Desafio secesionista

El plan D de Puigdemont: un presidente títere tras la investidura 'fake' de Sánchez

Puigdemont quiere gobernar Cataluña. Buscará un presidente interino hasta que se despeje el camino judicial que le permita regresar a la Generalitat

Puigdemont, en su rueda de prensa en Berlín.
Puigdemont, en su rueda de prensa en Berlín. EFE

No habrá sorpresas. La investidura convocada por Roger Torrent para el próximo viernes será fallida. Jordi Sánchez no será presidente. El juez Llarena, como ya ocurrió a principios de marzo, no permitirá la comparecencia del candidato al Hemiciclo. El bloque independentista pasará entonces al denominado 'plan D' para designar a un aspirante sin mácula antes del 23 de mayo. 

Carles Puigdemont se siente fuerte, tras el respaldo del tribunal alemán y el varapalo a la Justicia española. El expresidente fugitivo impone calma a su equipo y sacar partido al eco internacional que ha conseguido en estos días el 'procés'. Toca ahora hilar muy fino, dicen en su 'sanedrín', ajustar las comparecencias, y modular los mensajes. 

El primer objetivo es expandir desde Berlín, donde se ha instalado desde su salida de la cárcel, la imagen de un gobierno español autoritario y antieuopeo. Los tímidos reproches del ministro Dastis al respaldo a la sentencia judicial por parte de la ministra de Justicia alemana juegan en favor del secesionismo. Puigdemont ha pasado de calificar a la UE de "club decrépito compuesto por países decadentes y obsoletos" a erigirse en su máximo defensor, en el abanderado comunitario frente al Estado franquista y represor de las libertades.

Dudas sobre la malversación

Los letrados de Puigdemont imponen paciencia hasta conocer si el tribunal de Schleswig-Holstein entrega a su cliente a España por el delito de malversación o se le pone en libertad. La primera opción implica que, aún en una cárcel española, el expresidente no sería inhabilitado, por lo que podría no sólo votar en el Parlament sino incluso intentar ser investido. JxCat trabaja en ello. Ha recuperado su proyecto de reforma de la ley de Presidencia, al objeto intentar de nuevo la telemática.

Por el momento se ha desatascado el 'plan B'. Ahora se trata de investir 'president' a Jordi Sánchez, en base a una mera comunicación del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que ni es firme, ni vinculante, ni ha entrado en el fondo del asunto. Una mera añagaza para 'internacionalizar' el conflicto'.

Quinielas de aspirantes

Tras este paso, que resultará fallido, se pasará al 'plan D', es decir, el de sacar adelante un presidente efectivo y 'limpio'. Sería un 'president' provisional, para evitar nuevas elecciones y pasar la pantalla del 155. Puigdemont estudia algunos nombres, como Marta Madrenas, alcaldesa de Gerona, siempre en las quinielas, y hasta Ferran Mascarell, un excocialista que fue consejero de Cultura de Pasqual Maragall y cesado como delegado de la Generalitat en Madrid tras el 155. Surgen otros nombres, además de los habituales Marc Solsona y Quim Torra, de las distintas familias de JxCat.  y y aparecerán algunos más. 

Puigdemont ha recordado, a su salida de la prisión de Neumünster, que "no he renunciado a nada", que hay que votar a Sánchez y luego ya veremos. El presidente 'interino', de triunfar esta vía, estaría teleridigido por Puifdemont desde Alemania, a la espera de que se solvente su trámite judicial, que puede prolongarse durante un par de meses. O más. El escenario con que se mueven los neoconvergentes es que su líder pueda optar a la Generalitat quizás a la vuelta de un año. O antes. Los ánimos están por las nubes en el bloque secesionista y su antiguo 'president' está dispuesto a todo. Esta vez, con prudencia y midiendo los pasos. "Esta batalla se va a ganar", concluyen.



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