Congreso de los Diputados

El Congreso aprueba lanzar una reforma para despolitizar el Tribunal Constitucional

La Cámara da luz verde a una proposición de Ciudadanos para garantizar la independencia del órgano. PP y PSOE dan su apoyo a la iniciativa, pero critican que el partido naranja cuestione la legitimidad del TC en pleno desafío secesionista catalán. El Parlamento constituirá un grupo de trabajo para alumbrar la reforma en un plazo máximo de ocho meses.

Hemiciclo del Congreso.
Hemiciclo del Congreso. EFE

El Congreso de los Diputados ha aprobado este martes una proposición no de ley para formar un grupo de trabajo que, en el plazo "máximo" de ocho meses, alumbrará un texto concreto para reformar el Tribunal Constitucional. El objetivo, "reforzar su independencia y garantizar la rapidez y eficacia de sus pronunciamientos". La iniciativa ha partido de Ciudadanos y ha contado con el aval mayoritario del hemiciclo (242 votos a favor, 89 en contra y 5 abstenciones), aunque PP y PSOE han criticado que el partido naranja cuestione al TC en un momento como el actual, con los independentistas catalanes dispuestos a saltarse sus resoluciones y denunciando su falta de legitimidad.

"En una verdadera democracia, el órgano encargado de velar por el cumplimiento de la Constitución (...) no puede ser objeto de un reparto de cuotas partidarias, de un reparto de cuotas entre cúpulas de partidos", ha defendido Juan Carlos Girauta, portavoz parlamentario de Ciudadanos y encargado de presentar la propuesta en la tribuna. "Estoy seguro de que no fue esa la intención de los padres de la Constitución", ha seguido. Girauta ve a "España convertida en un Estado de partidos" y reclama recuperar "dos principios" en toda su esencia para reforzar al Tribunal Constitucional: el de "independencia e inamovilidad de sus miembros" y el de la "reconocida competencia profesional de los mismos".

La formación de Albert Rivera cree que el "criterio de selección" de los magistrados "ha ido cediendo poco a poco a los intereses políticos de los dos viejos partidos", provocando un "paulatino descrédito, injusto descrédito" en la institución. Para que este "aumente", ha argumentado Girauta, tiene que transmitirse una imagen de "imparcialidad" y "objetividad" incuestionables. Cs es muy crítico con el "reparto" que a su juicio se han hecho PP y PSOE de los puestos de este órgano, cuyo último ejemplo se dio hace unas semanas en el Senado: populares y socialistas pactaron en solitario la designación de los cuatro miembros que tocaba renovar a la Cámara alta, desairando al resto de grupos.

La iniciativa sale adelante con el voto a favor de PP, PSOE y Cs, la abstención del PNV y la oposición de Podemos e independentistas

La PNL aprobada por el Congreso plantea crear un grupo de trabajo donde estén representadas todas las fuerzas parlamentarias para acordar el primer borrador de una reforma con tres metas: "promover una verdadera y eficaz evaluación de la competencia técnica e idoneidad de los candidatos" a magistrado; "garantizar la máxima imparcialidad" de los mismos, "reforzando el sistema de incompatibilidades y revisando los requisitos de antigüedad en el ejercicio, duración del mandato y edad de jubilación"; y "garantizar el cumplimiento de los plazos máximos fijados para que el TC se pronuncie sobre los asuntos a resolver, especialmente en aquellos casos que afecten a los derechos fundamentales de los ciudadanos".

Este texto, pactado por PP, PSOE y Cs, rebaja las pretensiones iniciales del partido naranja, que se proponía reformar la Constitución, la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional y los reglamentos de Congreso y Senado detallando los cambios concretos a implementar. Así, perseguía una evaluación más escrupulosa de los candidatos a través de una comisión independiente, ampliar la experiencia previa requerida para optar al puesto (actualmente se exigen 15 años, Ciudadanos quiere que sean 25), elevar la edad máxima a la que deben jubilarse los magistrados (hasta los 75 años) o aumentar su mandato (de nueve a doce años).

Girauta cree que ese paquete de medidas convertiría el acceso al TC "en el cúlmen de una gran carrera" y "no en una parte en medio de una carrera". Su partido quiere que llegar al Constitucional sea "el final, la coronación de un jurista de prestigio", no una estación de paso.

Críticas de PP y PSOE

El PP, que ha acabado pactando una enmienda transaccional y votando a favor de la iniciativa junto a Cs y PSOE, ha dejado varias críticas al partido de Rivera. En primer lugar, que plantee al mismo tiempo el "objetivo" de la reforma, la "metodología" a seguir y "las conclusiones" a las que debe llegar el grupo de trabajo. Además, no comparte el "diagnóstico" de la situación, como ha explicado el diputado y exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Los populares no aprecian "desprestigio" en la institución ni "ningún problema" sobre la idoneidad e independencia de los magistrados que han pasado o están ahora en el TC. Se trata de "los mejores juristas de España", ha subrayado Martínez.

El representante del PP ha terminado su intervención pidiendo una reflexión a la bancada naranja. "En un momento en que el Tribunal Constitucional juega un papel insustituible, fundamental", que es "más necesario que nunca trasladar confianza" en este órgano ante el órdago secesionista, "¿cree que es conveniente que escenifiquemos un debate sobre la profesionalidad o sobre la independencia de los magistrados?", ha preguntado Martínez: "¿A quién beneficia?"

Populares y socialistas realizan un alegato para ensalzar a los magistrados que pasaron por el Tribunal Constitucional

Idéntico argumento ha expresado Gregorio Cámara, del PSOE, que cree que Ciudadanos "pretende fundamentar su proposición con una exposición de motivos que caricaturizan la realidad" y así "contribuye de manera injusta a deslegitimar" el TC. Cámara ha negado que haya "designaciones opacas y partidistas" en la institución y ha expresado su "sorpresa" y "tristeza" por algunos de los postulados defendidos por Girauta.

Consecuencia de ello, ha insistido el diputado socialista, son "las barbaridades que acabamos de oír" de algunos parlamentarios. Y es que antes que él habían subido a la tribuna Joan Tardá, de ERC; Jordi Xuclá, del PDeCAT; Enric Bataller, de Compromís; y Jaume Moya, de Unidos Podemos. Todos ellos han dirigido ácidos ataques al TC por su presunta politización y falta de independencia.

"Afirmamos que el Tribunal Constitucional es un órgano corrompido en sus funciones", ha dicho Tardá, quien cree que "hay algo que huele a podrido" en la institución. Xuclá aprecia "descrédito, falta de independencia, toma de decisiones políticas". Bataller afirma que la selección de magistrados ha devenido ya en "esperpento". Y Moya considera "imperiosa" una reforma "integral" para que el TC deje de ser "una falange más de la Brigada Aranzadi que ataca todo lo que sea sospechoso" de apoyar "el derecho a decidir".

Todos ellos han acabado votando en contra de la iniciativa, mientras PP, PSOE y Cs pactaban un texto conjunto para limar sus diferencias. El PNV se ha desmarcado de todos y se ha abstenido. Además, el pleno de este martes ha tomado en consideración dos iniciativas legislativas: una para iniciar la demolición del modelo de RTVE que impuso el PP en 2012 y otra para "garantizar la dignidad de la persona" en el "proceso final de su vida". Ambas han salido adelante por la práctica unanimidad de la Cámara.



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