Política

La 'segunda' vida del Johnny: la Complutense reabre el mítico colegio mayor

La UCM reformará el San Juan Evangelista como residencia y centro cultural, tal y como lo fue antes y después de la Transición, cuando pasaron por sus instalaciones ilustres actores, músicos, políticos y catedráticos

El colegio mayor San Juan Evangelista, conocido como el 'Johnny', fue okupado tras su cierre
El colegio mayor San Juan Evangelista, conocido como el 'Johnny', fue okupado tras su cierre Efe

Lo del 'Johnny' no fue un adiós, solo un hasta pronto y será un hasta siempre. Después de cuatro años cerrado, y destrozado por los 400 okupas que camparon por las instalaciones hasta 2015, el San Juan Evangelista volverá a abrir sus puertas como colegio mayor universitario y espacio cultural. Esta vez, como un centro propio de la Universidad Complutense de Madrid, que lo recuperó hace dos años gracias a un acuerdo alcanzado con la Fundación Unicaja.

Desde entonces, la UCM ha trabajado intensamente en la búsqueda de soluciones que permitieran devolver el esplendor de otras épocas a la mítica residencia universitaria madrileña, cuyo Club de Música y Jazz consiguió atraer a grandes clásicos como Chet Baker o Camarón de la Isla. Un gélido 25 de enero de 1992, el cantaor gaditano dio allí su último concierto.

La superficie de un cuarto individual era de seis metros cuadrados, pero aquel 'zulo' se convirtió en el acceso a un mundo hasta entonces desconocido para muchos colegiales

En un principio, la universidad intentó trazar un plan en colaboración con la Fundación San Juan Evangelista, pero finalmente ha decidido reabrir el 'Johnny' como colegio propio y centro cultural a través de un convenio su Fundación General. Estas habían sido sus funciones antes y después de la Transición, lo que le valió alguna comparación con la Residencia de Estudiantes.

El anuncio ha sido celebrado por toda la comunidad universitaria, pero en especial por los ex colegiales que un día tuvieron la suerte de que la directiva del 'Johnny', que no era un colegio cualquiera, les concediese una plaza para alojarse en una de sus habitaciones. La superficie de un cuarto individual era de seis metros cuadrados, pero aquel zulo se convirtió en el acceso a un mundo gigante hasta entonces desconocido.

Libertad, convivencia y cultura

Inaugurado durante el otoño de 1966, El 'Johnny' vivió al borde de lo legal durante el franquismo. Sus habitaciones se habían convertido en despensa de propaganda política y no fueron pocas las reuniones de corte político y las actuaciones de artistas que terminaron interrumpidas por los grises. Se convirtió en el motor de la contracultura de la vida universitaria en Madrid

Algo quedaba de aquellos años cuando Pepe Santos y Sabela Fernández aterrizaron en el San Juan Evangelista allá por 2004 para estudiar Arquitectura y Fisioterapia, respectivamente. El primero procedía de Salamanca y la segunda, de Galicia. Catorce años después formando del mismo grupo de amigos que crearon en el colegio.

"Allí descubrí lo que era la libertad. No porque hiciéramos lo que nos daba la gana, sino porque aprendí a que mi libertad terminaba donde empezaba la de mis compañeros. A diferencia de otros colegios, no había normas ni horarios, pero todos teníamos claro que no se podía molestar a los demás", destaca Pepe, que hoy trabaja como arquitecto en su ciudad natal. 

Sabela aún vive en Madrid. "Aterricé en el 'Johnny' con cientos de estudiantes y una constante actividad colegial. Fue una etapa de crecimiento y enriquecimiento personal que me ayudó mucho a madurar", dice la fisioterapeuta gallega. "Era un colegio que fomentaba las relaciones sociales a través de sus zonas comunes, se podía participar en casi cualquier deporte y, con frecuencia, había actividades culturales", recuerda.

Cada dos pisos había salas comunes. Así se fomentaba la convivencia y la gente no se quedaba en las habitaciones más que para estudiar"

El San Juan fue construido en el número 4 de la avenida Gregorio del Amo entre 1965 y 1966, de acuerdo al proyecto de los arquitectos Luis Miquel Suárez-Inclán y Antonio Viloria. "Cada dos pisos había una sala común enorme. De esta forma fomentaban la convivencia y la gente no se quedaba encerrada en las habitaciones más que para estudiar", describe el joven salmantino. "Aunque algunas veces terminabas con un montón de personas en un cuarto para ver una película", ríe.

Desde sus orígenes, el ambiente del 'Johnny' era propicio para que el cine calase en los colegiales. Pero también para la lectura, el teatro, los debates y la música. Entre sus proyectos más antiguos y prestigiosos, además del mencionado Club de Jazz, fundado en 1970 por Alejandro Reyes, había un Cine Club que adquiriógran peso en Ciudad Universitaria. Allí pudo verse Viridiana cuando la película de Buñuel estaba censurada en España.

En la misma década, el centro inauguró su Corral de Comedias, donde los residentes representaban una obra por curso y donde hicieron sus pinitos algunos actores como Rafael Álvarez, El Brujo, uno de sus colegiales más ilustres.

De El Brujo a Paco de Lucía

"En el 'Johnny' han actuado El Brujo, Juan DiegoPaco de Lucía, José Mercé y muchos clásicos del jazz como Art Blakey, Stéphane Grappelli o Chet Baker. Había una placa para conmemorar que allí dio su último concierto Camarón. También el era el lugar de reunión de muchos de los políticos que hoy son líderes. Todo esto nos hacía sentir especiales", explica Pepe.

Sin embargo, más que el prestigio del centro a nivel cultural, el ex colegial destaca el cambio de mentalidad que supuso para cientos de jóvenes llegados a la capital de las distintas provincias españolas. "Acostumbrado a la vida del instituto, cuando llegué al colegio me encontré con que allí las cosas funcionaban de otra manera", reconoce.

Si llegaba alguien que parecía haber sido carne de cañón para las burlas, dice, se le intentaba proteger y, por el contrario, si alguien creía estar por encima de los demás, se le trataban de bajar los humos. "Nuestras novatadas eran para divertirnos y conocernos. Todos aprendimos a tratarnos por igual", explica. Además, señala que los baños eran mixtos, por lo que consiguieron "normalizar" muchas situaciones que en otras residencias no se daban.

Nuestras novatadas eran para divertirnos y conocernos. Todos aprendimos a tratarnos por igual", explica un ex colegial

Sabela y Pepe coinciden en que aquel lugar les enseñó a ser libres y a no tener prejuicios con los demás. "Los colegiales hacen al colegio mayor y, al revés, el colegio mayor hace a los colegiales con sus valores de libertad, compañerismo y respeto. Por eso me he llevado grandes amigos a los que conservo a día de hoy", concluye la gallega.

Ahora, la Complutense invertirá 7 millones de euros de sus fondos para rehabilitar la que fue su casa y la de miles de universitarios que allí residieron desde finales de los 60. Ese capital estaba depositado en fondos de inversión por la Fundación del Amo que, con los intereses, financiaba un programa de investigación con la Universidad de California.

El proyecto se hizo insostenible con la crisis y hubo que complementarlo con dinero de la universidad, por lo que el rector, Carlos Andradas, ha decidido que la universidad se hará cargo del programa del Amo con sus presupuestos a cambio de que esta fundación permita usar el dinero para reformar el San Juan Evangelista. Larga 'segunda' vida al 'Johnny'.

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