Política

El as en la manga de Iglesias: renunciar al Consejo de Ministros para que Irene Montero tenga una cartera

Podemos cree que algo se ha movido en el PSOE y empieza a dibujarse un escenario inédito con la posibilidad de desbloquear la situación

Pablo Iglesias e Irene Montero.
Pablo Iglesias e Irene Montero.

Las declaraciones de Pedro Sánchez, en las que el socialista señala a Iglesias como el “principal escollo” para desbloquear un gobierno rojo-morado, abren, paradójicamente, una opción muy tentadora para Podemos. Si Pablo Iglesias renuncia a estar en el Consejo de Ministros, pero exige como contrapartida la inclusión de varios ministros morados, entre ellos a Irene Montero, puede poner a Sánchez entre la espada y la pared, comentan dirigentes de la formación morada a Vozpópuli.Se trata de un as en la manga que Iglesias debe jugar en los últimos compases de la negociación.

Miembros de Podemos afirman que la dirección ya estudia esa jugada. Sostienen que esta sería la opción “más inteligente”. Una vía que, recuerdan, permitiría a Iglesias exigir varias carteras en el Consejo de Ministros, incluyendo a personas de su máxima confianza en el máximo órgano de gobierno. Las fuentes consultadas apuntan los nombres de Montero, Rafa Mayoral, la jueza Vicky Rosell y el ex inspector de Trabajo, Héctor Illueca, además del portavoz de Equo, Juantxo Uralde.

Montero, en Vivienda

Este jueves, el propio Iglesias pidió "calma" a los suyos. “Sánchez se ha movido”, reconocieron algunos desde el partido morado, a la vez que recordaron que por primera vez en la entrevista de este jueves en La Sexta el socialista mencionó la palabra “coalición”.

En La Moncloa también circuló este jueves el rumor de que Montero podría entre a formar parte del próximo Ejecutivo. En el entorno del Presidente del Gobierno apuntaban al Ministerio de Vivienda, donde Montero podría reivindicar su pasado de portavoz de la plataforma PAH.

La sensación en Podemos, en definitiva, es que las cosas pueden encauzarse. Todas las miradas están puestas en la votación del 25 de julio, cuando será suficiente una mayoría simple para que Sánchez salga elegido presidente. El socialista confía en la abstención de ERC, además del apoyo de Compromís y el partido de Revilla. Si Podemos vota a favor en la segunda sesión de investidura, el nuevo gobierno tendría luz verde.

Vuelta al victimismo 

En su salida pública del miércoles, Iglesias exigió explícitamente a Sánchez que admitiese que el problema para sellar una coalición era él. La cuestión pasó casi desapercibida, pero era clave. Ahora, después de la declaración de Sánchez, Iglesias vuelve a esgrimir un discurso victimista, y, a la vez, a tener la sartén por el mango.

Mientras, los suyos se han lanzado al ataque del PSOE. Irene Montero dijo que Sánchez "debe rectificar". Pero no se refirió al veto a Iglesias, sino a los comentarios sobre el político morado: "Sánchez ha llegado a decir que Pablo Iglesias no defiende la democracia. No todo vale”, ha escrito en las redes sociales la número dos de Podemos.

Escenificar el "sacrificio" de Iglesias

Según varias fuentes de Podemos, no obstante, los ataques de dirigentes como Juan Carlos Monedero, Pablo Echenique y Montero serían calculados. Concretamente, para escenificar en un segundo momento el “sacrificio” de Iglesias para garantizar un “gobierno progresista”. Y, de paso, aumentar la presión sobre Sánchez. 

Los argumentos esgrimidos a favor de la renuncia de Iglesias apuntan, además, a otros elementos técnicos. Iglesias ya ha renunciado a que los morados ocupen carteras de Estado. Esto significa que su margen de acción es menor, y que, en el caso de conflictos en el consejo de Ministros, el arbitro de cada asunto sería el presidente del gobierno. Es decir, que Iglesias se convertiría de facto en un subordinado a Sánchez.

Otro elemento a favor del "sacrificio" de Iglesias consiste en la posibilidad de empujar a personas de su máxima confianza en el Consejo de Ministros. Fuentes de Podemos asumen, por ejemplo, que sería un error asumir carteras como la de Trabajo, porque deberían aceptar decisiones impopulares desde la posición de socio minoritario. Mejor apostar por ministerios con visibilidad social, más fáciles que gestionar, como Igualdad, Vivienda y ámbitos ecológicos, afirman las fuentes consultadas.

Por otro lado, Iglesias evitaría nuevas elecciones, con el temor a la irrupción de Íñigo Errejón, y podría centrarse en blindar su liderazgo en el partido. Por ejemplo, cerrar la fusión con Izquierda Unida, en la que lleva tiempo trabajando, y acallar las críticas internas, con el argumento de que durante su trayectoria Podemos se ha afianzado como actor histórico y político en la España contemporánea, hasta llegar al gobierno (algo jamás alcanzado por el PCE e IU). Y, acto seguido, preparar el relevo de Irene Montero, quien llegaría al próximo congreso de Vistalegre III como dirigente y ministra.

"Tranquilidad y calma", ordenó ayer Iglesias. Todos saben que se ha abierto una segunda fase en la negociación. Posiblemente la definitiva. Y en la que Iglesias tiene un as en la manga, están convencidos varios dirigentes de Podemos.

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