Entrevista

Antonio López-Istúriz: "El rescate europeo es muy humillante"

El eurodiputado español y 'número dos' del PPE subraya la "desconfianza" que genera el Gobierno español en la UE con algunas de sus decisiones. Advierte que los rescates provocan "un precio social enorme" en los países que lo piden y da por sentado que Bruselas investigará el 8-M

Antonio López-Istúriz en la sede del Parlamento Europeo
Antonio López-Istúriz en la sede del Parlamento Europeo

Antonio López-Istúriz (Pamplona, 1970) empezó el pasado año su cuarta legislatura como eurodiputado del PP y ejerce también como secretario general del Partido Popular Europeo (PPE) desde hace casi 20 años tras un pacto que alcanzaron José María Aznar y Silvio Berlusconi en 2002.

Precisamente, su trampolín a la política europea hizo que entregase a un joven Pablo Casado las riendas de la jefatura del Gabinete de Aznar tras la salida de este último de la Moncloa y su incorporación a la dirección de FAES.

López-Istúriz fue de los primeros en animar al actual presidente de los populares para que se presentase a las primarias y ahora forma parte del Comité Ejecutivo del PP, por lo que aconseja a Casado en los asuntos que afectan a la UE. Teme que España tenga que solicitar un rescate europeo y advierte de que no hay nada positivo en tal iniciativa si Pedro Sánchez no tiene más remedio.

P. Francia ha impuesto una cuarentena de 14 días a los españoles que lleguen a su territorio en reciprocidad con la medida adoptada por el Gobierno de Sánchez. ¿Qué le parece esta medida que no se veía desde hace mucho tiempo?

R. Mal, mal, mal. Esto pasa por un Gobierno que sufre una enorme desconfianza en el exterior y, en concreto, desde los gobiernos europeos. Lo he dicho en numerosas ocasiones, es normal que no lo digan en público. Hay una cuestión diplomática no escrita de que los gobiernos, entre ellos, no se atacan. Pero la desconfianza en el Gobierno de España es manifiesta. Ahí están los toques de atención de la Comisión Europea, que parece mentira que sea la que está defendiendo el turismo en España, principal motor de nuestra economía este verano, mientras que el Gobierno parece que toma todas las medidas para que, al final, el turismo no salga adelante.

La reacción de Francia es comprensible, es normal, pues ha sido una decisión unilateral de España, sin consultar a Bruselas ni a nadie. Este tipo de reacciones suceden. No sólo Francia, sino que me temo que vendrán otros países como Alemania. Y ojo porque estamos hablando de miles y miles de turistas que podrían, de alguna manera, aliviar ciertas penas económicas este verano y crear puestos de trabajo. Y a este Gobierno, se ve que no le importa. Estamos jugando con el 30% del PIB y por ese camino van mal.

P. ¿Cuáles son los otros toques de atención que le ha dado Bruselas a España?

R. Está claro que si Sánchez no toma las medidas adecuadas en el campo económico, más o menos lo que tuvo que emprender José Luis Rodríguez Zapatero en 2009, por mal camino vamos. Es decir, Europa está dispuestísima a ayudar a España e Italia. Ahora se está cerrando el paquete de lo que se denominaría 'el Plan Marshall europeo' o paquete de recuperación por parte de la Comisión Europea. Es seguro que va a ser muy generoso, pero a la vez va a exigir responsabilidad en la distribución de los fondos y en adaptar las economías a la nueva situación.

Está claro que el sector público en España está sobredimensionado, lo sabemos desde hace años. Y el señor Sánchez va a tener que tomar medidas. Algunos, lo que deseamos, es evitar el camino en el que cual estuvimos peligrosamente cerca en 2011. Hablo de la intervención, del rescate. Griegos y portugueses nos pueden testimoniar de la humillación que es que dirijan tu gobierno democrático desde Bruselas (por la UE), desde Washington (por el FMI) y desde Frankfurt (por el BCE).

P. ¿Hay que intentar evitar el rescate?

R. Hay que intentarlo. Pero por ahora, no lo veo. Y los antecedentes no me llaman a pensar que este Gobierno va a tomar las medidas necesarias para evitarlo. Y, desde luego, no con Pablo Iglesias en este Gobierno. Eso está clarísimo.

P. ¿El rescate es una humillación?

R. Por la experiencia que yo he tenido con Irlanda, Grecia y Portugal, son casos en los que se me ha dicho que son gobiernos intervenidos, donde realmente la dirección del país se dirige desde Bruselas, Frankfurt o Washington, como fue el caso griego porque entró también el FMI. Es, desde luego, humillante porque hay un Gobierno elegido democráticamente que no tiene ninguna influencia ni poder. Eso, para cualquiera, es muy humillante. El rescate significa eso. Y no son gente a valorar las peculiaridades del país, sino que lo que quieren es sanear la economía.

