Política

Moncloa intensifica la relación con las oficinas de comunicación en el exterior por Cataluña

La tarea de neutralizar el discurso independentista en el exterior parece estar asumida desde la cartera de Josep Borrell, pero también desde la Secretaría de Estado de Comunicación dependiente de Presidencia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras asistir a la sesión de control al Ejecutivo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras asistir a la sesión de control al Ejecutivo. EFE/Marisca

La viabilidad y el reconocimiento de una Cataluña independiente depende del reconocimiento internacional y la pertenencia a la Unión Europea. Por usar una metáfora del exministro José Manuel García-Margallo se trata de "un partido que no se juega en casa, se juega fuera" y esto afecta tanto al Ministerio de Asuntos Exteriores con su vasta red de embajadas como a las llamadas oficinas de comunicación, es decir, los órganos de la administración exterior del Estado que dependen de la Secretaría de Estado de Comunicación (SECO) y, por ende, de Presidencia. Y Moncloa quiere neutralizar el relato independentista también por esta vía.

Según fuentes diplomáticas, si bien Margallo hizo un seguimiento pormenorizado de la actividad de sus embajadores y cónsules con respecto al tema catalán durante los casi cinco años que estuvo al frente de la diplomacia española y su sucesor AlfonsoDastis trató de contrarrestar -no sin críticas- el calado de un discurso soberanista en pleno apogeo, en el Gobierno de Sánchez esta tarea parece estar asumida por Josep Borrell, pero también por Moncloa, donde Miguel Ángel Oliver ejerce de secretario de Estado de Comunicación e  Iván Redondo dejefe de gabinete de prensa.

Además de las "instrucciones" que puedan tener las embajadas desde Exteriores, los consejeros de prensa de las oficinas han visto intensificada la comunicación con el equipo del presidente

Además de las "instrucciones generales diarias" que puedan tener las embajadas desde la cartera de Exteriores, los directores de las mencionadas oficinas -que son funcionarios del Estado con estatuto diplomático y rango de consejeros- han visto intensificada la comunicación con el equipo del presidente a cuenta de la crisis política en Cataluña y no so pocos, de acuerdo a las mismas fuentes, los requerimientos que se les hacen sobre el asunto.

A fin de cuentas, los directores y directoras tienen una doble dependencia: por una parte del jefe de la Misión Diplomática respectiva, y por otra de la SECO a través de la Dirección General de Información Internacional a quien corresponde su dirección y coordinación. Sin embargo, a la par que Moncloa trata de reforzar la comunicación y la coordinación con los distintos consejeros de prensa en el exterior, el Gobierno de la Generalitat continúa reabriendo sus delegaciones alrededor de Europa.

Delegaciones de Cataluña

A la espera de que les llegue aún la notificación del recurso contencioso-administrativo interpuesto por la Abogacía del Estado en nombre del Ministerio de Exteriores ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra el decreto aprobado en junio para reabrir las oficinas que representan a Cataluña en el exterior -cerradas en aplicación del Artículo 155-, la Generalitat está terminando de perfilar su calendario de reaperturas, además de planeando la inauguración de algunas nuevas de cara a 2019.

Conscientes de que la burocracia para resolver la cuestión llevará su tiempo -"vicio tribunalístico", en palabras del consejero de Acción Exterior de la Generalitat, Ernest Maragall-, fuentes del Gobierno de Quim Torra insisten en que su previsión es continuar con su plan. Si el pasado día 20 de octubre se reabrió la delegación de Berlín y el día 27, justo después de que se presentase el recurso, fue el turno de la oficina en Londres, a finales de octubre se pondrán en marcha las de Roma y Ginebra.

Conscientes de que la burocracia en trono al recurso interpuesto por la Abogacía del Estado, fuentes del Gobierno de Quim Torra insisten en que su previsión es continuar con abriendo delegaciones

En el caso de la representación catalana en Francia y EEEUU se ha recurrido a un concurso público para elegir delegado, por lo que no será hasta noviembre cuando las puertas de París y Washington se vuelvan a abrir. Según explican las mismas fuentes el proceso se desarrollará en tres fases: urgencia, consolidación y expansión.

Así, la prisa es mayor en los casos del centro de Europa y EEUU, donde se concentran la mayor parte de las instituciones europeas; mientras que en el vecino Portugal, Balcanes y los países nórdicos (fase de consolidación) no hay fecha concreta y se hará antes de que finalice el año. Además, fuentes de la Generalitat afirman que a partir de 2019 planean iniciar una fase de expansión enfocada en nuevas estrategias con Asia y otros países del Mediterráneo como posibles destinos.

"Cataluña, como otras zonas de España, tiene la necesidad de aportar su punto de vista. La función de una delegación es genérica, no solamente representa al Gobierno de la Generalitat, sino también a los ciudadanos y empresas catalanes que están en un determinado lugar; establecer relaciones multilaterales con organismos regionales, instituciones...", defienden las mismas fuentes. Y aseguran que avisarán con antelación al Ministerio de Exteriores cuando se trate de abrir otras oficinas.

El recurso del Estado

El recurso de la Abogacía del Estado en contra de estas reaperturas se justifica en que el gobierno autonómico habría incumplido la ley de la Acción y del Servicio Exterior del Estado, al no comunicar previamente al Ejecutivo su intención de crear delegaciones en el exterior.

Exteriores señala que, según dicha ley, las comunidades autónomas deben comunicar al Gobierno su intención de abrir esas delegaciones en el exterior "para el ejercicio de sus competencias". Y recuerda que, una vez informado, diversos departamentos del Ejecutivo tienen que comprobar si se adecúan a la normativa y si cumplen las "directrices, fines y objetivos de la Política Exterior, la Estrategia de Acción Exterior" y sobre todo si el "principio de unidad de acción en el exterior".

Según recuerda Exteriores, la Generalitat comunicó a este Ministerio la creación de esas delegaciones con sólo 24 horas de antelación a la adopción del decreto de creación, lo que hacía "imposible" emitir los informes de los distintos ministerios. Además, recuerda que tampoco se cumplieron los trámites legales cuando dichas delegaciones se abrieron por primera vez, razón por la que el anterior Gobierno también interpuso recursos, que fueron archivados cuando se cerraron con el 155.



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