Elecciones en Andalucía

Juan Marín, de futbolista frustrado a héroe inesperado de Ciudadanos

Marín no es el prototipo de candidato enganchado a las hojas de cálculo que gusta en Ciudadanos, pero se ha ganado a la dirección nacional por su cercanía y constancia. Su resultado en Andalucía le puede convertir en el primer representante del partido naranja en un gobierno autonómico

Juan Marín.
Juan Marín. EFE

Una lesión apartó a Juan Marín (Sanlúcar de Barrameda, 1962) del fútbol profesional. Marín llegó a jugar en la Segunda División B del fútbol español con el Atlético Sanluqueño, el equipo de su ciudad.

De aquella época le queda su pasión por el deporte y una voluntad de hierro que, dice, le he ayudado a conseguir un resultado en las elecciones andaluzas que coloca a Ciudadanos a las puertas de la Junta. Marín, si prospera la negociación con el PP, formará parte del primer gobierno no socialista de la historia democrática de Andalucía.

Ciudadanos le debe mucho a Marín. Se convirtió en candidato del partido naranja en 2015, cuando prácticamente nadie quería serlo. Albert Rivera dudó mucho. El partido estaba iniciando su expansión nacional tras obtener dos escaños en las europeas del 2014 y temía que un descalabro en Andalucía frenara su crecimiento.

Los nueve de 2015

Marín recuerda con cariño aquella campaña sin planificar y a salto de mata, en la que los carteles electorales eran la cara de Rivera y no la suya. “Que nos llamaban de una televisión local en Almería, ahí que íbamos en el coche aunque estuviéramos en la otra punta”, explica muchas veces.

Ciudadanos superó todas las expectativas y entró al Parlamento con nueve diputados. “Esa noche todo el mundo estaba contento, menos yo”, ha contado en alguna ocasión. “Sabía que con ese resultado teníamos la llave del gobierno”.

Marín no es un político salido de la nada. Hay un tuit que circula por las redes en el que se sugiere que antes de Ciudadanos probó suerte en otros partidos. Es cierto que trabajó en el gabinete de comunicación del Partido Andalucista.

Y también reconoce que en las elecciones municipales de 1983 cerró la lista de Alianza Popular (AP). La historia, según su versión, es que su padre se presentó un día en casa, le hizo ponerse un traje e irse a hacer unas fotos. Eran para la candidatura. Tenía 21 años y tampoco se atrevió a contradecir a su familia.

Marín se hizo cargo del negocio familiar y accedió a la presidencia de la Asociación de Comerciantes de Sanlúcar. Aquella decisión cambió su vida y dio inicio a su verdadera carrera política. Se enfrentó al ayuntamiento y a los sindicatos durante una huelga de basuras en 2006.

Política en Sanlúcar

A sus íntimos confiesa que lo pasó muy mal aquellos días, porque significarse en una situación de tensión así crea muchos enemigos en un pueblo pequeño. Marín canalizó su rabia en la fundación del partido Ciudadanos Independientes de Sanlúcar.

Y recuerda con orgullo que su proyecto nació al mismo tiempo que Ciudadanos en Cataluña, también en 2006. Es su manera de decir que estaban predestinados a encontrarse.

Su partido entró al ayuntamiento de Sanlúcar con tres concejales y desalojó al PP de poder tras llegar a un acuerdo con el PSOE.

Casado y padre de dos hijos, su familia le llama cariñosamente Tate. Marín es una persona de carácter afable. Es un apasionado del voleibol. De hecho ha llegado a ser entrenador. Le gusta mucho contar chistes, aunque se queja de que sus asesores ya no le dejan.

Marín no es el prototipo de líder político amante del Excel que gusta en Ciudadanos. Y no han faltado voces que han pedido su cabeza en estos años. Quizá por eso le ha costado un poco más conquistar a la dirección naranja. Lo ha hecho en esta última campaña por su constancia, disciplina y cercanía.

Marín y el PSOE

El pacto que firmó con Susana Díaz ha sido uno de los que mejor ha funcionado en estos años. Otra cosa ha sido la gestión orgánica de Ciudadanos en Andalucía, que ha vivido varios conflictos internos.

Marín preparó el partido para formar un gobierno de coalición con Díaz en el nuevo ciclo electoral. Pero la crisis catalana y el terremoto de la política nacional –especialmente la moción de censura- enterraron esa posibilidad.

Marín salió a las urnas con la aspiración de superar al PP y disputar la presidencia al PSOE. Casi consigue ambas. Los 21 escaños -12 más que hace cuatro años- son un aval para la consolidación del partido en Andalucía y la puerta de entrada a la Junta

Ciudadanos espera que como presidente. El PP, quizá vicepresidente. La negociación que ahora comienza lo dirá. Marín es el héroe inesperado de Ciudadanos. Y puede convertirse en el primer cargo del partido naranja en un gobierno autonómico



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