Reforma electoral

Rajoy enfrentará a Rivera con la España rural para frenar su ascenso en los sondeos

El PP va a usar la reforma electoral que pretenden Ciudadanos y Podemos para acusar al líder 'naranja' de preocuparse solo por el voto en las grandes urbes y olvidar el resto del país

Mariano Rajoy y Albert Rivera.
Mariano Rajoy y Albert Rivera.

La reforma por la que apuestan Ciudadanos y Podemos para hacer más proporcional el sistema electoral puede acabar sirviendo a Mariano Rajoy para enfrentar a Albert Rivera con la España rural y frenar su ascenso en los sondeos; o eso cree la Dirección nacional de los populares, que ya hace más de un año, durante la negociación de la investidura del presidente del Gobierno, usó la determinación del partido naranja a liquidar las Diputaciones para desestabilizarle en Andalucía, las dos Castillas, Aragón y Galicia.

Fuentes populares señalan a Vozpópuli que, además de que no va a salir porque ni su partido ni el PSOE están por la labor -ambos perderían 16 escaños pese al aumento de 350 a 400 diputados en el Congreso-, solo debatir la propuesta supone una "dosis de recuerdo" para la población de esas zonas de la "querencia" de Rivera por el voto de las grandes ciudades. Y el PP va a poner el ventilador.

Este viernes el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, advirtió que si se impusiera lo que pretende Ciudadanos se abriría un grave conflicto entre la "España interior" y el resto. Los populares quieren fijar en esa franja demoscópica, bastante envejecida y de menor renta, la imagen de un Rivera que únicamente se preocupa por quienes tienen menos necesidad de que el Estado les arrope.

"Lo que no se puede permitir es hacer una reforma electoral para disminuir la representatividad y capacidad de influencia de la España que habitualmente no tiene voz en los medios de comunicación; la España interior, como Aragón, las dos Castillas, Asturias, etc. que tienen tantos derechos como los que viven en las grandes ciudades", sostiene Maillo.

En las elecciones de diciembre de 2015, el promedio de voto a Rajoy y Pedro Sánchez en los grandes núcleos urbanos se situó en un 50,1%, pero la media en los feudos menos poblados fue del 62%. Madrid y el resto de la meseta fueron el sostén del PP para volver a ser el primer partido aunque lejos de la mayoría absoluta. Los populares vencieron en 13 de las 17 comunidades autónomas (dos menos que en el 2011), 39 de las 52 provincias (seis menos) y 5.041 de los 8.123 municipios (794 menos).

Feijóo no es partidario de culpar a Ciudadanos del declive porque tras las elecciones de 2019 el PP le va a necesitar para alcanzar presidencias de comunidad autónoma y alcaldías en toda España

Este lunes el coordinador general será uno de los dirigentes que asistan al almuerzo de trabajo del presidente del Gobierno con los presidentes autonómicos del PP y los presidentes de las territoriales, para hablar de financiación autonómica pero, también, para diseñar una estrategia de respuesta al auge de Ciudadanos tras su meteórico ascenso en Cataluña el 21-D, por 36 diputados a cuatro.

Rajoy va a poner de relieve la "deslealtad" permanente de C´s. "A veces tenemos la sensación de que más que socio de Gobierno es líder de la oposición", dijo el viernes Martínez Maillo durante una entrevista. En ese tema, lo mismo que en la reforma de la financiación autonómica, puede que la dirección popular choque con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que no ve conveniente atacar en exceso a Ciudadanos cuando es más que probable que el PP le necesite para ganar alcaldías y presidencias autonómicas tras las elecciones de 2019.

El mandatario gallego, junto al presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ya de salida -no repite-, son las dos únicas voces que, de vez en cuando, se desmarcan de la estrategia de Génova. Y seguro que ambos dedican buena parte de sus intervenciones a criticar una posible quita en la deuda de comunidades autónomas como Comunidad Valenciana, Cataluña o Baleares. 

Muchas de las miradas del conclave popular van a posarse en Núñez Feijoo, a quien muchos ven sucesor natural de Rajoy, por más que este insista en que "a fecha de hoy" volverá a ser cartel electoral. Alguno de los barones puede "sugerir" una gran remodelación de gobierno aprovechando la marcha del ministro de Economía, Luis de Guindos, a la Vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE). 

Rajoy nunca ha sido muy partidario de grandes vuelcos y en su entorno apuestan a que esta vez hará lo mismo: se limitará a relevar a De Guindos, pero también es cierto que la pésima situación del PP, con un Ciudadanos muy al alza -este viernes El País publicaba un sondeo de Metroscopia que le afianza en la primera posición a mucha distancia de los populares- convierte en impredecible el próximo futuro.



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