Juicio del 'procés' El abogado de Forn alega a que la Generalitat incumplió el 1-O y renunció a la independencia

Javier Melero insiste en desvincular a los Mossos del plan de la Generalitat y culpa a la desconfianza del Gobierno central hacia la policía catalana

“El Gobierno de la Generalitat incumplió el 1-O. Sé que a alguien le puede molestar esta versión de los hechos, pero es lo que ocurrió”. El abogado Javier Melero, representante del exconseller de Interior Joaquim Forn, ha culminado su particular línea de defensa, alejada desde el principio de la del resto de acusados, y ha llegado a erigirse como el defensor de la Policía y la Guardia Civil. A su juicio, la gente que fue a votar el 1-O "no estaba ejerciendo ningún derecho, aunque tampoco un delito".

Antes que él había hablado el abogado del líder de ERC, Oriol Junqueras. El letrado Andreu Van den Eynde cerró su intervención de dos horas pidiendo al tribunal una sentencia que solucionase el "conflicto político". Melero, en cambio, ha acabado aludiendo a la comedia Amanece que no es poco para pedir una España en la que solo se discuta sobre Faulkner. La diferencia de estilos se evidenció desde el inicio del juicio y se ha mantenido hasta este penúltimo día. “Esto no es política, es Derecho Penal”, ha insistido Melero.

"Quien cita a los nazis, pierde"

Por un momento el abogado ha copiado la estrategia empleada tantas veces por el presidente del tribunal Manuel Marchena que consiste básicamente en elogiar a alguien antes de asestarle un revés. Melero destacó los “brillantes informes” de la Fiscalía para luego afear el recurso “trillado” de acudir al jurista Hans Kelsen, víctima de los nazis, para describir como un golpe de Estado lo sucedido en Cataluña. “En cualquier debate que dure mucho alguien mencionará a los nazis y quien lo hace pierde. No estamos hablando de los nazis”, ha replicado.

Casi todo su relato ha ido dirigido a contestar la tesis de los fiscales y casi no ha abordado la acusación por sedición que defiende la Abogacía del Estado. Ha centrado su estrategia en desmontar la teoría de que los acusados culminaron su plan rupturista y derogaron la Constitución en Cataluña valiéndose de la ventaja de ostentar todo el poder en esa comunidad. "Si se consuma te ponen una estatua en una plaza de Madrid, no te juzgan en el Tribunal Supremo. No se consumó", ha remachado.

“El 155 funcionó perfectamente. Cuando el 27 de octubre Forn se despidió de sus funcionarios les dijo que había dos opciones: o elecciones o 155. El Gobierno de la Generalitat incumple el 1-O- No se arría la bandera, no se comunica al cuerpo diplomático. Si algún núcleo de poder se ostentaba es a la renuncia voluntaria de aquellos mecanismos. El Gobierno no efectuó ninguna declaración de independencia”, ha contestado Melero. 

La desconfianza

Otra de las ideas fuerza del abogado fue poner de relieve que los Mossos no fueron desleales al Estado y que el fracaso en el despliegue fue por la ineptitud de los responsables del Ministerio del Interior y la desconfianza del Gobierno central hacia todo lo que tuviese que ver con la administración catalana, desde los Mossos hasta un funcionario.

“Aquí no se enjuicia a la Policía”, ha terciado Melero en lo que supone un misil en la línea de flotación del resto de abogados defensores. Según ha recordado, aquellos que se excedieron en su actuación están siendo investigados en tribunales ordinarios. “Quien viene aquí a defender a la Policía soy yo. Y digo también a la Policía y la Guardia Civil”, ha avisado en el sentido de que a las fuerzas de seguridad no se les defiende “dándoles coba”.

En ese sentido, ha alegado que “la ineptitud de sus mandos, por completo aberrante, les condujo a una situación endemoniada en la que el cumplimiento del deber perjudicó su imagen bien ganada en Cataluña”. “Los policías adolecieron de un gravísimo déficit de organización que fue pretendido y buscado. Se intentó una apariencia de coordinación con los Mossos de los que ya se desconfiaba”, ha añadido.

Nadie cumplió las órdenes judiciales

A su juicio, lo que pretendía el Gobierno era impedir la imagen de que el 1-O era un referéndum homologable. Se basó para ello en el testimonio que prestó en el juicio el exsecretario de Estado de Seguridad, Juan Antonio Nieto. “El plan era que nadie pudiera decir que aquello era un referéndum. ¿En qué se parece ese objetivo con las órdenes de jueces y fiscales? En nada”, ha destacado Melero para reivindicar que si los Mossos no cumplieron las órdenes, las fuerzas de seguridad del Estado, tampoco.

Sí concedió en cambio Melero que su cliente incurrió en desobediencia: "Cedo esa trinchera con gusto". Pero ha insistido en negar la rebelión por la que le piden 16 años de cárcel. Lo definió como un delito gravísimo que pone en jaque al Estado, una categoría pensada para los alzamientos militares que se plantea ahora en la era de las redes sociales. En ese sentido, ha destacado que el Estado reaccionó con más previsión ante la boda de una infanta que ante el desafío soberanista. Ha recordado que ni se planteó decretar el Estado de sitio, ni se pusieron en marcha planes de contingencia, ni se protegieron infraestructuras críticas.

Contra Pérez de los Cobos

Melero, con un talante conciliador hasta con el secretario judicial, se ha mostrado especialmente crítico con el coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos, coordinador único de las fuerzas de seguridad al que acusa del caos y la desconfianza el 1-O: "Jugó un extrañísimo papel. Parece ejercer menos competencias que el ujier del Ministerio".

Este mando de la Guardia Civil alimentó buena parte de la tesis de Fiscalía y acusó a los Mossos de haber pergeñado una "estafa" como la de avisar a los colegios electorales de lo que harían el día de la votación. "Eso es lo que decía Fiscalía que hicieran ¿Qué tendrían que haber hecho, quemar colegios, poner cadenas? Pero es que, además, nadie se quejó ni protestó por ello", ha concluido Melero.

A lo largo de estos cuatro meses de juicio, el abogado se ha esforzado por desvincular a los Mossos del plan de la Generalitat con el ánimo de demostrar que si la policía autonómica estaba enfrentada a los políticos, difícilmente su cliente les pudo dar órdenes en favor del referéndum ilegal. El tribunal tendrá la última palabra sobre el futuro del exconseller y sobre la solitaria estrategia de su letrado.

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