Política

Podemos cruza la última frontera de la vieja política: negociar el gobierno de los jueces

Podemos está en contra del sistema de elección de los vocales, pero hasta que no se reforme, creen que en el Poder Judicial deben estar representadas todas las sensibilidades políticas del Congreso

Pablo Iglesias.
Pablo Iglesias. EFE

Podemos no quiso quedarse al margen del reparto de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que han acordado el PP y el PSOE. El partido de Pablo Iglesias, que siempre ha defendido la necesidad de despolitizar la Justicia, decidió sumarse a la negociación entre los dos grandes partidos para el nombramiento de los miembros del órgano de gobierno de los jueces, cuyo mandato finaliza el 4 de diciembre.

Un reparto que se hace cada cinco años y del que únicamente se ha desmarcado Ciudadanos. El partido de Albert Rivera siempre se ha opuesto a la elección parlamentaria de los vocales provenientes del mundo de la judicatura (12 de los 20) y defiende que sean directamente elegidos por jueces y magistrados.

La coportavoz de la Ejecutiva, Noelia Vera, argumentaba así su postura: "Si gobernáramos, cambiaríamos el sistema de elección. Mientras eso no pase, creemos que hay que formar parte de esa elección". En el programa de 2016 con el que se presentaron a las elecciones defendían "establecer la elección directa por parte de la ciudadanía de los quince miembros del CGPJ". 

Pero ahora han entrado a negociar nombres con un Gobierno que no les necesita para sacar adelante los que se ha repartido con el PP. E incluso, según desveló Europa Press, también presentaron al Congreso su propia lista de candidatos. Los grupos parlamentarios pueden presentar candidaturas para las ocho plazas reservadas a juristas de reconocido prestigio: cuatro de ellos se votan en el Congreso y los otros cuatro en la Cámara Alta.

Defendía Vera que los vocales deben ser elegidos "por criterios de profesionalidad y neutralidad con un currículum de profesionales que han trabajado por una verdadera Justicia en este país y no al servicio de los poderosos y de ningún partido político". Podemos apostó por Victoria Rosell, exdiputada de la formación morada en la legislatura corta de 2015. 

La entrada en este reparto ha generado dudas en la organización, como ha ocurrido también en el propio PSOE. "Estamos haciendo lo que dijimos que no haríamos", lamentaban en las filas socialistas. Si en el PSOE ha dudas, en Podemos cunde el temor de que decisiones como esta y el paso por las instituciones esté dejando dañados buena parte de los argumentos que les permitieron alcanzarlas en 2015. 

Los conflictos internos abiertos en casi todas las Comunidades autónomas; el uso de consultas internas para refrendar las decisiones de la dirección; un portal de transparencia sin actualizar desde hace más de un año; círculos con baja asistencia y sin apenas debate; o el cuestionamiento de la configuración de las listas para las primarias por parte de rostros como la cofundadora Carolina Bescansa o los concejales del Ayuntamiento de Madrid, amenazan el discurso de los morados de cara al próximo ciclo electoral.

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