Política

Puente aéreo Suárez-Tarradellas: homenaje a la Transición en los aeropuertos españoles

Los aeropuertos de Madrid y Barcelona adoptan el nombre de dos figuras claves, en pleno revisionismo histórico sobre el éxito de la transición a la democracia tras la muerte de Franco

El presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, en su regreso a España tras casi 40 años en Francia
El presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, en su regreso a España tras casi 40 años en Francia GTRES

Los aeropuertos de Madrid y Barcelona se han convertido en un homenaje a la Transición española, en pleno revisionismo sobre esta época de nuestra Historia por parte de algunos sectores de la izquierda y la derecha más extremas.

El Consejo de Ministros ha iniciado el cambio de nombre del aeropuerto barcelonés que pasará a llamarse Josep Tarradellas Barcelona-El Prat para transmitir un mensaje de "concordia, entendimiento, diálogo" y hacer un "reconocimiento" a quien fue el primer presidente de la Generalitat en democracia.  

El de Madrid se rebautizó como Adolfo Suárez-Madrid Barajas poco después del fallecimiento del presidente del Gobierno en 2014. 

La Transición a la democracia en España no se entendería sin Suárez, ni Tarradellas. Son dos figuras controvertidas, cuyo lugar en la Historia vive permanentemente sometido a los vaivenes partidistas del momento y sus análisis descontextualizados

Mucha gente ignora que Ciudadanos adoptó ese nombre en su fundación como partido catalán en honor a la frase de Tarradellas 'Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí' 

Torra no está conforme

El hecho de que la Generalitat haya protestado por la decisión del Gobierno demuestra que Tarradellas no gusta demasiado al independentismo actual. Los partidos separatistas se han refugiado durante el procés en cuentos mitológicos para justificarse como nación milenaria y en sus héroes muertos por la patria como Lluís Companys.

De Tarradellas, republicano y catalanista de manual, queda poco en Cataluña. Fue consejero en la Segunda República. No participó en la proclamación del Estado catalán de Companys en 1934. Se distanció de Francesc Maciá, pero nunca dejó ERC. Se marchó a Francia al terminar la guerra civil. Su regreso del exilio en 1977 marcó un punto de inflexión en España.

Tarradellas fue restaurado como presidente de la Generalitat preautonómica. Desde su balcón en Barcelona pronunció la famosa frase: "Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí" (Ciudadanos de Cataluña, ya estoy aquí).

No dijo "catalanes". Dijo "ciudadanos de Cataluña". Mucha gente ignora que Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, adoptó ese nombre en su fundación (2006) como partido catalán en honor a esa frase. Un reflejo clave, ya olvidado, pero que ilustra el amplio abanico de ideas que configuró la puesta en marcha del movimiento naranja.

Para evitar un frente popular en Cataluña, Suárez llamó a Tarradellas, 'el viejo', y, por el mismo motivo, moderado Tarradellas"

La "dictadura blanca" de Pujol

Tarradellas e retiró de la vida política tras la aprobación del Estatuo de Cataluña en 1979. Murió en 1988. En 1985, durante una intervención ante un círculo de periodistas catalanes, Tarradellas dijo, entre otras cosas, la siguiente: "La gente se olvida de que en Cataluña gobierna la derecha; que hay una dictadura blanca muy peligrosa, que no fusila, que no mata, pero que dejará un lastre muy fuerte".

Y en otro momento de la conversación también dijo Tarradellas que la acción de gobierno que desarrolla Jordi Pujol está impregnada de esta filosofía: "Nosotros somos formidables y Madrid siempre se equivoca".

A Tarradellas lo ha acabado reivindicando el constitucionalismo más que el nacionalismo por sus palabras contra Pujol. Los motivos que llevaron a Suárez y al rey Juan Carlos a traer a Tarradellas del exilio y restituir la Generalitat -que no es una institución milenaria sino de la República- via decreto antes de la propia Constitución son motivo de eterna discusión manipulada.

Temor a la Generalitat 'roja'

Algunos hablan de la valentía de Suárez. Salvador Sánchez Terán, hombre de UCD decisivo en aquella época, dice en su libro De Franco a la Generalitat (Planeta, 1988) que la victoria sociocomunista en las elecciones de 1977 en Cataluña (46% del voto) alertó a la burguesía y a la jefatura del Estado a partes iguales.

"La victoria socialista y la importante votación comunista parecen configurar un país catalán rojo, lo que resulta muy inquietante para la burguesía catalana y para el Gobierno de Madrid y proyecta nubarrones sobre una restablecida Generalitat socialcomunista", escribió Sánchez Terán.

Pujol, en sus memorias, fue más lejos: "Para evitar un frente popular en Cataluña, Suárez llamó a Tarradellas, 'el viejo', y, por el mismo motivo, moderado Tarradellas". Según Pujol, nadie contaba con él al principio.

A Suárez y a Tarradellas se han empeñado en crucificarlos o reivindicarlos desde muchos sectores. Y mucho más ahora, que existen partidos en los extremos que cuestionan abiertamente la democracia construida tras la muerte de Franco. Cada uno por motivos diferentes: la monarquía o las autonomías. 

Pero Tarradellas y Suárez dan nombre ahora a los aeropuertos más importantes del país, a sólo una hora de distancia en avión.

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