Tengo que decir que el resultado de los rescates de esos países ha sido positivo. Portugal, hoy en día, está fuera de peligro. Grecia, también. E Irlanda, lo mismo. Pero a un precio social enorme. Eso es lo que evitamos en 2011 con el Gobierno de Mariano Rajoy y lo que nos gustaría ahora que se evitase porque está en el horizonte y no veo por ahora ninguna medida para evitarlo, sino todo lo contrario.

P. ¿Puede abundar en ello?

R. Otra vez se habla de dispendios, de aumento de impuestos. No parecen que sean medidas para reactivar la economía.

P. ¿Y eso Bruselas lo cortaría por lo sano?

R. Creo que estamos en una primera fase que, si no se hace nada, vendrá un rescate encubierto que se le llamará como se le llamará para que el Gobierno no quede mal. Pero en el fondo, es la vida condicionada. Por ejemplo, si el Gobierno acude al MEDE que sepa que los 24.000 millones que España puede coger de este fondo sólo son para ayuda sanitaria. No son para ayudar a las redes de apoyo político de este Gobierno, sobre todo del área más podemita, sino para gastos sanitarios. Y, por supuesto, eso se controla y sería una especie de rescate encubierto. 

Luego, si siguen sin haber medidas y la economía sigue fatal, vendría el rescate en toda regla. Desde luego, mi intención y la de gente en sus cabales es que esto no ocurra, pero depende de este Gobierno y por ahora no hay nada que indique que no vayan directos (al rescate).

P. Hay gente que piensa que el rescate sería bueno porque ataría las manos al Gobierno de coalición a la hora de hacer ciertos gastos, que la vigilancia de Bruselas sería provechosa. ¿Comparte ese criterio?

R. Yo no creo en ninguna consecuencia en el sentido positivo de un rescate. Creo que siempre, por naturaleza y por lo que he visto y sentido en otros países por mi tarea europea, es evitar ese rescate. De ahí que haga un llamamiento a este Gobierno para que tome ya las medidas necesarias para ello. Porque si no, luego el rescate viene y condiciona las pensiones, los fondos de la Seguridad Social y muchísimas cosas que a los ciudadanos puede resultarles no atractivas, evidentemente. Eso es lo que hay que evitar.

Estos rescates se producen porque a los países europeos que están funcionando, no les interesa lo más mínimo que caigan. Pero Portugal, Grecia o Irlanda son economías pequeñas dentro de la UE. Sin embargo, España es la cuarta economía de la zona euro y a las empresas alemanas, francesas, italianas o rumanas no les interesa que caiga.

P. ¿Es lo mismo que se habló en su día para evitar que cayesen bancos sistémicos?

R. No, esto no es una lluvia de millones sin condiciones. No es un descontrol. Si alguien se ha creído que allende los Pirineos, los dirigentes son tontos pues están muy equivocados. Lo que ellos cuidan, lógicamente, es el interés de sus empresas y sus inversiones. Es lo que le pasó a Alemania con Grecia pues tenía enormes inversiones en ese país y le interesó, al igual que otros países de la UE, que siguiese en el euro y acudiese al rescate. En aquellos días se decía que Grecia saldría del euro y muchos decíamos que no porque había inversiones y no debía caer. Lo mismo ocurre con España pero a una escala mayor.

López-Istúriz en la última cumbre del PPE en Zagreb (Croacia).
López-Istúriz en la última cumbre del PPE en Zagreb (Croacia).

P. Ha comentado que España es el único país que no utiliza leyes ordinarias en este estado de alarma. ¿Cree que ello podrá derivar en algún procedimiento de infracción por parte de la CE?

R. He dicho en algún tuit, que ha generado gran revuelo en la izquierda de los medios sociales y por el que me han llamado de todo, que es evidente y normal que la CE investigará la actitud de todos los gobiernos europeos, no sólo el de Orban (en Hungría), para luego generar un código de buenas prácticas en el futuro. Los expertos nos dicen que puede haber repuntes, que estos virus podrá haber más casos en el futuro, así que elaboremos un código de buenas prácticas con los aciertos, que los ha habido de muchos gobiernos, y los errores que también los ha habido.

En el caso español, lógicamente habrá que investigar cosas que sucedieron, como lo del 8-M, y otra serie de episodios. Se exigirá luz y taquígrafos para en el futuro ponerlo como ejemplo de lo que no se debe hacer. O en el lado positivo de la balanza, países como Austria, Alemania o Grecia, que han cumplido perfectamente. Los griegos sí tomaron las decisiones correctamente.

P. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, aboga por nacionalizar empresas que estén en dificultades. ¿Qué opinión le merece esta reflexión del alto representante de la UE?

R. Creo que le quedan reminiscencias de un pasado marxista. Tiene ciertas querencias por las nacionalizaciones como las que hizo el Gobierno de Felipe González en los años ochenta al que él perteneció. En el caso que nos ocupa, creo que esa no es la respuesta. Los gobiernos sí que pueden participar en el accionariado pero su deber es favorecer inmediatamente que, con su apoyo y su presencia, vuelva la inversión privada y la confianza para volver a invertir en esas empresas por parte del sector privado.

