15 años de los atentados de Atocha

¿Qué fue de Peones Negros? Los últimos de la conspiración del 11-M que recelan de Villarejo

Sirvieron de ariete contra Zapatero, acogieron a políticos actuales y resiste con un grupo de incondicionales que insisten en negar los hechos probados de la sentencia de los atentados

Imagen de una de las manifestaciones de Peones Negros en el pasado
Imagen de una de las manifestaciones de Peones Negros en el pasado

El Congreso de los Diputados albergó hace semanas una breve polémica un tanto vintage que dejó con el pie cambiado a todo aquel que no tenga una cierta edad. El caso es que Ciudadanos se tomó muy mal que la portavoz socialista, Adriana Lastra, vinculase a su diputado JuanCarlos Girauta con algo llamado Peones Negros. Si hoy alguien saliese a la calle a preguntar por este colectivo al que los políticos recurren como arma arrojadiza, pocos sabrían decir quiénes son.

Pero hubo un día que los Peones Negros sirvieron al Partido Popular de ariete contra el expresidente del  Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en sus primeros años de mandato. Fueron la punta de lanza de lo que se dio en llamar la teoría de la conspiración del 11-M, los atentados que causaron la muerte a 193 personas y que este lunes alcanza su trágico decimoquinto aniversario.

La teoría de la conspiración fue una tesis, alimentada por varios medios de comunicación, que cuestionaba lo que despectivamente llamaban la “teoría oficial” de los atentados. Renegaban de forma beligerante de la investigación que se siguió en la Audiencia Nacional y que terminó con la condena de 22 personas en el año 2007. Luego el Tribunal Supremo absolvió a cuatro de ellos.

Días después de la polémica en el Congreso, la cuenta de Twitter de Peones Negros celebraba la incorporación de un nuevo miembro. “Ayúdanos. Queremos saber la verdad del 11-M. Somos más de 3.500 y subiendo”, decía el comentario. Sólo unas semanas después presumen de ser “casi 4.000”.

La cuenta, con 3.736 seguidores, tiene un tuit fijado que anuncia una investigación sobre los atentados. Por Peones Negros también consta una vetusta página web con una dirección de contacto en la que contestan con rapidez. Hace semanas Vozpópuli recurrió a este correo para solicitar una información y una persona llamó a las pocas horas para dar respuesta.

Entre los apoyos históricos más destacados de la teoría de la conspiración figuran el locutor Federico Jiménez Losantos o la víctima de ETA Francisco José Alcaraz, ahora recuperado para la vida pública como flamante senador de VOX. Pero seguramente su miembro más activo es el periodista Luis del Pino, colaborador de Libertad Digital y EsRadio donde dirige una tertulia que se llama Sin Complejos. Según su entrada en Wikipedia, los Peones Negros se llaman así porque su blog tenía como imagen esta pieza de ajedrez.

En declaraciones a Vozpópuli, Del Pino aclara que él no habla en nombre de nadie y que Peones Negros, como tal, no existe: "No es en si mismo nada, sino un nombre coloquial con el que referirse a aquellos que no estaban de acuerdo con la teoría oficial de los atentados". A su juicio, quien aglutina ahora esa corriente son la Asociación 11-M Verdad y Justicia presidida por Gabriel Morís, quien perdió un hijo en los atentados. Se reúnen una vez al mes en Alcalá de Henares (Madrid). 

Preguntado Del Pino acerca de quiénes son los responsables de la matanza, afirma que prefiere ahorrarse la respuesta si no la puede demostrar, pero zanja que la versión oficial es "una bazofia". Remite a una información suya de 2007 en la que desvelaba que una de las bombas de los terroristas, hallada sin explotar en la comisaría de Vallecas, era una prueba falsa ya que tenía metralla. Y ninguno de los fallecidos presentaba heridas de metralla.

A Del Pino recurrió Girauta para pedirle que desmintiese a Lastra y dejase claro que nunca ha sido miembro de Peones Negros. Lo que le contestó el periodista es que "participó en alguna concentración para reclamar la verdad del 11-M e incluso pronunció en una ocasión un discurso ante una de esas concentraciones". "Pero, hasta donde yo sé, eso es todo”, confirmó.

Efectivamente, el vídeo se puede encontrar en la red. Muestra a un Girauta sin su habitual perilla proclamando que "hay unos personajes en la sombra que no han sido juzgados". "Tenemos todo el derecho a opinar", protestaba el 11 de noviembre de 2007 en Barcelona. "¡Viva la Cope, Viva España¡", responden entre el público.

Llaman la atención algunos de los comentarios que interpelan a Del Pino en Twitter: “A mí no me admitieron en los Peones Negros, pero analicé que el piso de Leganés tuvo una única explosión... Otra cosa fue otro foco de explosión a la altura del garaje... creo recordar. Mi nick : Fidencia”. Se refiere al domicilio en el que se inmolaron los autores de la matanza del 11-M. Otro comentario dice añorar las noches “esperando las portadas… y analizando el sumario a trozos”. La investigación del 11-M como hobby.

Los Peones Negros llevó a cabo casi desde el principio una investigación paralela. Sus miembros dedicaron horas a leer y releer las miles de páginas del sumario y sacaron sus propias conclusiones, nunca refrendadas por la Justicia. ETA, los servicios secretos franceses y marroquíes o el propio PSOE con la ayuda de policías presuntamente corruptos afines fueron algunos de los señalados como partícipes de la matanza o responsables de manipular pruebas para que el PSOE llegase al poder tras el atentado.

