Consejo de Ministros

El 'Gobierno bonito', entre el "caos" y el "pánico" a los trapos sucios

El 'septiembre negro' ha convertido el Ejecutivo que formó Sánchez en junio, del que ya han dimitido dos ministros, en un manojo de nervios que afecta a la imagen de estabilidad que pretende dar

Sánchez, en la foto de familia con su Gobierno cuando aún estaba la ministra Montón
Sánchez, en la foto de familia con su Gobierno cuando aún estaba la ministra Montón EFE

"Un poco de caos es incluso bueno porque nos hace humanos... pero no esto". El diagnóstico sale del segundo nivel de un ministerio importante y refleja el ánimo en el que empezó siendo el gobierno bonito con el que Pedro Sánchez sorprendió a España y, tres meses y dos ministros dimitidos después -Màxim Huerta y Carmen Montón-, es un manojo de nervios a ver qué publican los diarios al día siguiente.

"Pánico al currículum", resume otra fuente. Que se lo digan a la portavoz, Isabel Celáa, a quien esta semana se le ha acusado de ocultar en su declaración de bienes la mitad del valor de su vivienda habitual en Berango (Vizcaya), 1,05 millones, que comparte en gananciales con su marido.

Si a eso se le une la inestabilidad parlamentaria, la presión de Pablo Iglesias para obtener rédito político por el apoyo de Podemos a la continuidad de la legislatura, y que "un día convocamos elecciones y al siguiente no, un día no prorrogamos los presupuestos y al otro sí", pues esa sensación se acentúa. 

No hay un diagnóstico unívoco en el Gobierno sobre qué le pasa, más allá del socorrido: "la derecha no ha digerido su salida del poder". Algo de esto hay, sin duda, pero cuando uno rasca, no ya en el PSOE, también en cargos con experiencia del propio gabinete, se admiten "patinazos muy serios" que Pablo Casado y Albert Rivera están sabiendo aprovechar.

Es el caso del "empecinamiento" de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en paralizar la venta de misiles a Arabia Saudí cuando era evidente para todo el mundo que el contrato de construcción de cinco corbetas en los astilleros de Navantia en San Fernando (Cádiz) estaba absolutamente ligado a esa compra de bombas guiadas por láser; al final lo único que consiguió Robles fue enrarecer las relaciones con el titular de Exteriores, José Borrell, encargado de mediar con el Reino wahabí y de anunciar la rectificación porque los saudíes no quieren saber nada de ella.

Una de las fuentes consultadas pone el acento en que eso se escenificó a la vuelta de vacaciones de verano, entre el 3 y el 10 de septiembre, tan solo una semana después de los ejercicios espirituales a los que convocó Sánchez a sus ministros en la finca de Quintos de Mora (Toledo), "en teoría para coordinarnos"

"Houston, tenemos un problema", ironizan círculos del gabinete con el daño que le hace al PSOE un Duque que tiene casas en una sociedad para pagar menos impuestos

Luego vino la dimisión de Montón y, sin haberse repuesto de la misma, la crisis con la tesis del propio Sánchez y las acusaciones contra la ministra de Justicia y el de Ciencia.

En La Moncloa se cree que Pedro Duque ha sobrevivido mejor para seguir siendo ministro de Ciencia que la titular de Justicia, Dolores Delgado, quien no solo mintió inicialmente al decir que no conocía al ex comisario José Manuel Villarejo, sino que luego, el día de su reprobación en el Senado, transmitió la sensación de estar fuera de sí; mientras que Duque "fue sincero desde su primera comparecencia".

Así lo resaltan los spin doctor que rodea al presidente, un selecto grupo muy pendiente siempre del impacto de las redes, al que el director de la Presidencia del Gobierno, Iván Redondo, acaba de incorporar al que hasta hace un mes era el alcalde de Jun (Granada), José Antonio Rodríguez Salas, fan de Twitter donde los haya.

Pero cuando uno se aleja de ese círculo que rodea al presidente, el diagnóstico es menos halagüeño: "Houston, tenemos un problema", bromea un diputado del Grupo Socialista en relación al hecho de que el astronauta ministro tenga sus casas a nombre de una sociedad para pagar menos impuestos.

Más allá de estos hechos, y del trabajo de fin de máster plagiado por Carmen Montón, no todo el Gobierno -mucho menos el partido- comparte la estrategia de victimización puesta en marcha para frenar al tsunami de informaciones que se llevó por delante a la ministra de Sanidad y al casi non nato Màxim Huerta porque hablar de fake-news a juicio de muchos en el partido "no tiene sentido".

Algunos en el Gobierno y muchos en el PSOE creen que el debate sobre las "fake-news" que lanzó Calvo es un error que se les puede volver en contra

"Y que el ataque lo haya puesto en circulación la vicepresidenta, menos", añade una fuente socialista, en clara alusión a las críticas que está recibiendo Carmen Calvo incluso desde dentro del Complejo de La Moncloa por desaparecer a un segundo plano en los momentos más críticos -crítica que en los ministerios económicos y en el PSOE también se hace a la ministra de Economía, Nadia Calviño-.

Lo cierto es que, siendo "presidenta en funciones" hace quince días, durante la gira de Sánchez por Canadá y EE.UU., Carmen Calvo hizo mutis por el foro en una semana negra para el gabinete por el riesgo de que Duque y la ministra de Justicia hubieran de dimitir; dejó que la portavoz Celáa o el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, salieran a achicar agua.

¿Por qué se puso en marcha la teoría del complot de fake-news? En parte para tapar esos problemas de coordinación, que empiezan a generar tensiones entre Calvo y Ábalos, por un lado, y entre la vicepresidenta e Iván Redondo, según diversas fuentes, pero, sobre todo, "porque la sombra de duda había llegado hasta el propio presidente cn las acusaciones de plagio en su tesis".

No hay gobierno que en tres meses pueda resistir tres o cuatro dimisiones sin caer todo él, y, menos aún, que pueda resistir semejante acusación contra su presidente sin réplica alguna.

"Pedro vuelve al victimismo", dicen los socialistas más críticos tanto con la gestión del gobierno como con el "apaciguamiento" en Cataluña

La situación hizo temer al propio Sánchez y al núcleo duro que le rodea -Redondo, Ábalos, Adriana Lastra y Calvo- que volvieran los movimientos internos en el PSOE de unos barones muy críticos con la política de "apaciguamiento" que se está llevando a cabo en Cataluña y, en general, con los episodios de rectificaciones y dimisiones; es más, este lunes uno de octubre. Ábalos se felicitó en rueda de prensa en Ferraz de que, "a diferencia de otras épocas", nadie del partido se haya sumado a la cacería.

Sin embargo, bastantes cuadros socialistas piensan que esto no puede traerles más que problemas con los medios y este mismo viernes el Ejecutivo parece haber empezado a recular. 

"Pedro vuelve al victimismo", dicen los socialistas críticos, que ven la larga mano del presidente tras la una estrategia que tan buenos réditos le dio en las primarias del partido frente a Susana Díaz; y todo en vísperas de su comparecencia ante el Senado, el 23 de octubre a explicarse sobre el supuesto plagio en su tesis. Trata así de que todo el PSOE cierre filas con él para luego contraatacar a PP y C's.

Porque, según algunas fuentes, los socialistas están recopilando información contra Casado y, sobre todo, de Albert Rivera. "Que tengan claro que no nos vamos a quedar parados mientras nos atacan", se dice en ambientes gubernamentales.  



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba