Política

Congreso extraordinario y relevo de Casado: el plan del PP si no hay 'remontada'

La idea de convocar un congreso extraordinario para designar al sucesor de Casado se instala ya entre amplios sectores del PP a la espera de los resultados de las elecciones del 26-M

Pablo Casado.
Pablo Casado. EFE

Todo es posible en el PP tras las elecciones del 26-M. El optimismo es ahora moneda infrecuente en amplios sectores de la formación, en los que se considera poco probable que se concrete la 'remontada' a la que apela Pablo Casado con insistencia. La pérdida del cetro de la Comunidad de Madrid así como la de algunos bastiones históricos, como Castilla y León o Murcia y La Rioja, harían saltar todas las señalas de alarma. Unos escenarios que en el equipo de dirección de Génova no se contemplan. 

Hay inquietud y nervios en las filas populares. Y unanimidad en torno a la incertidumbre sobre el futuro. Ante la creciente oleada de rumores de todo tipo, Casado insiste en recordar que los afiliados le eligieron en unas primarias por un mandato de cuatro años. "Sólo llevo nueve meses en el cargo y he perdido unas elecciones generales, cuando otros presidentes, como Aznar o Rajoy, no consiguieron llegar a la Moncloa hasta el tercer intento".

La moral de la militancia anda alicaída. Los dirigentes territoriales escrutan alternativas de futuro para si se da el caso de que las cosas salen como las dibuja el CIS, que ha recuperado cierta credibilidad. Una sensación de abatimiento se ha instalado en las terminales del partido. Los optimistas argumentan que los resultados serán ahora indefectiblemente mejores que en las generales. Confían en que muchos votantes que se fugaron a Vox hayan comprobado que, en efecto, el voto dividido favorece a Pedro Sánchez. "Ya hemos recibido el castigo, ahora toca que lo reciban los socialistas", argumentan. 

La sombra de Feijóo

Muchas miradas de se dirigen hacia a Alberto Núñez Feijóo, que ha cobrado repentino protagonismo en estos últimos días. El presidente gallego no ha ahorrado reproches a los errores de estrategia en la anterior campaña, a una errónea actitud hacia Vox y a la necesidad de 'ensanchar el PP' desde el centro. No obstante, el líder gallego subraya siempre que "todos somos responsables" que se quedará en Galicia hasta que concluya su mandato, el próximo año. Este domingo, cuando se le preguntaba por la continuidad de Casado, respondía que "Casado tiene que tener su espacio y su oportunidad". Entiéndase como se quiera. 

Una encuesta prevé que el PSOE se haga con seis de las siete grandes ciudades de Galicia

Feijóo está muy inquieto. Perdió tres diputados y cuatro senadores en la cita del 28-A. Ahora, una encuesta de La Voz de Galicia prevé que el PSOE se haga con seis de las siete grandes ciudades de la región. Por eso se empeña en sacudirse responsabilidades y señalar a Génova como el origen del actual desaguisado. 

Son muchas las voces en el PP que hablan ya de que, en en caso de que el 26-M los resultados resulten tan negativos como los de las generales, Casado debería dar un paso al lado para que se convoque un Congreso extraordinario en el que se elija a su sucesor. "En el mes de junio, con todos los datos de generales, autonómicas, locales y europeas, tendremos que hablar de los resultados. Tiempo al tiempo", insiste Feijóo. 

Desconfianza y falta de banquillo

El presidente de la Xunta despierta una simpatía comedida en los medios de la Ejecutiva nacional que en su día tendrían que elegir al presidente. Falló en su momento, cuando no dio el paso al frente para competir en las primarias. No todos se fían de él. "Pero no hay banquillo, ni tiempo para forjar un nuevo líder", apuntan estas fuentes. Dar el salto a Madrid, por otra parte, sería una aventura arriesgada, sin escaño en el Congreso, con un partido en declive, con tan sólo 66 diputados y un poder territorial presumiblemente debilitado.  

También cobra fuerza la idea de que, pase lo que pase el 26-M, será Casado quien tome la iniciativa y sea él quien convoque un congreso para llevar a cabo una especie de 'refundación', al estilo del celebrado en Sevilla en marzo de 1990 bajo el lema "Centrados en la libertad" y que colocó a José María Aznar al frente del PP que había fundado e impulsado Manuel Fraga. Será entonces llegado el momento en el que Casado pueda, finalmente, conformar un partido a su imagen y semejanza, sin las rémoras ni los lastres de anteriores etapas. 

Cobra fuerza la idea de que, pase lo que pase el 26-M, será Casado quien tome la iniciativa y sea él quien convoque un congreso

Casado está convencido de que logrará retener gobiernos autonómicos clave, e incluso recuperar algunos ayuntamientos que en su momento se fueron a manos de la izquierda. El problema es la división de las fuerzas de la derecha en tanto que la izquierda, ante el declive creciente de Podemos, se agrupa bajo las siglas del PSOE.

La 'remontada' se adivina un objetivo complicado. Pero en el cúpula del PP se confía en que, tras la experiencia de las generales, el voto del centroderecha se recomponga y se oriente de nuevo hacia sus siglas. "La experiencia, la tradición y el rechazo a Sánchez terminarán por imponerse", subrayan. 

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