Parlamento de Cataluña

Los independentistas lanzan otro reto al Estado en la reapertura del Parlament

El Parlamento de Cataluña echa a andar en un ambiente de tensión, incertidumbres y la sombra de un bloqueo que puede abocar a nuevos comicios

Imagen de archivo del 'parlament'
Imagen de archivo del 'parlament' Europa Press

El Parlamento de Cataluña quedará constituido este miércoles sumido en la más absoluta confusión con ribetes de incertidumbre y hasta de caos. JxCat y ERC, anunciaron en la noche del martes un acuerdo para apoyar la investidura de Puigdemont. Un pacto sorpresa, matizado por los republicanos al señalar que se mantienen en su postura de no avalar una investidura telemática.

El acuerdo suscrito entre las dos principales fuerzas del separatismo para apoyar que Puidemont sea investido presidente de la Generalitat, añade confusión a un panorama muy nebuloso. El acuerdo, más simbólico que práctico, recoge la voluntad siempre expresada por ERC de que Puigdemont es el 'president' elegido por los catalanes y depuesto por el 155, pero no comulga con el procedimiento que el equipo de Bruselas defiende para llevarlo a cabo.

El Parlament abre este miércoles sus puertas para elegir la Mesa y, a continuación poner en marcha el mecanismo de la ceremonia de votación de candidatos a la investidura. "Puede ser la Mesa másbreve y la legislatura más corta", señalaban en fuentes nacionalistas. Todo eran dudas sobre los planes de Puigdemont hasta que se hizo público el comunicado que altera en parte el escenario político. El Gobierno ya ha advertido que, en el caso de que el líder de JxCat intente ser investido sin estar presente en el Hemiciclo, presentará un recurso inmediato ante el Constitucional para que se paralice todo el proceso. El expresidente no parece decidido a dar marcha atrás.

La jornada arrancará a las once de la mañana, cuando todos los diputados electos serán convocados a sus actas, incluidos los ocho que se encuentran en prisión o fugados de la Justicia, que podrán hacerlo por persona interpuesta. El primer paso será la formación de la Mesa de Edad, compuesta por Ernest Maragall, Gerard Gómez y Rut Ribas, todos ellos de ERC. Este trío decidirá algo muy importante: dar el visto bueno al voto delegado de Oriol Junqueras, Jordi Font y Jordi Sánchez, los tres diputados que se encuentran en prisión. Se da por hecho que, siguiendo las líneas señaladas por el Juez Llarena, se admitirá esta posibilidad. 

El Gobierno meditaba ya la posibilidad de impugnar la posibilidad de que, no sólo los fugados, sino también los encarcelados pudieran delegar su voto y se hablaba de que incoaría un recurso ante el TC para impedirlo. La Mesa de Edad invocaría lo estipulado en el escrito del Supremo, que abre la vía a esta posibilidad. Los letrados de la Cámara también rechazaban esta posibilidad pero deja abierta la decisión última a la Mesa. 

La elección de la Mesa es un momento crucial. Todo está pactado para que el bloque independentista asuma el control absoluto con Roger Torrent, de ERC, como nuevo preidente.. Habrá dos candidatos a la presidencia, uno secesionista y otro de Ciudadanos. El voto secreto y en urna dirimirán la cuestión, determinante y clave para el futuro de la investidura. El resultado previsible es de 65 votos para los separatistas (JxCat, ERC y Cup) y 57 para los demócratas (PSC, Cs y PP).

Los ocho escaños de los comunes, la franquicia de Podemos en Cataluña, decidirán el color de la mesa en la segunda vuelta. Y ya han anunciado su abstención. Es decir, su disposición a tender una alfombra roja al dominio separatista. La primera ronda exige mayoría absoluta, por lo que habrá de recurrirse a una segunda votación, que bendecirá a Torrent para el segundo cargo institucional de la comunidad.

Alfombra roja de Podemos

Superado este trance, se pasa a elegir, en dos votaciones, a los dos vicepresidentes y los cuatro secretarios. Saldrán los que más votos reúnan. Cuatro sillas para los secesionistas y tres para los constitucionalistas (dos para Cs y Una para el PSC). No se esperan sorpresas. Todo ha quedado pactado en las últimas horas entre el equipo de JxCat y los republicanos. La designación del nombre del presidente de la Cámara resultó el punto más farragoso.

Nadie quería asumir ese encargo. Carme Forcadell, la presidenta dimitida, ha pasado por prisión y está pendiente de juicio en el Supremo, al igual que otros cuatro excomponentes de la Mesa. El presidente elegido, Torrent, convocará a los portavoces de los grupos para abordar el gran reto: cómo será el formato dela investidura, el nudo gordiano del actual escenario. Tiene diez días para convocar la sesión, que se celebrará previsiblemente el 31 de enero. 

Carles Puigdemont sigue decidido a presentarse, bien por la fórmula del plasma o del ventrílocuo. Es decir, por Skype o por persona interpuesta. Los letrados del Parlament ya han informado en contra. Su texto no es vinculante. La Mesa decidirá, en su momento y en forma colegiada, cómo se va a proceder para este trance. De admitir la vía telemática, el Gobierno ya ha anunciado que recurrirá en forma automática al Tribunal Constitucional.

La investidura quedaría suspendida, y comentaría la cuenta atrás de dos meses para la convocatoria de elecciones. El acuerdo suscrito entre JxCat y ERC despeja las dudas sobre las intenciones, aunque nada se habla de fórmula adoptada. parece que Junqueras, decidido frontamente a impedir esta iniciativa, finalmente se ha plegado al ultimatum de Puigdemont, que amenazaba con convertir a ERC en los traidores a la causa. "Restituir las instituciones", señala el acuerdo suscrito entre las dos formaciones. 

¿Elecciones en mayo?

Rajoy comentó este martes, en un encentro informal con los periodistas, que de las tres opciones posibles hay dos malas y una buena. Las dos primeras son que se presente Puigdemont, lo que parece que ocurrirá,  o que lo haga otro candidato con problemas judiciales, como Junqueras. El presidente confía en un 'candidato limpio'. Es decir, otro Torrent para la Generalitat. Nada sabía de la 'entente' del bloque de la DUI, sin duda el peor de los escenarios. 

En el caso de que así sea, es decir, que JxCat decida optar por un aspirante sin trabas, debería reunir una mayoría absoluta en la primera vuelta, fijada en 68 votos, algo imposible salvo renuncia de los fugados en Bruselas o el apoyo taxativo de los comunes. De no lograrlo, habría una segunda oportunidad 48 horas después, en busca de la mayoría simple. Si tampoco se consigue, habrá dos meses para la nueva búsqueda y, de no lograrse, elecciones a los 54 días del plazo señalado. Es decir, mediados de mayo. 

Ahora el panorama parece abocado hacia un nuevo pulso con el Estado, con el Gobierno central, con el Poder Judicial y, por ende, a un nuevo bloqueo en ciernes que impedirá la puesta en marcha de la legislatura y quizás obligue a Rajoy a, dentro de un par de meses, convocar nuevas elecciones mediante el 155. 

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