Elecciones en Andalucía

La debacle del PSOE en Andalucía aleja la posibilidad de elecciones generales en marzo

Los barones socialistas del resto de autonomías ven seriamente amenazadas sus posibilidades de reelección por el auge de la derecha; en particular, el aragonés, Javier Lambán, y el castellano-manchego, Emiliano García-Page 

Pedro Sánchez y Susana Díaz durante la campaña de las andaluzas
Pedro Sánchez y Susana Díaz durante la campaña de las andaluzas EFE

Si algo quedó claro este domingo en la sede socialista de la madrileña calle de Ferraz es que los partidarios de que Pedro Sánchez disuelva las Cortes a la vuelta de Navidad, para convocar elecciones generales en marzo, fueron menguando a medida en que se conocía la magnitud el batacazo histórico en Andalucía.

Nadie está hoy en eso porque, con presupuesto para 2019 o sin él, la debacle de Susana Díaz otorga al presidente del Gobierno un argumento más -en opinión de muchos de sus colaboradores, "el definitivo"- para desoír a quienes le recomiendan  llamar a los españoles a las urnas. Y, además, la cúpula socialista sabe que va a tener en Podemos un aliado a la hora de alejar cuanto más mejor unas generales que pintan terriblemente mal para la izquierda. 

Porque algo muy profundo se rompió anoche en el PSOE que refundaron en Suresnes Francia en 1974 Felipe González y Alfonso Guerra. Pasaron sus 14 años de gobierno (1982-1996) con Manuel Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla y Manuel Chaves al frente de la Junta, ganó José María Aznar, y ahí siguió Chaves hasta que, en marzo de 2004, José Luis Rodríguez Zapatero ganó a La Moncloa.

Y no solo eso, Chaves volvió a obtener una mayoría absoluta en aquellas elecciones -la había perdido en 1994-, lo cual dio al PSOE-A gasolina para aguantar hasta que le cedió en 2009 la presidencia a José Antonio Griñán y en 2013, éste a Díaz, la gran derrotada en este domingo electoral que los socialistas de toda España tardarán muchos años en olvidar.

Al margen de que las urnas han dictaminado el final de la todopoderosa Susana Díaz, el 'efecto Sánchez' no ha aparecido y eso amenaza al resto de los barones el 26-M

Al margen de que las urnas hayan dictaminado el final político de la todopoderosa lideresa, lo cierto es que el efecto Sánchez, que antes fue González o Zapatero cuando ellos ocuparon La Moncloa, no ha aparecido por ninguna parte.... y eso que eran los primeros comicios para el jefe del Ejecutivo desde que ganó la moción de censura a Mariano Rajoy

El partido del Gobierno y su líder, Pedro Sánchez, no solo han perdido perder el poder en la autonomía más grande de España, a manos de esa nueva derecha que suman PP, Ciudadanos y Vox... es que abre la espita para que en las siguientes elecciones, las europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo, gobiernos autonómicos cogidos por el PSOE con pinzas gracias al acuerdo con Podemos puedan caer del lado del PP.

Es el caso de Castilla-La Mancha y de Aragón. El debate postelectoral que se va a abrir, con la derecha disputándose quien acusa más a Sánchez de "entregarse al independentismo" para garantizarse la investidura, traerá consigo un ascenso del PP, de Ciudadanos, y, por supuesto, de Vox, en plena campaña para el 26-M.

A Page, y a Lambán, solo les salva pactar con C's y eso si aguantan el ascenso de Vox; Puig baraja adelantar a marzo los comicios en la Comunidad Valenciana

Y pondrá en serio peligro la mayoría del PSOE y Podemos que sustenta, por un solo escaño, a Emiliano García-Page como presidente de Castilla-La Mancha.

Sólo con que los morados no revaliden en esa comunidad alguno de los tres diputados de 2015 -y el ascenso de Ciudadanos les perjudica a ellos directamente-, el PSOE volvería a perder el gobierno. Quizá por eso el actual presidente castellano-manchego defiende ahora un pacto con los de Albert Rivera no solo allí sino para gobernar España a partir de las próximas elecciones generales.

El problema para Javier Lambán en Aragón es similar. Hace cuatro años el PP ganó con 21 diputados por solo 18 el PSOE local, pero el líder de los socialistas aragoneses logró un pacto con Podemos (14), Chunta Aragonesista (2) e IU (uno). La mayoría está en 34 diputados y, a resultas de una subida del centro derecha por el efecto Cataluña, no es descartable que PP y Ciudadanos y Partido Aragonés, que hoy suman 32 escaños, se hagan con el gobierno regional.

Con el panorama abierto esta noche en la sede de Ferraz, no es de extrañar que el presidente valenciano, Ximo Puig, esté pensando en adelantar sus comicios a marzo, para abstraer el debate electoral en esa comunidad de la casi segura agenda nacional (Cataluña y presupuestos) que va a presidir el 26-M en el resto de España.   

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