Política

Mario Garcés, un político metido a escritor... y también a actor

Mario Garcés.
Mario Garcés. VP

Mario Garcés (Jaca, 1967) es uno de esos casos extraños de la política española. Garcés compagina su cargo como Secretario de Programas del PP con la literatura y, además, hace sus pinitos como actor.

Licenciado en Derecho, interventor y auditor del Estado e inspector de Hacienda, José María Aznar fichó a Garcés como asesor durante su etapa como presidente. Desde que diera el salto a la política, Garcés ha sido consejero de Hacienda y Administraciones Públicas del Gobierno de Aragón y subsecretario del Ministerio de Fomento.

Era secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad hasta la moción de censura. Garcés se implicó públicamente a favor de Pablo Casado en las primarias del PP. Mientras decide sus próximos pasos en la política dedica más tiempo a escribir. También ha debutado en el cine como actor. Una experiencia, dice, única.

Casado será el encargado de presentar su libro Historias de España que nadie te había contado el próximo miércoles en el Auditorio de la Fundación Telefónica en Madrid. No es la primera obra que firma Garcés, que junto a una larga lista de textos de teoría económica y derecho ha escrito libros como Relatos desde el avión o El Antipríncipe

¿Qué son las 'Historias de España que nadie te había contado'?

Historias de España es literatura y es historia, una aproximación a nuestro pasado a partir de la selección de un conjunto de episodios de los últimos cinco siglos. Cada crónica presenta una aleación de situaciones y personajes históricos reconocibles junto a otros que componen, por casualidad o por propia voluntad, un microcosmos intrahistórico donde todo es posible. Como autor, he buscado dar sentido narrativo a la insania pasional de Juana la Loca, a nuestras historias de moda, desafíos o astronomía en los siglos XVI y XVII, a las proezas sin reconocimiento nacional de las expediciones españolas en Norteamérica y de la lucha que libraron, a muerte, con apaches y comanches, a nuestra obsesión frustrada por la reconquista de Gibraltar, a la expedición de Balmis a través de los ojos de los veintidós niños que la conformaron, al sexo rufián y abrupto de Fernando VII, a la primera película rodada en España, en Zaragoza, y tan desconocida, al fusilamiento de García Lorca, a la vida en un campo de concentración en el Sur de Francia o al circo Price, bajo la atenta mirada de Carmen Polo de Franco. Estas ficciones y alguna más componen un libro que, con la intensidad de cada momento, entre la intriga, el amor, la muerte o el sexo, nos reflejan en el espejo de nuestro pasado.

¿Cómo hizo la selección de episodios? ¿Siguió algún criterio?

Intuición y tensión narrativa. Hay episodios de nuestra historia que, como una fuerza natural e interior, me resultan especialmente significativos, por su pulsión emocional, por su carácter anticipatorio, o porque despliegan cierta visión emotiva. Y no sólo por aquellos personajes que ilustran de antiguo nuestros libros de historia, sino por esos seres que llevan braceando en el mar de nuestro pasado, y que no son conocidos públicamente. Evocar episodios en que las mujeres, muy presentes a lo largo de muchos capítulos, hicieron de este país un espacio mejor, postergadas como estaban a misiones secundarias. El avance de las teorías sobre la igualdad de la capacidad de la mujer con el Padre Benito Jerónimo Feijoó, o la historia del primer colegio íntegramente formado por educadoras, gracias a la norteamericana Alice W. Gordon, son crónicas sobre la conquista de nuestros derechos. O abordar el pecado capital de la envidia en el episodio sobre Peral o García Lorca. O el amor y el sexo, sin distinción, a lo largo de diferentes épocas. O las relaciones de extraña vecindad entre Francia y España. Por lo tanto, instinto narrativo y búsqueda de historias que estimulen la tensión del lector.

Estamos gobernados por el rigor de los avances tecnológicos. La historia ahora es una fotografía subida a Instagram" 

¿Hay una historia de España que nadie nos ha contado o estamos en paz con nuestro pasado?

Imposible estar en en paz con nuestro pasado cuando hay quienes, a su antojo, revisan la historia, al momento que ellos desean y con la impunidad que les da una legitimidad elaborada en el reconocimiento exclusivo de las verdades propias. Llevamos un año entre la valla y el valle, exhumando cuerpos cuando nuestro provenir arroja muchas incertidumbres. No nos perdonarán las nuevas generaciones dentro de treinta años que desaprovechásemos este periodo en afrentas históricas, por nuestra incapacidad de afrontar el difícil camino de una sociedad que envejece como nunca lo había hecho ninguna y bajo los padecimientos de una telecracia antiliberal. Gobernados por el rigor de los avances tecnológicos y por la necedad de quienes no saben ni quieren ver más allá de cada semana. La historia ahora es una fotografía subida a Instagram. 

