PSOE El dilema de Pedro Sánchez: estirar la manta sin romperla

Podemos asiste con inquietud al auge del renacido Pedro Sánchez. Ciudadanos pretende atraer al millón de votantes que pueden quedar en el aire si el PSOE abandona el centro político. El trasvase de electores, sin embargo, se da más entre partidos del mismo bloque que entre formaciones opuestas.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. EFE

El PSOE sale a reconquistar los votos de la izquierda tras la contundente victoria de Pedro Sánchez en las primarias. Aunque haya eliminado la palabra 'centro' de la ponencia marco para el 39 Congreso Federal de junio, parece difícil que vaya a renunciar a la zona del espectro político donde se autoubican 1,2 de sus 5,4 millones de votantes del 26J. Y si aún es pronto para saber el alcance del posible viraje anunciado por el nuevo secretario general, su mero planteamiento ya agita los cálculos electorales.

Podemos es el partido que asiste con más inquietud a la irrupción del candidato aupado por las bases. Saben que es un rival mucho más competitivo que Susana Díaz y que su relato épico ha triunfado. El objetivo ahora es anularlo. Por lo pronto, Sánchez lanzaba este jueves un primer guiño a los seguidores de Pablo Iglesias: "Yo en particular me siento muy próximo a los votantes de Podemos".

Desde Ciudadanos, sin embargo, miran con esperanza las posibilidades de ganar terreno por el centro del espectro. La formación naranja se propone seducir a ese millón de votantes que rechaza un posible acercamiento a Podemos. 

¿Qué opciones hay de que los votantes se muevan de unas formaciones a otras? "Donde existe más porosidad y más capacidad de crecimiento es de Ciudadanos hacia el PP y del PSOE hacia Podemos", apunta el politólogo Pablo Simón. Así que la tesis de la formación de Albert Rivera se torna "demasiado optimista". "Los flujos de indecisos entre ambas fuerzas existen, pero según el último barómetro del CIS, los indecisos entre PSOE y Ciudadanos son tres veces menos que los que tiene Ciudadanos respecto al PP y el PSOE respecto a Podemos", recalca el investigador de la Universidad Carlos III.

La metáfora de la manta demasiado estrecha sirve para ilustrar el dilema de Ferraz: si tira hacia la izquierda, deja destapado el centro; y, si tira hacia el centro, pierde la izquierda. Pero este planteamiento tiene puntos débiles. "Esto ignora elementos posicionales que pueden hacer que te ensanches en ambas direcciones: algo transversal al eje ideológico como la competencia, la buena gestión o un perfil propio y una buena política de comunicación", apunta Simón.

Donde existe más porosidad y capacidad de crecimiento es de C's hacia el PP y del PSOE hacia Podemos"

Pablo Simón, politólogo

Esto quiere decir que la mayoría de los trasvases de votos se dan entre los partidos ubicados dentro de los propios bloques ideológicos de izquierda y derecha y no tanto de un bloque a otro. A esto hay que sumar que la formación naranja decidió eliminar de su ideario la referencia a la socialdemocracia para sustituirla por el liberalismo progresista. "Su percepción se ha ido escorando poco a poco desde el centro hacia la derecha. Por eso, su capacidad para robar votos por ese flanco es algo más complicada", añade el editor de Politikon.

¿Sabrá aprovechar Sánchez la nueva oportunidad de disputar la hegemonía de la izquierda a Podemos? La estrategia de la formación morada -movilización en las calles y no cooperación- le permitiría ganar terreno en el nuevo tablero político. Aunque el problema del PSOE no tiene tanto que ver con el eje ideológico, sino con los planos territorial y generacional. "Sánchez representa la oportunidad de enmendar estos aspectos, pero puede que vuelva a equivocarse otra vez", concluye Simón. 



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