Política

El PP de Madrid asume la derrota electoral tras la dimisión de Cristina Cifuentes

El lunes la presidenta de la Asamblea comenzará las consultas para nombrar un nuevo presidente, y posteriormente se abordará la crisis del partido

La secretaria general del PP y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal (i), el presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Angel Garrido, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
La secretaria general del PP y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal (i), el presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Angel Garrido, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. EFE

Lleno como nunca en la Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid, en la fiesta del Dos de Mayo. Y curiosamente solo un expresidente en la primera fila del acto institucional: el socialista Joaquín Leguina.

La última expresidenta, Cristina Cifuentes, está recién dimitida y no era al caso que estuviera (ayer estaba en Salzburgo, según su Instagram). El anterior presidente, Ignacio González, tiene problemas muy serios con la Justicia. La expresidenta Esperanza Aguirre no tiene ninguna imputación de la Justicia, pero ella misma ha reconocido que su ‘in vigilando’ no fue brillante. Y Alberto Ruiz-Gallardón está investigado y tendrá que declarar el mes de junio sobre la compra de una empresa brasileña por parte del Canal de Isabel II cuando era presidente. Pleno de conflictos. Todos ellos con carné del PP.

Se repartieron las mismas invitaciones que otros años, pero ni el puente evitó que los altos cargos de la Comunidad de Madrid, diputados, alcaldes y concejales populares estuvieran en Sol. Quieren ver cómo viene el temporal.

Todos los consultados por este periódico destacaron el ambiente ‘de funeral’ popular que se apreciaba en el viejo caserón en lo que teóricamente era una fiesta.

Todos están convencidos de que el trabajo que se ha hecho estos primeros tres años de legislatura no ha servido para nada por culpa de un máster y dos botes de crema

- “¿Habrá más sobresaltos?", preguntaba un diputado a un compañero.

-¿Más? Es imposible.

Todos están convencidos de que el trabajo que se ha hecho estos primeros tres años de legislatura no ha servido para nada por culpa de un máster y dos botes de crema.

Algunos, en conversaciones informales, hablaban ya de comenzar a buscar trabajo. Existe el convencimiento de que las encuestas electorales que anuncian la hecatombe para un partido, que fue hegemónico y que ahora puede ser tercera fuerza política, reflejan lo auténtico.

Parece que como si Cristina Cifuentes no hubiera existido nunca. Ayer, tan sólo Alfonso Ussía, la citó en su discurso. El aplauso fue corto y seco. Muchos de sus altos cargos hablan ya en privado pestes de ella por la nula capacidad de afrontar la crisis del máster.

Todos están convencidos de que dentro de un año será el desastre en las elecciones autonómicas. Por eso recibieron bien los asistentes a Pablo Casado que dijo que reconociendo “los momentos complicados, tenemos que volver a reivindicar y recordar que el PP está por encima de cualquiera de nosotros".

Pero nadie se acuerda ya de lo que Casado calificó de “éxitos”, como la bajada de impuestos, los hospitales (con gestión discutible pero hospitales), que se hicieron kilómetros de Metro, se inauguraron cientos de Colegios o se bajó el precio del abono transportes a 20 euros.

Casado explicó en los corillos que no saben si se implantará una gestora en el partido en la región o si la junta directiva regional tomará otro tipo de acuerdo. Ahora se investirá al nuevo presidente para lo cual la presidenta de la Asamblea de Madrid, Paloma Adrados, comenzará las consultas el próximo lunes.

No gustó a los peperos que la vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría, se escapara corriendo de la fiesta, al igual que hizo poco después María Dolores de Cospedal. “Para eso que no hubieran venido”, indicaron.

Gran parte de los cargos, alcaldes y concejales aspiraban a que ambas hicieran corrillos para mandarles ánimo en un momento en el que el partido en Madrid está destrozado por culpa de sus dirigentes.

Los cargos populares creen que el votante de la derecha les va a abandonar porque la gestión que se ha hecho del máster y las cremas ha sido catastrófica.

“El caso de Cifuentes –señalaba un alto cargo-  va a hacernos muchos daño porque los ‘fallos’ son cosas muy cotidianas y el elector ya había depositado otra vez su confianza en nosotros y otra vez le hemos fallado y están hartos ya no nos creen,…”.

En el aparato popular de Madrid existe un enorme enfado con la gente de Mariano Rajoy que ha filtrado que Ángel Garrido está descalificado para ser presidente por estar cerca de Cristina Cifuentes.

-“¿Y qué pasará si no encuentran después de rebuscar en la lista de diputados ninguno que les guste?



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