Política

Podemos, entre la “desazón” y el miedo a sobreactuar en Cataluña

El partido de Iglesias se encuentra en un callejón sin salida por los altercados en Barcelona. Es incapaz de marcar la agenda política y lamenta el “ninguneo” de La Sexta: “Ni el gran Wyoming nos menciona”

Pablo Iglesias e Irene Montero, en el Consejo Ciudadano estatal del pasado viernes.
Pablo Iglesias e Irene Montero, en el Consejo Ciudadano estatal del pasado viernes. Podemos Flickr / Dani Gago

Los altercados en Cataluña llevan a Podemos a un estado de “desazón” y preocupación electoral. El partido de Pablo Iglesias detecta como la situación de Barcelona ubica a la formación morada fuera del escenario político, en un momento clave de precampaña electoral. Los movimientos de Podemos se quedan totalmente arrasados por el tsunami de violencia que se registra en la Ciudad Condal. Y crece el temor a que los resultados electorales del 10 de noviembre se queden por debajo de las expectativas.

El pasado miércoles, los diputados de Podemos querían recibir en Madrid la marcha de los pensionistas. La cúpula de Podemos acudió a la llegada de los jubilados, con la número dos Irene Montero a la cabeza, para ofrecer a los manifestantes su apoyo y difundir uno de sus ejes de campaña: la equiparación por ley de las pensiones con el IPC. Debía ser el pistoletazo de salida de la precampaña de Podemos, pero esa maniobra no ha surtido los efectos esperados.

Críticas a 'La Sexta'

Los acontecimientos de Barcelona van copando todos los telediarios. Y Podemos ha detectado que no logra marcar la agenda política. “Ni siquiera el Gran Wyoming nos ha mencionado en El Intermedio [después de la marcha de los jubilados]”, lamentan dirigentes del partido morado, críticos con La Sexta, la cadena de televisión que encumbró a Podemos en sus primeros años, pero que ahora ven “entregada” al errejonismo.

En la dirección de Podemos coinciden en que el recrudecimiento de la crisis catalana les coge en “fuera de juego”. Los morados centran su propuesta en un “patriotismo social”, pero se ven desbordado por la cuestión nacional que enciende los ánimos más conservadores. Sobre todo dificulta mantener su discurso equidistante en un momento de polarización.

Ante esta dificultad, el partido morado teme “sobreactuar”. “Esperamos que esto de Barcelona dure solo unos días”, explican a Vozpópuli fuentes del partido de Iglesias. Y planten mantener un perfil bajo. Además, entre Madrid y Barcelona el partido morado tiene cierta desconexión. El cabeza de lista de Podemos para las generales en Cataluña, Jaume Asens, es afín a Iglesias, pero Ada Colau, todopoderosa alcaldesa de la Ciudad Condal, le ha arrinconado y ha tomado el control de la campaña electoral, como ha adelantado este diario.

Los manifestantes incendian un contenedor durante los altercados tras la concentración convocada por los CDR bajo el lema "Olimpiada Republicana", este jueves en los Jardinets de Gràcia de Barcelona.
Los manifestantes incendian un contenedor durante los altercados tras la concentración convocada por los CDR bajo el lema "Olimpiada Republicana", este jueves en los Jardinets de Gràcia de Barcelona. EFE/Toni Albir

Colau decide la línea

El equipo de la regidora está convencido de que el resultado de los Comunes el 10-N será aceptable y que Íñigo Errejón, en cambio, se estrellará. “Esta vez Ada se la juega”, dicen en Cataluña, porque, afirman, la alcaldesa quiere ganar peso en el partido ante un previsible debilitamiento de Iglesias.

Más País, de hecho, no logra ubicarse en la situación catalana. Los mensajes trasladados por el partido de Errejón no son contundentes. Se está quedando en un terreno de nadie y la decisión de entregar la lista a un ex candidato de la CUP ha roto los puentes con el sector de los federalistas, que son críticos con Colau pero que ahora están desencantados con Errejón.

La debilidad de Errejón preocupa, por otro lado, a La Moncloa. En el cuartel general de Pedro Sánchez afirman que los sondeos no son malos y que el liderazgo del PSOE resiste. Aun así, reconocen que la caída de Errejón puede debilitar a un posible aliado en la investidura y el futuro gobierno de la nación.

Mientras, Iglesias camina por una cuerda floja. Prefiere no lanzar mensajes contundentes, pero teme una campaña electoral dominada por el tema catalán y por el protagonismo de Colau. “Esperar es tal vez mejor que sobreactuar”, repiten desde su equipo.

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