¿Cree que la historia de España está forjada por héroes o por villanos? ¿Hay personajes a los que conocemos como héroes que eran en realidad villanos?

En mis ficciones, no aspiro a delatar moralmente a los personajes de nuestra Historia. La ficción literaria no es verdad ni mentira, y busco una justa armonía entre la realidad y la recreación literaria. Es cierto que, como autor, me he aproximado a muchos personajes históricos desde la pasión emocional de lo conocido y desde la imaginación narrativa. En esa búsqueda emocional del mito histórico, es cierto que, cuando se indaga, acaba sobresaliendo el timo. O a la inversa, canallas desahuciados por la Historia tienen una historia de redención escasamente conocida. Es la misma injusticia que ocurre en el presente, donde personajes infames y supervivientes se aprovechan del trabajo y de la bondad de personas honestas. En la empresa, en las organizaciones sociales, en la política también.

La política se ha convertido en un deporte de riesgo o en caza mayor, como consecuencia de los procesos de debilitamiento provocados por la corrupción"

¿Qué contará la historia de la legislatura 2016-2020?

En psiquiatría existe el efecto "Rashomon", derivado de la inteligente película del mismo nombre de Kurosawa a mediados del siglo XX. Una película que debería ser vista por todo el mundo para comprender la realidad de los tiempos que nos toca vivir. Cada personaje, ante un mismo hecho, en este caso el asesinato de un samurai y la violación de su mujer, narra la situación como si hubiesen acontecido de modo diferente. Y se narra con la contundencia de quien sólo puede decir verdad. De hecho, la subjetividad del relato político, el gregarismo y la simpleza intelectual nos están llevando a la descomposición de la realidad, para dar la bienvenida a la post verdad, que, al buen decir de alguien como Baltasar Gracián, sería como afirmar lo que me viene en gana, allá sea o no cierto. A propósito, en este estropicio general, también influyen los medios de comunicación. Lo que es seguro es que no será el mejor momento de nuestra historia, entre otras cosas, porque devenimos de cuarenta años de prosperidad, que el populismo, el relativismo y el adanismo están irresponsablemente destruyendo.

Y de Cataluña ...

Cataluña es nuestra historia, tan intensa, tan enérgicamente propia, con una consciencia tan penetrante, que no puede prescindirse de ella. Cataluña es pasado, presente, pero, sobre todo, un futuro prometedor si la racionalidad, la tolerancia y el respeto se imponen. Aquellos que usan la historia a su medida, forjando una identidad patológica de la pertenencia a España, son culpables de uno de los episodios más graves de nuestra historia reciente. Niegan la historia real, recrean imaginarios mitológicos, cuando el destino, de cumplirse sus profecías, les llevaría a la ruina en la era tecnológica. Habrá que presentar el libro también en Barcelona. Y en Lleida, en Tarragona y en Girona. Desde la verdad y desde el sentimiento de una idea común desde hace cinco siglos. Sin ninguna acritud.

¿Qué hace un político metido a escritor? 

Es sorprendente cómo se replantea la pregunta dependiendo de quién la fórmula. Hay quien me pregunta que hace un jurista metido a político, o que hace un político metido a escritor, o que hace un escritor metido a actor. Lo cierto es que todo es compatible, porque nada es imposible. Lo único a que he aspirado siempre es hacerlo lo mejor posible. Mis noches y algún fin de semana se lo dedico a la literatura, mientras otros cultivan el contubernio y la conspiración. Es más rentable y más satisfactorio para la inteligencia si se puede aprovechar. Incluso hay mezquinos y mediocres a los que molesta que escriba. Para ellos va dedicada la antidedicatoria del libro, un homenaje a la estupidez humana.

