Elecciones en Cataluña Inés Arrimadas, la victoria amarga en medio de la euforia independentista

La líder de Ciudadanos en Cataluña logra un resultado histórico para el partido naranja pero no podrá hacerse con en el Palau de la Generalitat para abrir la etapa de reconciliación que prometía a los catalanes

La candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha conseguido unos resultados históricos para su partido en unas elecciones cruciales para el futuro de Cataluña. El más de un millón de votos que ha logrado la formación naranja no le servirán, sin embargo, para gobernar y abrir la etapa de reconciliación que prometió a los catalanes. Los partidos del bloque independentista sumarán más escaños que los 37 diputados que ha obtenido en el Parlament. 

En apenas cinco años, Arrimadas ha crecido marcando un perfil propio junto a su mentor, Albert Rivera. Durante los últimos dos años se ha erigido en la líder de la oposición como portavoz parlamentaria en la cámara catalana donde ocupa un escaño desde 2012. Desde la tribuna se ha empleado a fondo para combatir las tesis del independentismo. 

"Seguiremos trabajando con más votos y con más escaños para todos vosotros", clamó en la noche de este jueves tras conocerse los resultados casi definitivos de las elecciones al filo de las doce. Ante cientos de simpatizantes del partido congregados en la Plaza de España de la ciudad condal, Arrimadas pidió que nadie se quedase "en casa sin celebrar la victoria del constitucionalismo en las urnas". Calificó sus resultados como "la victoria de un proyecto para todos los catalanes". 

"Hemos ganado en Barcelona, Hospitalet, Cornellá, Lleida y Tarragona. Las diez ciudades más pobladas de Cataluña hoy son naranjas", se encargó de recordar arropada por los miembros de su partido, entre los que estaban el propio Albert Rivera, su estrecho colaborador y número dos en el Parlament, Carlos Carrizosa y otros miembros de la Ejecutiva nacional como Juan Carlos Girauta, Fernando de Páramo o José Manuel Villegas.

En la manifestación en favor de la unidad, la gente se le tiraba encima. Todos quieren una foto con ella, aunque no sean votantes de Ciudadanos

Nacida hace 36 años en Jerez de la Frontera (Cádiz), Arrimadas es odiada y admirada a partes iguales en la calle. Durante esta campaña electoral se han repetido los ataques contra la candidata por parte de ciudadanos independentistas, que tienen especial animadversión a la figura que encarna las críticas a la deriva unilateral. Arrimadas convive con gritos de "fascista" mientras pasea con su marido, con caceroladas en su acto final de campaña y con silbidos a la salida de su colegio electoral.

Lejos de amilanarse, la candidata de Ciudadanos se crece ante la adversidad y valora mucho el apoyo que recibe de los que la rodean. "Me dan su apoyo cuando pasan estas cosas, pero los otros siempre gritan y se les oye más", confesaba a este diario tras el desafortunado episodio sufrido a las puertas del colegio electoral este jueves. En la manifestación en favor de la unidad, la gente se le tiraba encima. Todos quieren una foto con ella, aunque no sean votantes de Ciudadanos. 

Una campaña solvente

Muchos califican su campaña electoral como una campaña "redonda", sin fallos de discurso y logrando afianzar a un electorado que su partido ha conseguido arrebatar a un PP que sólo ha obtenido tres escaños y que pasará al grupo mixto; y a un PSC que se ha quedado con 17 diputados. Su voz ha sufrido a lo largo de los últimos días, pero el tono quebrado lograba incluso reforzar su épica, comentaba un asesor del partido. 

"¿Por qué no te vuelves a Cádiz?", le espetó en Twitter la expresidenta del Parlament Núria de Gispert. Precisamente, su equipo ha sabido explotar sus raíces andaluzas para atraer al votante de la emigración histórica con la que se ha nutrido la sociedad catalana. "La mayoría social en Cataluña se sienta catalana, española, europea. Hemos votado a favor del sentido común y de la convivencia. Esta victoria hace más visible aún que la situación política en Cataluña no es la que han querido vender algunos en el extranjero. Cataluña somos todos", sentenció en la noche de este jueves.

Esta victoria hace visible que la situación política no es la que han querido vender algunos en el extranjero"

Arrimadas, hija de un salmantino, es la única de las candidatas que contaba con pasado en el sector privado. Y en algunas entrevistas ha deslizado que tras su paso por la política, le gustaría retomar su actividad profesional. Tras acabar la carrera de derecho, empezó con 24 años a trabajar como responsable del departamento de calidad de una petroquímica y más tarde pasó seis años como consultora en la empresa D'Aleph. En 2008 se instaló en Barcelona, donde aprendió catalán por su cuenta. 

"Ella es la que debería ser la presidenta de la Generalitat de Cataluña", reivindicó Rivera ante un auditorio completamente entregado. De haberlo hecho, habría sido la primera no nacionalista de la historia de la institución. "Hemos hecho lo que os prometimos. Ganar. Lo hemos hecho. No podemos decidir por los demás", remató Rivera. 



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