Política

Podemos estalla contra la vicepresidenta Calviño: "Actúa en nombre del Ibex 35"

El partido morado incluye en su frente de lucha interna a la vicepresidenta de Asuntos Económicos, además de Carmen Calvo

Nadia Calviño
Nadia Calviño EFE

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, intentó formar parte del equipo que lucha contra el Coronavirus, pero Pedro Sánchez le dejó de lado. Ahora, el líder morado ve cómo su figura se esfuma también en la parte económica, y en ese nuevo escenario Podemos dirige su ataque contra la Vicepresidenta de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. “Actúa en nombre del Ibex 35”, comentan a Vozpópuli miembros de la formación para manifestar su malestar ante el peso en el Ejecutivo de la ya conocida como "superministra".

Entre Calviño e Iglesias nunca hubo mucha afinidad. Funcionaria de carrera, la vicepresidenta de Economía supo desde el comienzo de la legislatura que su papel consistía en vigilar a los ministros de Podemos, así como a los socios de ERC y PNV ante sus peticiones económicas. “Es una funcionaria y tiene un fuerte sentido de Estado y de la Unión Europa”, comentan fuentes del PSOE.

Sin embargo, justo cuando su vicepresidencia y el Ministerio de Hacienda, liderado por María Jesús Montero (hay afinidad entre ellas), veían acercarse la aprobación de los presupuestos del Estado, estalló el problema del Coronavirus. Nadie en el Ejecutivo se lo tomó en serio. Esta es la verdad más incómoda del Ejecutivo. Sánchez reaccionó a contrarreloj tras permitir una manifestación multitudinaria el 8-M en Madrid que para algunos en el seno del propio Gobierno será "la condena" del Presidente.

"Podemos ha aceptado lo que se le ofrecía"

Podemos, que ya tenía escaso peso en el Gobierno, con la crisis del Covid-19 vio esfumarse su papel. Así lo adelantabaVozpópuli el pasado lunes, pocas horas antes de que el Ejecutivo aprobara un paquete de medidas de clara marca socialista y sobre las que los morados han dicho en realidad muy poco. "Nadie lo cuenta, pero la verdad es que Podemos no tiene ideas económicas claras, y ha simplemente dicho que sí a lo que se le ofrecía", cuenta una fuente del Ejecutivo.  

Flexibilización de los despidos temporales (un favor a la CEOE), énfasis en la liquidación de las empresas a través de dinero prestado por el ICO, abandono de los autónomos (su portavoz ha criticado duramente el plan) y reducción de la moratoria en las hipotecas y frenazo a la de los alquileres, son los ejes de un plan redactado por manos socialistas. Incluso Íñigo Errejón aprovechó la situación para alejarse de Podemos en el Congreso. Pablo Echenique, en cambio, respaldó la medida.

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, en el Senado.
El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, en el Senado. Europa Press

"Escudo social" y marketing político

Aun así, en Podemos estás acostumbrados a identificar quién les puede hacer la vida difícil. Y después de Carmen Calvo, la vicepresidenta de Asuntos Económicos se ha convertido en un escollo para los morados. La intentan debilitar describiendo una división interna en el Ejecutivo entre “ortodoxos” y socialistas supuestamente alineados con los morados, que varias fuentes socialistas niegan. “Hubo un debate sobre las medidas económicas”, reconocen varias fuentes del PSOE, pero alrededor de Calviño y Montero hay un “total cierre de filas”.   

El pasado martes, Iglesias lanzó la orden de intentar ponerse la medalla de las medidas más sociales del plan contra el coronavirus. Sabe moverse mejor que el PSOE en las redes sociales, e intenta aprovechar esa ventaja. Insiste en hablar de "escudo social" (término adoptado por algunos medios de comunicación como propio) aunque en realidad se trate de un concepto más bien marketing político (Podemos hizo de ese "escudo" su nuevo símbolo en Twiiter). De lo que es consciente es que el impacto económico de la crisis puede ser mayor que la de 2008, e intenta evitar la asociación con esa época.

Calviño, así como Montero, creen por su parte que la crisis se puede abordar con medidas de doble velocidad. Por un lado, un paquete de ayudas (más bien promesas) para dar confianza a las empresas, y, por el otro, preparar otro plan de choque si la crisis se prolonga más de tres semanas o un mes. Este es el plazo en el que trabaja el núcleo duro del Gobierno, que, abrumado por la gravedad de la situación, deja al margen la trifulca política con los morados: “El problema es la economía”, aseguran.

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