Política

Pablo Casado es el Pedro Sánchez de 2015

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado.
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. EFE

"Hemos hecho historia". Así cerró Pedro Sánchez la valoración ante los medios de las elecciones generales del 20-D en 2015. El PSOE sacó 90 escaños, el peor resultado en 40 años de democracia. Pero Sánchez tenía motivos para el alivio. Había evitado el sorpasso de Podemos que anunciaban muchas encuestas

Dentro del PP y también del PSOE hay quien traza un paralelismo entre aquel momento y el que vive el nuevo líder de los populares, Pablo Casado. Aunque de puertas para fuera el mensaje es recuperar la Moncloa; de puertas para dentro el único objetivo del PP es mantenerse como la primera fuerza, y por la tanto la referencia, del centro derecha.

Sándwich de Ciudadanos y Vox

Casado tiene una situación incluso más complicada que Sánchez en 2015. Ciudadanos le pisa los talones. La formación de Albert Rivera está por delante en intención de voto, según el CIS. El partido naranja ya infligió una severa derrota al PP en Cataluña. Por si fuera poco, la irrupción de Vox es una sangría inesperada.

"El riesgo es que nos ocurra lo de Cataluña", dice un diputado. "Si electorado no te percibe como la referencia, el voto útil se concentra en el partido que lo parece". En aquel caso fue Ciudadanos.

Las elecciones andaluzas del 2-D son una prueba de fuego para Casado. La posibilidad de que se repita un escenario como el catalán es imposible. Pero hay sondeos que sugieren un empate entre PP y Ciudadanos. Otras encuestas dicen que el PP mantendrá la segunda plaza pese al crecimiento naranja.

La campaña que Casado y el candidato Juanma Moreno Bonilla están desplegando en Andalucía no arrancó contra Susana Díaz, sino contra el pacto de Ciudadanos con Díaz. Una prueba inequívoca de lo que está en juego. El discurso del PP se centra no tanto en ganar al PSOE, sino en quedar por delante de Ciudadanos. 

El espejo de Francia

En Génova miran horrorizados el espejo de Francia. El Partido Republicano, equivalente al PP, fue devorado por Emmanuel Macron, en su espacio de centro liberal, y por el Frente Nacional de Le Pen, en su extremo derecha. Esa pinza es la que no quieren que se repita en España.

Algunos analistas creen que Vox solo resta votos al PP. Y ven en el discurso más duro de Casado un intento por frenar ese golpe. Con Rivera, el enfrentamiento va a rachas. El presidente popular ha intentado diferentes estrategias. Primero atacó a Ciudadanos, después ignoró al partido naranja y ahora mismo trata de empujarlos hacia el centro izquierda.

A Sánchez, como a Casado ahora, también le costó encontrar el tono con Podemos. Primero fueron la oveja descarriada de la izquierda y después unos peligrosos populistas.

"Hemos hecho presente. El futuro es nuestro", dijo Sánchez en 2015. El PSOE bajó a 85 diputados el 26-J del 2016, pero se mantuvo como la primera fuerza de la izquierda. A Sánchez lo echaron, pero volvió. Y hoy es presidente del Gobierno con el apoyo de Podemos. Las encuestas ya no sitúan a Pablo Iglesias como una amenaza para el PSOE.

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