Desafío secesionista

Junqueras juega de nuevo al 'poli bueno' del independentismo

ERC se distancia de Quim Torra, un hombre de Puigdemont, con quien no mantienen buenas relaciones. Junqueras pretende evitar la confrontación con el Estado, al menos mientras siga en prisión

Oriol Junqueras
Oriol Junqueras efe

No era Quim Torra el candidato favorito de ERC. Preferían a Elsa Artadi, y así lo manifestaron públicamente. Torra es un integrista étnico de trayectoria política inexistente. Su único mérito es ser amigo de Puigdemont. Y el prófugo no cae bien en los republicanos. Oriol Junqueras apenas lo soporta. 

No agradan en ERC ni los tuits ni los artículos ni algunos comentarios de Torra que han circulado estos días por las redes y por los medios de comunicación. Ni gusta su prepotencia y su arrogancia. En las semanas previas a la investidura, los contactos de los republicanos con Torra han sido escuetos, los justos, comentan en estos círculos. "Acaba de llegar al independentismo, se apuntó en la ANC y Omnium y se coló en la política partidista vía Unió y luego Artur Mas que fue quien le colocó con Trias y le ofrecieron el chollo del Borne. Es un oportunista, con unas ideas del XIX. Con eso está dicho todo", comentan estas fuentes.

La estrategia anunciada por Torra en su discurso del viernes no coincide con la que plantea Junqueras desde la cárcel. El líder de ERC apuesta por ampliar la base social del separatismo antes de emprender de nuevo el camino hacia otro 'procés'. En estos meses del 155, ERC ha acogido políticos de otros partidos, como exdirigentes democristianos, bajo la denominación de 'Demócrates', o gente del PSC como el propio Ernest Maragall, Joan Ignasi Elena yotros descolgados del socialismo. 

El horizonte electoral

Junqueras impulsa la idea de serenar el juego, tras el fracaso de la proclamación de independencia del pasado octubre, abrir sus filas y hasta ofrecer de nuevo una actitud amable hacia una negociación con el Gobierno central. Es decir, repetir esa imagen del 'poli bueno', el interlocutor amable que tanto éxito cosechó en su momento con la vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría, durante la 'operación diálogo'. 

Torra no se ajusta a este esquema. En su intervención parlamentaria de investidura se reclamó una mera marioneta de Puigdemont a la espera de que el 'presidente legítimo' sea de nuevo investido. "Sólo busca la confrontación y ya sabemos dónde termina esa vía', menciona un diputado republicano, muy próximo a Junqueras.

ERC se va a mostrar en los próximos meses muy alejado a los postulados de Torra. En primer lugar, porque en nada favorece a los presos el anunciar de nuevo un periodo constituyente y la proclamación de la república. Y además, porque en el caso de concurrir de nuevo a las urnas, tal y como proyecta Puigdemont, ERC pretende presentarse con su propia bandera, sus propias siglas y en busca de sus propios simpatizantes. Las encuestas, por ahora, avalan esta actitud. 



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