Política

El Gobierno saca pecho por haber impedido “la burla” de investir a Puigdemont

"Un fugado de la Justicia no va a vivir a costa del erario público", aseguran

Mariano Rajoy el pasado viernes en Bruselas
Mariano Rajoy el pasado viernes en Bruselas Efe

El Gobierno respira. Por fin, Carles Puigdemont se echa a un lado, aunque él diga que de forma “provisional”, y se pone en marcha el mecanismo para la investidura de otro presidente de la Generalitat.

La nominación del expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sánchez, preso en la madrileña cárcel de Soto Del Real, no ha cogido de improviso a La Moncloa que minutos después del mensaje del huido Puigdemont desde Bruselas ha dado a entender que no lo  acepta.

“El gobierno considera que Cataluña necesita tener cuanto antes un Presidente de la Generalitat en condiciones de gobernar esa comunidad y atender debidamente a la gestión de los asuntos que interesan a los ciudadanos”, aseguran fuentes del Ejecutivo.

Para La Moncloa, la renuncia de Puigdemont significa que mes y medio después asume que “no va a ser presidente de la Generalitat”, por mucho que diga que su apartamiento es provisional.

Y saca pecho el gabinete de Mariano Rajoy: “no hubiera sido posible sin la determinación del Gobierno de utilizar todos los recursos a su alcance para impedir esa burla a la legalidad vigente”.

El Gobierno prefiere no comentar la alusión de Puigdemont a que él representará en Bruselas la legitimidad de la República catalana.

Simplemente, advierte que seguirá velando “por el respeto a la legalidad, incluido por el uso correcto del dinero público”. Porque “un fugado de la justicia no va a vivir a costa del erario público”.

En el entorno de La Moncloa se da por seguro que los independentistas de Junts Pel Cat, el partido de Puigdemont, y ERC, con el apoyo de las CUP, van a seguir desafiando la legalidad presentando a Jordi Sánchez.

En manos de Pablo Llarena

Primero, habrá que ver si el magistrado instructor del Tribunal Supremo Pablo Llarena le excarcela -no está nada claro dados los antecedentes de denegación de libertad a Oriol Junqueras y Joaquim Forn-; pero, si Llarena le excarcela, el Consejo de Ministros deberá decidir si acepta “la provocación”, en palabras de una fuente popular, o pasa al contraataque.

Lo más probable es que en ese momento, Rajoy vaya de nuevo al Senado a pedir una prórroga del 155 en Cataluña con el argumento de que Sanchez no está en condiciones de ejercer como presidente de la Generalitat porque tendrá que volver a la cárcel cuando acabe el pleno de investidura; y tendrá el apoyo no solo del PP, también de Ciudadanos -ya lo ha anunciado- y, está por ver, del PSOE.

En caso de no ser Sánchez, será, previsiblemente, Jordi Turull quien se haga cargo de la candidatura a presidir la Generalitat; pero también está procesado por sedición y a finales de marzo o abril, cuando Llarena decrete su procesamiento, será inhabilitado.



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