P. Podemos echa mano de unas declaraciones de Luis de Guindos en las que aboga por un salario mínimo vital. ¿Le incomoda esa situación?

R. No es que me incomode a mí. Tampoco en Bruselas la idea les parece maravillosa. No puedo adelantar cómo van a reaccionar los ministros de Finanzas y primeros ministros ante este tipo de iniciativas. El problema es con qué dinero. Esa pregunta no sé cómo la resuelve el señor Iglesias. No quito que la iniciativa, en estos momentos y siempre que esté sujeta al momento de la crisis de estos dos meses, con un millón y pico de personas que se han ido a los ERTEs y al paro, pues que se tomen medidas de carácter social. Eso no lo discutimos nadie.

Ahora bien, algunos estamos cansados de las ideas de bombero y globos sonda de este Gobierno con medidas que quedan muy bien en los titulares pero luego carecen de todo contenido. En estos momentos, la situación económica de España y de las arcas del Estado es catastrófica. ¿De dónde piensa sacar el dinero? A esa pregunta, el señor Iglesias no responde. Siempre presentan grandes ideas sin ningún tipo de contenido. Ya lo he visto muchísimas veces por parte de la izquierda. Por ejemplo, a nivel europeo lo de pedir eurobonos o fondos de sin ningún tipo de control, pero en Bruselas les gustan las cosas argumentadas, con contenido.

P. ¿Los eurobonos son una solución?

R. Es un instrumento muy válido, sin duda. Pero todavía queda tiempo para crearlos y hay muchas reticencias (sobre todo en Alemania), así que ¿para qué te metes en ese berenjenal si ya hay instrumentos que existen? Es simplemente para llamar la atención, crear un debate para desviar la atención de los verdaderos problemas. Esta es la propaganda a la que ya estamos acostumbrados en España pero que empieza a llamar la atención negativamente fuera de nuestras fronteras. 

Luego, con un presidente del Gobierno que se dedica a mencionar estudios de la Universidad John Hopkins, de la OCDE y demás que ni existen, pues no genera confianza. El problema, muchas de las declaraciones negativas que se han hecho sobre España por parte de algunos ministros como el de Holanda, pero también el líder socialista alemán o el primer ministro socialista sueco, nada sospechoso, no es contra España o por el Sur, sino por los gobiernos de Italia o España.

Giuseppe Conte (el primer ministro italiano), que tiene nombre como de tenor italiano, en el fondo representa a un Gobierno de extrema izquierda, el del Movimiento Cinco Estrellas. En el caso español, lo conocemos sobradamente. Es decir, esos gobiernos no generan esa confianza. Ese es el problema, no es un problema de España o Italia, que tienen economías muy poderosas. Y España ha demostrado que bien gobernada es capaz de estar en una muy buena situación en esta UE.

P. En España se ha percibido una falta de solidaridad europea en materia sanitaria. ¿Teme que aumente el euroescepticismo aquí como está pasando en otros países de nuestro entorno?

R. No, porque hay que ser claros y concisos. La primera semana de la pandemia, cuando afectó a todos, todo el mundo perdió un poco el norte. Se cerraron fronteras sin ningún tipo de control, se produjeron episodios, y es cierto, en los cuales algunos gobiernos alarmados hicieron acopio de material. Fueron episodios reconocidos por los cuales la Comisión Europea pidió disculpas, pero luego hubo una reacción inmediata y Bruselas ha sido el centro de recogida y envío de material. 

La repatriación de 40.000 europeos se ha conseguido gracias a la coordinación desde Bruselas con las distintas líneas aéreas nacionales. Lo que pasa es que eso, desgraciadamente, no se cuenta con la misma fuerza que el episodio inicial que no pasó de una semana y que ya está vencido. Espero que la opinión pública española sabrá distinguir una cosa de la otra y es la CE la que está luchando para que España pueda recibir este año, dentro de condiciones de seguridad, a miles de turistas y que se pueda reactivar nuestra economía.

P. Como ya decía Robert Schuman, 'solos fracasaremos y juntos lo superaremos'...

R. Y crisis a crisis se va construyendo esta Unión Europea. Desgraciadamente, sólo cuando vienen crisis los gobiernos, que son los que realmente dirigen esta UE, se comportan de la misma manera. Crisis financiera, crisis de inmigración, crisis del coronavirus. ¿Cuál es la reacción inicial? Absolutamente desmedida, descontrolada y luego viene Bruselas a poner orden. Desgraciadamente, por mayor silencio mediático que en las reacciones iniciales de los Estados miembros.

Es un déjà vu, una especie de círculo vicioso, en el cual siempre pasa lo mismo. De esas crisis aprendemos afortunadamente, por eso decía lo del código de buenas prácticas para que la próxima vez, la UE reaccione pronto y bien y que todos los países actúen coordinados desde Bruselas si hay una nueva pandemia.

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