Juicio al procés Otro mando de los Mossos señala a Forn por su papel antes del 1-O pero salva a Trapero

El jefe de planificación reprocha al exconseller que dijese que el Cuerpo actuaría como en unas elecciones normales y confirma las reuniones relatadas el viernes por Castellví

Joaquim Forn durante su declaración.
Joaquim Forn durante su declaración. Europa Press

El responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de la Seguridad de los Mossos d'Esquadra, Emilio Quevedo, ha declarado este lunes en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra los líderes del 'procés'. Este mando ha cargado contra el que era máximo responsable político de la policía autonómica esos días, el exconseller acusado Joaquim Forn, pero también ha relatado que el major del Cuerpo, José Lluís Trapero, trató en todo momento de convencer al Govern para que desconvocase el referéndum del 1-O.

Quevedo ha centrado sus críticas a Forn en sus declaraciones públicas que hizo en los días previos en los que afirmaba -según su versión- que los Mossos actuarían "como en una jornada electoral normal". “Eso obviamente no nos parecía que fuera acorde con la realidad. Era incompatible, no podíamos actuar como una jornada normal, había sido prohibida”, ha declarado.

Este testigo ha secundado buena parte del relato ofrecido el pasado viernes por el jefe de Información de los Mososs, Manuel Castellví, sobre todo en lo concerniente a las reuniones previas al 1-O que mantuvieron los mandos policiales y los dirigentes políticos de la Generalitat, concretamente el expresidente Carles Puigdemont, el exvicepresidente Oriol Junqueras y el propio Forn.

El papel de Trapero

En su relato ha presentado a un Trapero preocupado por la celebración de la consulta y dedicado a persuadir a los políticos de que la desconvocasen advirtiendo de la obligación de la policía de cumplir el mandato de la juez. Quevedo ha querido destacar el carácter “poco habitual” de estos encuentros convocados por el propio Trapero. “Eran reuniones casi sin precedentes”, ha dicho.

El exmajor de los Mossos José Luis Trapero se encuentra procesado en la Audiencia Nacional por estos mismos hechos. En su declaración, su subordinado Quevedo tan solo ha confirmado las reticencias de su jefe a ser coordinado en el 1-O por el coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos. Según el testigo, Trapero entendía que esa labor debía desempeñarla un operativo y no alguien de la estructura política. De los Cobos era el director del gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior. 

Tal y como avanzó Castellví, en el encuentro mantenido el día 28 en la sede de la Generalitat, se les advirtió a los políticos de que lo conveniente era desconvocar y advirtieron de que podía haber violencia. “Junqueras dijo que él creía que no habría ningún tipo de resistencia y que, cuando las fuerzas de seguridad interviniesen, la gente iba a dejar que los cuerpos actuaran”, ha recordado. Por su parte, “Puigdemont dijo que el Govern tenía un mandato que cumplir y que lo iban a cumplir que tenían un mandato que había sido avalado y que iban a llevar adelante sus planes”.

El despliegue de los Mossos

Buena parte de las preguntas a este testigo han girado en torno al operativo de los Mossos el 1-O. Si Castellví la semana pasada lo tachó de insuficiente, Quevedo ha admitido que tras la orden de Fiscalía de precintar todos los colegios antes de la consulta se valoraron necesarios entre 30.000 y 40.000 agentes (los Mossos cuentan con 17.000 efectivos en total en plantilla). El despliegue de la policía autonómica aquel día fue de 7.800 agentes, la mayoría de ellos de Seguridad Ciudadana. 

También ha indicado que lo optimo hubiese sido movilizar a unos 6.000 agentes de orden público mientras que el Cuerpo aquel día apenas usó 900 agentes de la unidad de antidisturbios (BRIMO). Ha justificado que ese día había otras previsiones de seguridad a pesar de que, como él mismo confesó, se temían altercados en los colegios electorales.

Las otras previsiones eran un manifestación anarquista, otra de Falange, un partido del Barcelona por la tarde que finalmente se jugó a puerta cerrada y un acto de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) para dar cuenta de los resultados del referéndum, también por la tarde. "Debe mantenerse reservas de orden público por incidentes que puedan ocurrir (...) No recuerdo si fueron muy numerosas pero la Comisaría de Información las había calificado como problemáticas", ha explicado.

Ante las preguntas del fiscal Javier Zaragoza, Quevedo ha confirmado que no llegaron a cerrar ningún colegio electoral el 1-O en contra de las órdenes de la juez y que tampoco llegaron a requisar ningún material para la votación los días previos. "No se encontró (...) no se dio ningún caso", ha comentado.  

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