Si las personas honradas tienen miedo, es que se han quebrado todos los equilibrios"

Y actor .... ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Me produce rubor que me llamen actor, porque respeto casi religiosamente a los que se dedican a diario a este noble oficio. De hecho, en una de las escenas rodadas en la última película en Ibiza, "El secreto de Ibosim" bajo la dirección de Miguel Ángel Tobías, al finalizar la primera toma, y tras una gran tensión por el contenido de lo que se filmaba, se acercó a mí el ayudante de Dirección y me preguntó:” ¿En qué obras de teatro has actuado recientemente? Lo has bordado". Con ironía le contesté que ciertamente llevo ocho años donde los personajes que me acompañan representan todos un papel. Y que así se aprende rápidamente. En esa escena me acompañaban Rodolfo Sancho, Cayetana Guillén Cuervo y Miriam Díaz-Aroca. Un lujo aprender de ellos y un magnífico ambiente de rodaje.

La otra película en la que participo es "Perdiendo el Este" (Paco Caballero y Nacho G. Velilla/Warner), secuela de "Perdiendo el Norte", la comedia con más espectadores de hace unos años, en un cameo en una escena con Leo Harlem. 

Usted ha conocido el Gobierno en los tiempos de Aznar y ahora con Rajoy, tanto en infraestructuras, como en Servicios Sociales e Igualdad. ¿Ha cambiado tanto España como parece?

Rotundamente sí. ¡Cómo hemos cambiado! En recursos materiales, en conquista de derechos sociales, en igualdad, tanto que estamos a la cabeza del mundo en muchas de estas políticas, a pesar de que nos encargamos de negarnos a nosotros mismos. Si un español que emigró a América en los setenta, y no hubiese tenido conocimiento de lo que ha ocurrido en nuestro país en los últimos cuarenta años, regresara ahora mismo, seguramente no podría dar crédito a lo que ha ocurrido. Por eso, es tan decepcionante, como generación y como sociedad, que no hayamos hecho la pedagogía necesaria para explicar cómo nos hemos transformado para llegar a lo que somos ahora. Que nos cuestionemos en raíz, con un instinto autodestructivo tan potente que nos envilece como nación. Que la nueva revolución tecnológica nos haya cogido con el pie cambiado y con una de las peores situaciones políticas que se recuerdan. Pendiendo el sentido de país y de progreso, bajo la atroz mirada de quienes solo se sienten cómodos en la destrucción de lo dado.

Pablo Casado es el líder necesario para la reconstrucción ideológica de la derecha liberal en España"

¿Es ingrato el poder?

Reconozco que soy de las personas que prefiere que le den las gracias a que le den productividad en su salario. Tengo una visión muy primaria de las relaciones personales, también en las organizaciones políticas, donde creo que son valores fundamentales la lealtad y la gratitud. En la mediocridad, estos valores se abandonan por la lucha por la supervivencia. Dejando claro que el agradecimiento y el reconocimiento son valores relativos y que no han de buscarse necesariamente en la actividad política, es cierto que el poder es muy ingrato. Mucho. La política se ha convertido en un deporte de riesgo o en caza mayor, como consecuencia de los procesos de debilitamiento provocados por la corrupción. Y existe miedo. Miedo de las personas honradas. Y si las personas honradas tienen miedo, es que se han quebrado todos los equilibrios. De ahí a cierta parálisis administrativa que se ha instalado en las instituciones y organizaciones públicas en los últimos años. Con todo, me quedo con muchas cartas que he recibido a lo largo de mi carrera o las llamadas, desde todos los grupos políticos y desde muchos sectores de la sociedad, que recibí cuando fui cesado.

¿Pablo Casado es el líder que necesita el PP?

Pablo Casado es el líder que necesita España. En mi conciencia liberal y no gregaria, pensé desde el primer momento que debía ser él quien liderase el proceso de reconstrucción ideológica de la derecha liberal en España. Y así se lo dije la noche anterior a que presentara los avales para su candidatura, en una reunión que marcó el inicio de muchas cosas. Sería oportuno que se escribirse el ensayo de esos días, porque ya hay oportunistas y meritorios que viven de esto, que están construyendo su propio relato. Y a veces los aceptan acríticamente los medios de comunicación. 

¿Le gustaría volver a primera línea? Es usted el Secretario de Programas del Partido Popular ...

Antes me gustaría que determinadas personas que están o quieren estar en primera línea, no lo estén, por el daño que producen. Nunca he pedido nada. Incluso cuando apoyé desde el primer momento la candidatura de Pablo Casado no le pedí nada a cambio. Es lamentable que pueda haber personas que se aproximen a estos cambios con el espíritu de un mercader. Solo le pido a mi Presidente que tenga el valor de seguir en la línea que se ha trazado, sin complejos, a sabiendas de que este es un camino muy largo y muy duro, y que sepa escoger a los mejores y desprenderse de los que nada aportan. Esa es una verdadera regeneración. 

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