En aquella hoguera se abrasaron jueces, políticos, policías, periodistas y todo aquel que cuestionaba las teorías alternativas. Con motivo del décimo aniversario del 11-M, el comisario de Vallecas cuando el atentado, el excomisario Rodolfo Ruizconcedió una entrevista a El País en la que confesaba que aquellas campañas le arruinaron la vida. Su esposa se suicidó y su hija necesitó tratamiento psicológico. Le acusaban de haber colocado una prueba falsa, la famosa mochila de Vallecas que generó ríos de tinta.

"A las 17 horas ya sabíamos que no era ETA"

Otro de los señalados fue el jefe de los TEDAX de la Policía Nacional, el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, ya jubilado. El pasado enero participó en un acto homenaje a mandos retirados donde el ministro Grande-Marlaska, exjuez de la Audiencia Nacional, hizo una contundente defensa de la investigación policial del 11-M.  

"A las 17 horas ya sabíamos que no había sido ETA", recuerda Sánchez Manzano en declaraciones a este periódico. Él fue el encargado de determinar que el explosivo usado en el atentado no era el que habitualmente empleaba ETA y eso le convirtió en pieza clave de la llamada "teoría oficial" y objetivo de las críticas, incluso fue denunciado en los tribunales. Fue absuelto años después. 

"Se me hizo largo, fueron diez años. Me hizo mucho daño, sobre todo a mi esposa. Pero lo más grave es que dividió a la sociedad y sobre todo a las víctimas", lamenta. En 2014 editó un libro con su dinero para contar su versión. Todos los beneficios los donó a la Asociación de Huérfanos de la Policía. Fueron varias las causas que los contrarios a la "teoría oficial" abrieron en varios juzgados, pero todas acabaron en nada. Del Pino lo achaca "jugadas judiciales" que les hicieron "tirar la toalla".

Pablo Pérez Tomé es el vicepresidente de la Asociación Peones Negros de Madrid. Admite que hoy es "un movimiento de muy pocas personas" que pasó de ser algo institucional a una comunidad de investigadores autónomos que comparten sus pesquisas. Ninguno de ellos es víctima. Explica que los damnificados directos recibieron el consejo de tomar distancia para superar la tragedia y entonces ellos asumieron la responsabilidad de investigar en su nombre. "Todos íbamos en ese tren", argumenta. Ellos se siguen reuniendo los días 11 de cada mes en la estación de Atocha. 

Alega que el acoso al que fueron sometidos algunos contrarios a la teoría de la conspiración se debe a que, dentro de un movimiento que llegó a tener centenares de miembros, era imposible controlar todos los comentarios. Pero asegura que Peones Negros nunca insultó a nadie. 

"Han cogido a cuatro moritos"

Hoy pocos recuerdan que este colectivo tenía capacidad de convocar manifestaciones en las que alguna vez participaron políticos ahora en plena forma como Girauta. Se concentraban bajo una pregunta: “¿Quién ha sido?”. El 12 de enero de 2007 reunieron a 400 personas en Barcelona. “Estos han cogido a cuatro moritos y se creen que nos hemos creído que no ha sido la ETA. ¡Ja!”, decía una asistente, según la crónica del acto publicada por El Periódico.

A aquella cita acudieron varios dirigentes del PP, entre ellos Xabier García-Albiol, entonces secretario de organización del partido en Cataluña. Según el mismo medio, sólo unos días antes, los Peones Negros reventaron una concentración silenciosa convocada en repulsa de un atentado de ETA. Profirieron gritos como “¡ETA culpable, PSOE responsable!”.

Imagen de otra concentración del colectivo
Imagen de otra concentración del colectivo

Pero de aquel barco se fueron bajando casi todos. El Mundo, que había sido el periódico que más pábulo dio a la teoría de la conspiración, aprovechó el décimo aniversario de la matanza para desvincularse para siempre. "Cometimos errores, dimos crédito a informaciones faltas de rigor", dijo su director Casimiro García-Abadillo, autor de un libro llamado Titadyn en el que insistía en que en los atentados se usó el explosivo que habitualmente usaba ETA. “El informe que debería reabrir el caso del 11-M”, decía por aquel entonces el periodista.

Las revelaciones de Villarejo 

El PP también puso tierra de por medio igual que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), entre otros. Pero Peones Negros no ha desaparecido, sigue ahí esperando una llamada, un correo, un mensaje o una noticia que traiga alguna novedad sobre un puzzle reconstruido hasta la saciedad en los últimos 15 años. Recientemente ha sido el excomisario encarcelado José Manuel Villarejo quien ha amenazado con ofrecer datos que le hacen creer que aquella investigación se cerró en falso.

El comisario pide que el Consejo de Ministros le autorice a poder desvelar secretos oficiales. Pero en Peones Negros recelan de sus informaciones. Uno de los primeros en hablar de ello fue Jiménez Losantos, tradicionalmente enfrentado al comisario. Desde su programa matinal en esRadio recordó que Villarejo siempre estuvo en las cloacas por lo que descarta que tenga un interés real de contar lo que a su juicio pasó de verdad. En la misma línea se muestra Del Pino: "es puro ruido demencial. Si en sus millones de cintas nos dice quién colocó la mochila de Vallecas, que lo diga". 

No tan drástico, pero también algo escéptico se muestra Pablo Pérez, de Peones Negros Madrid. Cree que Villarejo no cuenta todo lo que sabe. Pero al mismo tiempo evidencia diferencias entre el colectivo cuando acusa a Libertad Digital,El Mundo y Luis de Pino de guardar silencio porque la tesis de Villarejo apunta a los servicios secretos franceses y marroquíes -según ha desvelado estos días El Español- mientras que ellos siempre apuntaron a las cloacas del Estado, el PSOE y ETA. "Si la culpa la tiene Aznar o Rubalcaba a mi me da lo mismo, es que no sabemos todavía quién ha sido", insiste.

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