puigdemont considera ahora que, tras la reforma de la ley del Presidente, ya es posible la elección vía 'skype' o por videoconferencia. El Gobierno, a través  de su portavoz Méndez de Vigo, advirtió este viernes que impugnará la nueva norma. Ha solicitado al Consejo de Estado el informe preceptivo y lo pasará luego al TC, que celebra pleno este martes. El Constitucional suspenderá cautelarmente la iniciativa, con lo que dejará sin coartada legal a los independentistas.

La extinción de ERC

En este escenario, en el caso de que Torrent decida seguir adelante con la investidura, chocará frontalmente con los tribunales. El presidente de la Cámara se arriesga a seguir los pasos de su predecesora, Carme Forcadell, ahora en prisión. Torrent, militante de ERC, se ganó la enemistad del líder fugitivo cuando suspendió su investidura en enero. Puigdemont se la guarda, dicen en sus filas. En ello está.

Esta semana Torrent tendrá que desoír nuevamente la demanda de JxCat y, según todas las previsiones, evitará convocar el polémico pleno. Su papel resulta muy complicado porque en sectores del secesionismo consideran que debería ignorar a los tribunales del Estado y seguir el distado de la mayoría parlamentaria.

Su imagen institucional está sufriendo una operación desgaste desde el independentismo más radical. Oriol Junqueras, desde la prisión, le respalda. Acaba de declarar que es preciso formar Gobierno "y no dejarlo en manos de los enemigos de la república". Es decir, aparcar la opción Puigdemont y designar a un candidato sin problemas judiciales. Incluso Elsa Artadi, la número dos del prófugo, ha apuntado este domingo la estrategia de JxCat al asegurar que "Puigdemont será investido ahora o más adelante".



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